La mayoría de los y las jóvenes a nivel de estudiantes se han topado con variados inconvenientes: malos momentos, materias aburridas, compañeros muy peculiares, calificaciones dudosas, tareas complicadas, pero, qué ocurre cuando gran parte del problema radica en los docentes, quienes (en teoría) deberían ser los que estén más al pendiente de las clases, atención en las escuelas, protección a los estudiantes.
Así, alumnos de la CCH de Azcapotzalco, estado de México, protestaron en su plantel por falta de maestros y la presencia de grupos de choque (porros) el 27 de Agosto; pero ante la incertidumbre, llegaron el 3 de septiembre a la Rectoría de la Ciudad Universitaria para denunciar la situación, aunque en pleno mitin un grupo de porros ingresó y los atacó con piedras, palos, armas blancas, y artefactos explosivos, donde José Sebastián Meza fue gravemente herido por este grupo de choque, Naomi (su novia), al protegerlo evitó que los golpes y las agresiones continuaran.
No cabe duda, que el ideal de una universidad pública libre y segura, sigue siendo un proyecto casi inalcanzable, donde a pesar de la valentía y el coraje de muchos por proteger los derechos humanos, parecen ser más los que violentan y agreden.
Estos actos violentos deben de llenarnos de más fuerza para levantar la voz, dice Octavio Paz, “¡Pobres mexicanos, que cada 15 de septiembre gritan por un espacio de una hora, quizá para callar el resto del año!”.