Debates con propuestas y no de ataques

Amet Samayoa Arce/Ultimátum

A propósito del debate realizado la noche de este domingo 13 de mayo, en donde se pudo apreciar más ataques que propuestas entre candidatos, es necesario dejar en claro que este ejercicio de nuestra democracia debe servir para contrastar ideas y planteamientos, que permitan a los ciudadanos informarse objetivamente sobre los problemas y las soluciones que proponen los aspirantes a un cargo público -en este caso a la Gubernatura del estado- para mejorar nuestra realidad social. Los chiapanecos están ávidos por conocer de quienes buscan representarlos cuáles son sus propuestas para ir resolviendo los rezagos en el estado, por lo que prefieren ver y escuchar el intercambio de ideas al ataque estéril entre los participantes, así que ojalá que el árbitro de esta contienda pueda mejorar el formato utilizado el pasado domingo para entonces sí, los ciudadanos puedan tomar una decisión sobre el destino que quieren para Chiapas. Vale la pena señalar también la importancia que tienen las redes sociales, así como los medios de comunicación, de transmitir con responsabilidad los qué y los cómo de cada candidato en sus planteamientos, ya que es cada vez más notorio que estos espacios sean utilizados para difundir memes y emitir juicios, cuando es realmente la ciudadanía quien debe sacar sus propias conclusiones de lo que ofrecen las campañas políticas.

LA GUERRA ELECTORAL Y REAL COMENZÓ

Por cierto, pese a que los tres conductores estuvieron desorbitados de la realidad chiapaneca, los cuatro candidatos que aspiran ocupar la Silla Número Uno de Palacio de Gobierno y disfrutar de las comodidades de la Casa de Gobierno que está en la colonia El Mirador, fueron capaces de mostrar lo que son, sus debilidades y fortalezas, sus mitos y leyendas, sus verdades y mentiras. Si alguno de los cuatro se guardó “algo” en el primer debate, pronto se dará cuenta que se equivocó pues es la hora y la temporada de no guardarse nada de nada en la competencia férrea de conquistar el voto para el uno de julio. La competencia electoral es una guerra frontal donde hay caídos, heridos, traiciones y vencidos. No es una fiesta de piñata y pastel. La guerra es real y se aprovecha la mínima oportunidad de debilidad del oponente para encararlo y si es posible doblarlo. No es un juego de inocentes. Es una guerra en todos los sentidos más agrios y complejos, desafiante y retador y quien está en ella no debería de tener la piel y ánimo sensible.

¿QUIÉN GANÓ EL PRIMER DEBATE?

Desde cada cuartel electoral, era obvio y previsible que iba a gritar a los cuatro vientos que su candidato habría triunfado. Cada color y grupo hizo lo propio para auto declararse “vencedor”. Nada nuevo y nada noticioso. Siempre ocurre. Lo más cercano a la realidad es lo siguiente: cada uno de los cuatro candidatos ganó y perdió algo por la sencilla razón de que no son perfectos ni lo saben todo ni están preparados para todo. Algo bueno dejó este primer debate: evidenció de qué están hechos, qué padecen y adolecen y cuál será el antídoto para mejorar y superar sus propias expectativas. Mal consejo será que sus asesores, asistentes, publicistas, comunicadores y demás seguidores cercanos sólo se la pasen adulando a su candidato porque eso no le permitirá reenfocar y modificar aquellas debilidades y vacíos que produjo el debate y, en su caso, potencializar y pulir la virtudes y talentos mostrados. En algún momento, el equipo cercano deberá hablar con la verdad para aprender de lo vivido en tal debate. Candidato que no está dispuesto a reentrenarse y dejarse asesorar por expertos irá al fracaso seguro, perderá.

EVASIONES

En un debate político, por más modesto que sea, evadir preguntas incómodas tiene un costo político que se verá reflejado en las urnas. La evasión para responder a una pregunta que no es agradable se nota desde el primer momento y va en detrimento directo del evasor, de nadie más. La evasión es huir o darse a la fuga. Algunos expertos sugieren no contestar preguntas “delicadas” y asesoran expresar el clásico “no responderé a provocaciones”. La verdad es que el tema está bastante estudiado y el punto es que mostrarse evasivo tiene un costo político negativo. Y la verdad es que muchos políticos están dispuestos a pagar el costo por la sencilla razón que no encuentran argumentos discursivos y retóricos para contestar y encarar el tema. El único antídoto para menguar y superar un escollo de cuestionamientos “delicados” es prepararse, entrenarse más, asesorase mejor por verdaderos expertos, no amigos o aduladores. La evasión es notoria y el elector lo percibe y se ha comprobado que en alguna medida afecta hasta los simpatizantes “firmes”. La evasión se traduce como duda y la verdad es que nadie quiere un hombre con dudas, temeroso y que se escape por la tangente. Contrario a la evasión es la seguridad, certeza, conocimiento y habilidad para encarar los temas del tamaño que sean.

EL IEPC, EN CAÍDA LIBRE

No sólo es lo bueno o lo malo que hayan presentando los cuatro contendientes, sino el escenario y los conductores que planteó el tibio titular del órgano electoral local, resultó un fraude. No es novedad, se le da fácil eso de meter la pata a cada rato, desde los asuntos financieros en litigio con el Ejecutivo del Estado, sus fantasiosas, selectivas y nulas sanciones a todos los actos anticipados de campaña, los manipulados días para recibir o rechazar los registros de los aspirantes a distintos puestos de elección, la conformación de alianzas, coaliciones y candidaturas comunes. No hay precedentes de tantos errores al hilo de una autoridad electoral que pregona que Dios le habla oído. Ni uno solo de los moderadores que fueron invitados única y exclusivamente por su titular, porque son sus conocidos (sólo ese criterio privó), sabían enfocar las preguntas que tenían que ver con el contexto social y político de la entidad. Es cierto que sus voces eran “divinas” pero pésimas para darle forma a las preguntas. Los tres, en la misma medida, se equivocaban constantemente en varios puntos, desde el nombre de los aspirantes (una de las conductoras hasta llamó “gobernador” a Albores Gleason), citar a esbozados como del EZLN y generar un enredo con el número de municipios y la remunicipalización o el trabalenguas de que si en Chiapas se le dice diezmos o moches cuando alguien quiere conseguir la asignación de una obra pública o aquella que sugería que antes y ahora se tiene que salir de Chiapas para estudiar una carrera profesional o las expresiones de burla
grotesca hacia el candidato Jesús Alejo Orantes que no escuchaba o no ponía atención a las preguntas. Pésima recomendación.

EL DEBATE EN TV

El politólogo italiano Giovanni Sartori afirma: “La televisión personaliza las elecciones. En la pantalla vemos personas y no programas de partido”. La participación de los políticos en los debates televisivos es vista como una gran oportunidad de signo de cercanía, pero “el entretenimiento político” no siempre favorece la reflexión serena sobre las medidas que habrán de concretar las promesas electorales. La idea de librar la batalla electoral en estos escenarios tiene que ver con la nueva forma de hacer política, pero también con el empeño de buscar votos allí donde está la gente. Un efecto posible es que en la elección del candidato puede acabar pesando más su imagen que sus ideas: “Cuando hablamos de personalización de las elecciones queremos decir que lo más importante son los “rostros” -si son telegénicos, si llenan la pantalla o no- y que la personalización llega a generalizarse desde el momento en que la política “en imágenes” se fundamenta en la exhibición de personas”. De este modo, dice Sartori, resulta muy difícil convertir la información en conocimiento: “La preponderancia de lo visible sobre lo inteligible, nos lleva a un ver sin entender”. La vídeo-política va de la mano del auge de la cultura emocional: “La televisión favorece –voluntaria o involuntariamente– la emotivización de la política, es decir, una política dirigida y reducida a episodios emocionales”, en palabras de Sartori. A la cultura de la imagen le interesa explotar los “mensajes candentes que agitan nuestras emociones, encienden nuestros sentimientos, excitan nuestros sentidos y, en definitiva, nos apasionan”. ¿Qué hay de malo en apasionarse?. Nada, “cuando se hace en su momento y en su lugar”, responde Sartori.

DE TAROT Y ADIVINANZA

Dicho sea de paso, el montaje del estudio donde fue el debate fue fatal. ¿Será cierto que el Consejero Presidente del IEPC, lo armó siendo un desconocedor en la TV de debates y demás medios?. Colocó maceteras del siglo pasado y desde la televisión se veía toda la imagen plana con sus colores rosa y gris que hacían una atmósfera opaca y sin ánimo. ¿Qué le parece? … servidos.

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