Sheinbaum pide a la DEA mirar también el consumo de drogas en Estados Unidos

La presidenta Claudia Sheinbaum afirmó este jueves que la cooperación contra el narcotráfico con Estados Unidos debe considerar no solo la producción y el tráfico de drogas, sino también el consumo que existe del otro lado de la frontera. La postura llegó después de declaraciones atribuidas a autoridades estadounidenses sobre la operación de grupos criminales mexicanos.

Durante su conferencia matutina, la mandataria sostuvo que México mantiene disposición para colaborar en materia de seguridad, siempre bajo principios de respeto a la soberanía y coordinación institucional. Sin embargo, insistió en que el problema no puede abordarse de manera unilateral ni colocarse únicamente sobre territorio mexicano.

Cooperación con límites claros

El mensaje se da en un momento de constante presión bilateral por el tráfico de fentanilo, armas y recursos financieros ligados a organizaciones criminales. Para el Gobierno de México, la responsabilidad compartida implica atender el origen, el tránsito, el mercado de consumo y el flujo de armas que fortalece a los grupos delictivos.

Sheinbaum señaló que cualquier colaboración con agencias estadounidenses debe realizarse conforme a los acuerdos vigentes y con participación de las autoridades mexicanas. La posición retoma una línea que el gobierno federal ha defendido en los últimos meses: coordinación sí, subordinación no.

El tema tiene impacto directo en la agenda nacional porque la relación con Estados Unidos define buena parte de la estrategia de seguridad, migración y comercio. También influye en la percepción pública sobre la capacidad del Estado mexicano para actuar frente a grupos criminales sin ceder control operativo a agencias extranjeras.

Una agenda sensible

La respuesta presidencial busca desplazar el foco de una acusación unilateral hacia una conversación más amplia sobre demanda de drogas, lavado de dinero, armas y salud pública. En ese marco, el gobierno mexicano ha insistido en que la crisis del fentanilo requiere acciones de ambos países.

Para México, el reto será sostener cooperación efectiva sin abrir nuevos frentes diplomáticos. Para Estados Unidos, el desafío es demostrar que también enfrenta la demanda interna y las redes que permiten que las ganancias criminales regresen a las organizaciones.

La discusión seguirá marcando la relación bilateral. Mientras los gobiernos afinan sus mensajes, el punto central permanece: sin una estrategia compartida que atienda oferta, consumo y financiamiento, el combate al narcotráfico seguirá incompleto.

Fuentes: Telemundo, Gobierno de México.

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