Según Navor Ballinas Morales hay cuatro universidades en crisis, a punto de naufragar y de realizar paros para que se les atienda en sus necesidades económicas y las enumera: la que él dirige la Politécnica de Chiapas con sede en Suchiapa, la Politécnica de Tapachula, la Universidad Tecnológica de la Selva y el Instituto Tecnológico de Cintalapa.
Sí, no hay duda, existe crisis de la educación superior y esto responde a los ajustes que en todos los renglones tuvo el presupuesto de egresos federal 2018. También el Gobierno del Estado concurre a incorpora a estas instituciones los respaldos en dinero que le corresponden y no solo eso, también las ha impulsado en su infraestructura y a esa politécnica de la que es rector Ballinas, se le ha brindado de parte del estado muchos millones de pesos para equipar laboratorios y construir aulas por lo que cabe preguntar ¿Han respondido estas universidades a los beneficios que han recibido?
Porque la Universidad Tecnológica de la Selva y el Instituto Tecnológico de Cintalapa, buena parte del año lectivo anterior y del presente, se la han pasado en conflictos y en huelgas, más por ansias de holgar que de reclamar derechos. En la Universidad de la Selva un paro estudiantil hizo dimitir recientemente al rector, alegando razones baladíes y la misma suerte han corrido anteriores rectores víctimas de la intransigencia estudiantil.
Parece que el rector mira estos problemas de manera superficial eludiendo la responsabilidad que le toca cumplir a él, al personal académico y al sector estudiantil, para saber si los resultados coinciden con el dinero que se eroga. Se comenta con insistencia que en la universidad se realizan gastos superfluos, sobre todo en épocas de celebraciones como la navidad y la Semana Santa cuando los favoritos salen a pasear con dinero de la institución.
Las universidades no deben dedicarse exclusivamente a producir profesionales sin futuro y allí es donde entra en juego la suficiencia y cultura de un rector parta señalar los caminos idóneos por donde debe machar la juventud. No se trata nomás de entregar un título hay que certificar que el joven o la joven están aptos para dedicarse a la profesión que señala el título que de nada sirve si es solamente para lucirlo colgado en la pared. Las universidades productoras del proletariado profesional son muchas. Las universidades politécnicas deben tener como rector al hombre o a la mujer con la suficiente preparación para desempeñar.
La denuncia que ahora hace sobre la crisis económica de las universidades chiapanecas, no es algo para mover al escándalo, sino para concertar reuniones académicas y buscar por los canales adecuados la mejor manera de que tanto la federación como el estado, atienda un problema educativo de altos vuelos. Parece que la intención es soliviantar a la juventud por parte del que menos derecho tiene de hacerlo por lo mucho que ha recibido del gobierno la Universidad Politécnica.