El domingo pasado, en Pachuca, el presidente electo, Andrés Manuel López Obrador reconoció la coincidencia de objetivos y estrategias con el gobernador Omar Fayad, a quien dijo que la federación trabajará con respeto con un gobierno estatal que ha logrado atraer inversión 3 y 10 veces mayor que la registrada en los dos gobiernos anteriores.
No es posible omitir que en el proceso electoral, ambos personajes se dijeron frases hostiles, y que incluso ya pasado el 1 de julio, el gobernador puso fuertes objeciones y críticas a la figura de “coordinadores de programas federales”. Pero ahora se prima el trabajo entre ambos niveles de gobierno y la promoción de tareas de desarrollo. Entre ellas figuró la promesa de acelerar la modernización de la Refinería de Tula (que requiere mucho más que 4 mil millones de pesos: la nueva coquizadora en asociación con Mitusi, de Junichiro Ikeda, reclama inversión de 4,300 millones de dólares) y potenciar la producción de carros de ferrocarril en Ciudad Sahagún, si se le adjudica la construcción para el Tren Maya a Bombardier que dirige Patrick Plinchon, e incluso incorporar un sistema de tren de cercanía entre CDMX y Pachuca. Así, luego de los desencuentros, el próximo Gobierno federal inicia una etapa de coordinación con los estados que, como Hidalgo, encontraron mecanismos para elevar el crecimiento.
Esperando el 1 de Diciembre… no es mentira: al Estado de México ya se les queman las habas para que entre el nuevo mandatario federal en funciones… y que al revisar las cuentas inyecten recursos para saldar las deudas en el Sistema de Salud. El ex comisionado nacional del Seguro Popular y secretario mexiquense de Salud, Gabriel O´Shea, confía que el próximo gobierno cumpla la promesa de colocar lo equivalente al 1% del PIB anualmente al sector y así pasar del raquítico 5.8% actual a 11.6% para mejorar la inversión y equipamiento. Vaya, solo en el EdoMex hay nueve hospitales en obra negra que requieren más de mil millones de pesos para terminar su edificación. También existe angustia por la incertidumbre de si continuará o no el Seguro Popular.