Los coliformes, encontradas en el intestino de seres humanos y animales de sangre caliente, pueden multiplicarse a temperaturas por encima de 44°C. Cuando se encuentran en el agua, indica que no es propicia para el consumo

Dagoberto Zambrano / Ultimátum
TGZ
“En Tuxtla Gutiérrez falta que funcionen al cien por ciento las plantas de tratamiento de aguas residuales; los parámetros preocupantes, son los coliformes fecales, que pueden atraer amplias enfermedades a la población”, declaró Ricardo Hernández Sánchez, secretario de Medio Ambiente e Historia Natural.
No existe un reporte completo, que señale el nivel de contaminación que tiene las dos plantas de aguas residuales en Tuxtla Gutiérrez, sin embargo, se sabe que no funcionan correctamente, “y es que el municipio no cuenta con los recursos suficientes para echarlas a andar”.
No obstante, es responsabilidad del Ayuntamiento Municipal, continuar con el monitoreo, y checar que las plantas de tratamiento funcionen, además de gestionar los recursos para su operación correspondiente, “nosotros, estamos haciendo algunas evaluaciones y determinando el grado de afectación para prevenir enfermedades a la población”.
Los parámetros preocupantes, son los coliformes fecales, bacterias en forma de varillas, encontradas en el intestino de seres humanos y animales de sangre caliente, pueden multiplicarse a temperaturas por encima de 44°C. Cuando se encuentran en el agua, indica fuertemente que el agua estaba contaminada con heces fecales.
Por otro lado, producto de una grave desatención normativa y complicidad en diversos niveles de gobierno, múltiples municipios desechan aguas residuales sin tratar a los mismos ríos donde captan agua potable para consumo humano.
Ejemplo de ello, la Zona Metropolitana; donde 17 municipios descargan sus drenajes en el Río Grijalva, si embargo, las autoridades ambientales solamente sancionan con multas a los ayuntamientos, por lo que los alcaldes han sopesado entre habilitar plantas de tratamiento y pagar la multa, decidiendo continuar pagando la multa anual, que es más barata que construir o habilitar una planta de tratamiento de agua residual.