Tan solo en los últimos 12 meses, Chiapas y Oaxaca han registrado 8 terremotos de magnitud superiores a 6, 7 y 8, así como centenares de sismos de magnitud mayor a 5 y menores a 6

Marco Antonio Penagos Villar/Ultimátum

TGZ

El día de hoy 7 de septiembre se conmemora el primer año de uno de los terremotos  de mayor magnitud que se haya registrado en nuestro país en 80 años.

No podemos permanecer pasivos, observando como el cambio climático acelera en frecuencia y magnitud diversos fenómenos perturbadores de origen geológico, geofísico y ahora también de clima espacial que someten a muy alto riesgo y vulnerabilidad a grandes centros poblacionales y a la sobrevivencia de toda forma de vida en nuestro planeta.

Muestras atmosféricas extraídas de núcleos de hielo y las mediciones directas más recientes demuestran que el Dióxido de Carbono (CO2), responsable del aumento de la temperatura y por ende del cambio climático, ha aumentado a partir de la Revolución Industrial en el siglo pasado, ahora, en septiembre del 2018 el CO2 está por encima de los 411 PPMV, en 1970 rebasamos un límite máximo que en toda la historia de nuestra humanidad nunca lo habíamos hecho que era el de las 300 PPMV. La cantidad de Dióxido de Carbono en el aire ha aumentado casi 26% en 50 años. Créditos: Nasa, Periódico Excelsior.

México, Chiapas y la región del sureste de nuestro país no son la excepción.

En esta zona, (Veracruz,  Tabasco, Chiapas y Oaxaca), cohabitan más de 30 millones de habitantes.

Solo Chiapas, cuya superficie territorial es de 73,311 Km2, representa el 3.8% del territorio nacional, estructurado en 125 municipios e integrado en 15 regiones socioeconómicas, alberga a 5 millones 217 mil 908 habitantes, ocupando así, el 7° lugar demográfico en el ámbito nacional.

De acuerdo con el Servicio Sismológico Nacional en los últimos 18 años y hasta el mes de agosto del 2018, se han registrado en el territorio nacional 38 sismos de magnitudes superiores a 6, de los cuales 13 eventos han tenido como epicentro al estado de Chiapas, 6 en Baja California, 5 en Oaxaca, 3 en Guerrero, 1 en Puebla, 3 en Colima, 3 en Jalisco, 3 en Michoacán y 1 en Veracruz.

Todos los municipios de Chiapas, Tabasco, sureste de Veracruz, sur de Campeche y el Istmo de Tehuantepec en Oaxaca, detentan en su territorio cuando menos un epicentro de sismos con Focos o Hipocentros que fluctúan desde 1 hasta 502 Km de profundidad, lo que significa que en esta región se libera la mayor cantidad de energía por Km2, que en cualquier otra parte de México, asociado probablemente a una zona de Subducción en donde convergen estructuras geológicas profundas y muy profundas, que no han sido estudiadas con fines preventivos y someten constantemente a grave riesgo a diversos núcleos de población distribuidos en importantes centros urbanos como Salina Cruz, Tehuantepec y Matías Romero en Oaxaca, Minatitlán, Sayula y Coatzacoalcos en Veracruz, Cárdenas y Villahermosa en Tabasco y todas y cada una de las poblaciones y ciudades de Chiapas.

Tan solo en los últimos 12 meses, Chiapas y Oaxaca han registrado 8 terremotos de magnitud superiores a 6, 7 y 8, así como centenares de sismos de magnitud mayor a 5 y menores a 6.

Nunca antes se había revelado y delimitado geométricamente los  límites o fronteras entre la placa tectónica del Caribe con respecto a las placas Norteamericana y la de Cocos, mismas que habían sido inferidas y propuestas geológicamente en los años 80´s por científicos franceses y costarricenses.

El Servicio Sismológico Nacional reportó 5735 temblores con epicentro dentro del territorio mexicano en el mes de septiembre del 2017. Las Magnitudes de los sismos van de 1.3 a 8.2.

El modelo geométrico de la placa del Caribe, así como  la unión triple de las placas tectónicas: Cocos, Norteamericana y Caribe formulada y desarrollada por los geólogos extranjeros Carfantan (Francés) y Dengo (Costarricense) en 1982, vigente actualmente en nuestro país, Centroamérica y el Caribe, no se ajusta al actual comportamiento sísmico que los ciudadanos percibimos y observamos en Chiapas y en sur y sureste de México.

La liberación de energía sísmica en territorio chiapaneco y el sur y sureste de México de acuerdo a evidencias registradas por el Servicio Sismológico Nacional, indica que de 1996 al 2017, es decir en 12 años se incrementó en más del 4,700%, lo anterior ya no es preventivo, es alarmante.

Tan solo en el año 2017, Chiapas, Oaxaca y Veracruz liberaron el 74% de energía sísmica del total de energía que las placas tectónicas registraron en México.

Es decir, la mayor frecuencia de agrupaciones  de eventos sísmicos y cantidad de energía liberada se localiza en el Istmo de Tehuantepec, no frente a las costas de la República Mexicana que desde siempre nos han expresado los centros de investigación científica, lo anterior de acuerdo al Registro Sísmico moderno divulgado por el Servicio Sismológico Nacional (SSN).

Propuesta elaborada por Penagos Villar y De La Calleja Moctezuma de un nuevo límite Occidental de la Placa Tectónica Caribeña con respecto a la Norteamericana de acuerdo a las evidencias sísmicas registradas a diario y durante los últimos 12 años por el SSN.

Gran parte del territorio del sureste de México incluido Chiapas, están inmersos en la placa del Caribe, por lo tanto compartimos con los países hermanos centroamericanos no solo historia, cultura, arte, ciencia, modismos, usos y costumbres, sino además: geología, geofísica, hidrología, climatología, geografía y hasta epidemiología aunque por divisiones geopolíticas pertenezcamos a la República Mexicana.

Lo que suceda geológica y geofísicamente en centroamérica repercutirá en Chiapas y viceversa, por lo que para minimizar el riesgo del fenómeno sísmico y 15 fenómenos perturbadores de origen geológico e hidrológico más que inciden en territorio del sur y sureste de México, nos conlleva a considerar que es prioritario que se instaure un “instituto de investigación científica” relativo a estudiar los fenómenos: sísmico, volcánico, hidrológico y de clima espacial conformado por geofísicos, geólogos y estudiosos de las ciencias de la tierra y medio ambiente chiapanecos, centroamericanos y caribeños, para generar políticas públicas preventivas que coadyuven a minimizar el riesgo que implica dichos fenómenos, que por su origen, deben ser desarrollados y elaborados por especialistas en la materia de tal manera que los Atlas Estatal y Municipal de Peligros y/o Riesgos, reglamentos de construcción, zonificación sísmica entre otros estudios se realicen apegados a la realidad geofísica y geológica que los habitantes del sur y sureste de México percibimos a diario y no de acuerdo a las directrices y mandatos estipulados y condicionados en diversos programas con términos de referencia elaborados por dependencias, Instituciones y demás instancias gubernamentales desde la región central del país, llámese CENAPRED, Secretaría de Gobernación, SEDATU, UNAM a través de los Institutos de Investigación y Protección Civil,  que desconocen la realidad geofísica y geológica de nuestras poblaciones.

La propuesta de un nuevo Instituto de Investigación Científica se realiza además, porque hemos observado sistemáticamente desde hace varios años que el Servicio Sismológico Nacional “maquilla” y “siembra” información sísmica a libre albedrío, fundamentado en que como es el único sismológico en el país que registra, analiza, y divulga los eventos sísmicos que se generan en territorio nacional, tiene “secuestrada” la información y en muchos casos que ha documentado y compartido por redes sociales la magnitud de los registros sísmicos y la localización de epicentros de sismos no se apegan a los registros de otros Centros de Investigación Científica como el de Estados Unidos (USGS) o el INSIVUMEH de Guatemala, y por ende a la realidad geofísica de nuestro entorno, generando preocupación en nuestra población e incertidumbre y desconfianza hacia esa Institución y hacia las Instituciones encargadas de salvaguardar nuestra vida, bienes y entorno, porque al parecer obedecen a mandatos o consignas diferentes a los del objeto por el que fue creado.

De los 9 umbrales planetarios, que de acuerdo a la Academia Sueca de la Ciencia conforman los límites para la existencia de vida en nuestro planeta, todos están severamente perturbados y en 3 de estos umbrales que están en color rojo, ya rebasamos los límites y se consideran irreversibles.

La instauración de este Instituto de Investigación Científica en Chiapas, autónomo de la UNAM y del Servicio Sismológico Nacional, coadyuvará en una mejor toma de decisiones en los tres órdenes del nuevo gobierno del cambio verdadero en materia preventiva y de Protección Civil,  además será de suma importancia sobre todo ahora que el presidente electo, Andrés Manuel López Obrador, acaba de dar a conocer sus proyectos de desarrollo económico y social a través de  la creación de más y mejor infraestructura carretera, ferroviaria, refinerías y demás obras para el Istmo de Tehuantepec, Chiapas y el sur sureste de México, pero fundamentalmente será la base para generar políticas públicas que coadyuven preventivamente en todas las etapas de la gestión integral de riesgo para una nueva planeación en materia de desarrollo social y urbano y de construcción de cualquier tipo de Infraestructura para los habitantes de esta región de México, inmersa en la placa tectónica Caribeña con los países hermanos de Centroamérica.

PROPUESTA 

Por lo anterior, el Instituto de Especialistas en geofísica, geología y mineralogía A.C. conscientes de que nuestro planeta demanda privilegiar la armonía del entorno y medio físico por ende toda forma de vida, ya sea vegetal, animal y humana y no únicamente la reacción, los bienes y los negocios, respetuosamente les proponemos:

1.- La instauración de una Secretaría de Protección Civil Preventiva en donde se priorice la vida, privilegiando el entorno y medio físico y no únicamente la reacción.

2.- La instauración de un Instituto de Investigación Centroamericano y Caribeño de Fenómenos Geofísicos y Geológicos y de Clima Espacial, en donde se profundice ante esta problemática y se generen nuevas oportunidades de investigación, docencia y aplicación de los conocimientos de las nuevas generaciones de chiapanecos que coadyuven a generar políticas públicas en materia preventiva, que hoy por hoy es una demanda y reclamo sentido y añejo de la población, así como una oportunidad para generar empleos además de aprendizaje a los egresados de los centros educativos de las ciencias de la tierra en Chiapas, sureste y centroamérica.

Dicho Instituto impulsará además, nuevos esquemas y propuestas en las políticas públicas del sistema de protección civil y de su gobierno y propondrá cambios y reformas a la Ley en la materia en pro de la conformación de un auténtico y verdadero Consejo Consultor de Científicos Chiapanecos, expertos y especializados con las ciencias y conocimientos en los temas o materias afines que a la vez coadyuven con otras Instituciones y centros académicos de investigación del país y del extranjero.

3.- Desarrollar las Reingenierías necesarias en las diversas Secretarías encargadas del medio ambiente, obras públicas, protección civil, desarrollo urbano y todas inherentes a la construcción así como en el Instituto de Investigación en Gestión de Riesgos de la Unicach, Unach, SECH, para adaptarlas y armonizarlas a los nuevos programas y políticas preventivas y del medio ambiente que la sociedad de Chiapas demanda, basado en la realidad geofísica y geológica que a diario percibimos, que somete a vulnerabilidad y riesgo a nuestros ciudadanos y centros de población.

Licenciados Andrés Manuel López Obrador y Rutilio Escandón Cadenas, nuestra madre tierra, no soporta más desequilibrios ecológicos e Impactos al medio ambiente, ya sean estos generados por el cambio climático o por actividades antropogénicas y reclama funcionarios y ciudadanos en sus gabinetes comprometidos con el entorno.

Los más prestigiados científicos europeos declararon recientemente que 3 de los umbrales que dan soporte a toda forma de vida en nuestro planeta ya colapsaron y los otros 6 están a punto de colapsar irreversiblemente, razón por la cual las decisiones que tomen nos preocupa y ocupa, por lo que nuestro Instituto de Especialistas, les demanda de manera muy respetuosa pero a la vez enérgica y decidida que consideren curricularmente a los mejores ciudadanos que coadyuven con ustedes y gobiernos a generar políticas públicas preventivas en pro de privilegiar el medio ambiente y la vida, antes que los negocios.

El tiempo se está agotando, ustedes tienen la palabra.