Reconstrucción: ni transparencia ni eficacia

Amet Samayoa Arce/Ultimátum

Particularmente el presidente de México, Enrique Peña Nieto, no podría acudir a ninguna comunidad afectada por el terremoto del 7 de septiembre pasado, porque saldría raspado, muy raspado no sólo con los recuerdos del 10 de mayo, porque físicamente sería aún más embestido. No es para menos porque las familias perjudicadas están enfurecidas en contra de este gobierno que los ha engañado, los ha utilizado para la fotografía y después los ha dejado al olvido. Mucho menos podría acudir al Ejido Quintana Roo del municipio de Jiquipilas, lugar al que el presidente Peña acudió con parte del gabinete federal, estatal y municipal los días 23 de septiembre y 5 de diciembre del año pasado a declarar garbosamente que ante la tragedia no los dejarían solos.
Llegó acompañado del gobernador Velasco y de la alcaldesa de ese lugar, Ana Laura Romero Basurto, ésta última por cierto en todo momento se apresuraba para salir en la foto y en los videos con su rostro emperifollado y a su vez sufriendo o fingiendo desconsuelo. Evidentemente aquello sólo fue un show montado porque a pesar de que en esa comunidad se tuvo un registró de 2 mil 903 viviendas con pérdidas parciales, mil 347 inhabilitadas y 896 con pérdida total, a la vuelta de 5 meses la reconstrucción no avanza y las humildes familias que sólo han recibido migajas (despensas y cobertores) viven con el Jesús en boca porque se aproxima la temporada de lluvias y continúan viviendo en galeras y casas de cartón. Nuestro reportero Christian González relató en un reportaje que las familias de Quintana Roo y Vicente Guerrero, subsisten entre llantos, impotencia, tristeza y preocupación, en tanto que la presidenta coloreada Romero Basurto con indolencia total manda a decir que no atenderá a nadie que lleve un problema o una petición relacionado con el terremoto. Es decir que su rostro compungido y sus lágrimas eran simuladas.

Jiquipilas, muestra de la burla

Lo cierto es que en Chiapas el asunto de la reconstrucción por el terremoto ha escapado de las manos. No sólo ha existido por parte de los funcionarios de los gobiernos federal, estatal y municipal, ineficacia sino que también se han conocido casos de corrupción que no deben tolerarse por tratarse de un trance doloroso. La confusión en el levantamiento del censo que enredó a la Secretaría de Hacienda y a Bansefi no tiene nombre. Se movieron en 2 cifras: 46 mil 773 afectaciones y otra lista con cerca de 49 mil. La torpeza de los funcionarios involucrados ha ocasionado un viacrucis que mantiene a los damnificados alterados porque en muchos casos no fueron tomados en cuenta en el censo, otros no recibieron las tarjetas de Bansefi, muchos tienen tarjetas pero no tienen fondos, no hay material ni mano de obra; es decir están como en el principio, apenas pasó el terremoto del 7 de septiembre. Sin nada.

La del rostro emperifollado

Aunque resulte cruel decirlo, no dará el tiempo para concluir la reconstrucción antes de que inicie la temporada de lluvias. El que se supone es el censo oficial registra 46 mil 773 afectaciones; 32 mil 700 parcial y 14 mil 073 total. De estas 46 mil 773, sólo existe un avance en la reconstrucción de 14 mil 73 viviendas; de las cuales 1 215 están iniciadas con material sin construcción por escasez de mano de obra; 1 332 tiene un 25 por ciento de avance; 2 905 con el 50 por ciento de avance; 3 891 con el 75 por ciento de avance y solo 548 viviendas ha concluido al ciento por ciento en su reconstrucción; leyó bien sólo 548 viviendas concluidas de un total de 46 mil, 773 que corresponde al censo total. 2 843 viviendas por otro lado no han iniciado su reconstrucción al menos que se registre como avance la demolición hecha apenas pasó el terremoto.

Corrupción que alcanza a alcaldes

Ahora bien es importante denunciar que aún en la tragedia hay vivales que aprovechan el dolor humano para lucrar. Se sabe de la falsificación de folios y de la venta de los mismos en cuyo negocio se han involucrado comisariados ejidales, empleados de los ayuntamientos y hasta algunos presidentes municipales. El problema de la reconstrucción puede detonar y estallar en un movimiento social de alcances insospechados. La inconformidad de las familias chiapanecas afectadas corre el riesgo de una manipulación política-electoral y el problema entonces puede tener consecuencias muy preocupantes. Ya lo verán.

De Tarot y Adivinanza

El aún director del Colegio de Bachilleres de Chiapas, Jorge Enrique Hernández Bielma, enfrenta nuevamente el acoso de los trabajadores del sistema por el incumplimiento de sus acuerdos signados el año pasado. Antes confiaba en que la mano de ERA habría de ampararlo, sin embargo ahora precisamente los excesos que cometió en aras de ERA lo sepultan. En el pecado llevará la penitencia … servidos.

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