Las autoridades japonesas mantienen una operación de búsqueda y auxilio en el suroeste del país después del terremoto que golpeó la prefectura de Kumamoto y dejó al menos 18 personas fallecidas, además de decenas de heridos y miles de habitantes desplazados.
El sismo, reportado con magnitud 7.1, ocurrió el martes 28 de julio, hora local, y sus efectos seguían marcando la agenda internacional este miércoles 29. La emergencia se concentró en zonas urbanas e industriales de Kumamoto, donde se registraron daños estructurales, cortes de energía, problemas de suministro de agua y afectaciones al transporte.
Rescate en zona comercial e infraestructura dañada
Uno de los puntos más críticos fue el centro comercial AEON Mall, en Kashima, donde se reportó un colapso parcial y una explosión posterior atribuida de manera preliminar a una fuga de gas. Equipos de rescate trabajaban entre escombros para ubicar a personas que pudieron quedar atrapadas, mientras se revisaban instalaciones cercanas por el riesgo de nuevos derrumbes.
También se informaron daños en instalaciones industriales, viviendas y vialidades. En algunas localidades, los servicios de tren bala fueron suspendidos o limitados, y miles de personas permanecían en refugios temporales ante el temor de réplicas, altas temperaturas y posibles deslizamientos de tierra.
Japón refuerza respuesta ante réplicas
El gobierno japonés movilizó fuerzas de autodefensa, equipos médicos y cuerpos de emergencia locales. La primera ministra Sanae Takaichi prometió mantener la atención prioritaria en la búsqueda de sobrevivientes y el envío de ayuda, mientras la Agencia Meteorológica de Japón llamó a la población a extremar precauciones por réplicas.
Kumamoto tiene memoria reciente de daños sísmicos severos, por lo que la emergencia reactivó protocolos de evacuación y revisión de edificios. La experiencia japonesa en gestión de desastres permite una respuesta rápida, pero el impacto en centros comerciales, fábricas y servicios básicos muestra que el riesgo sigue siendo alto incluso en países con estrictas normas de construcción.
Para la comunidad internacional, el caso vuelve a subrayar la importancia de planes de evacuación, mantenimiento de instalaciones de gas y coordinación entre autoridades, empresas y ciudadanía ante fenómenos de alta intensidad.
Fuentes: AP, La Jornada.






