Un brujo lo predice: Albores, próximo gobernador

Hubert Ochoa/Ultimátum

Bonachón, vientre generoso que cubre con una camiseta derruida por donde pasa su mano derecha acariciándolo con ligeros movimientos circulatorios, Don Memo es un brujo de 58 años que sana todo, pero especialmente los problemas de cupido.
Su consultorio está ubicado en el corazón de la colonia Bienestar Social, en el oriente de Tuxtla. Vive allí desde hace 30 años. Tiene una clientela selecta. No cualquiera puede recibir sus predicciones porque, dice con arrogancia, no es un brujo cualquiera.
Para poder entrar al recinto uno debe ser recomendado por alguien que le conozca a él. Si se llega sin salvoconducto sólo hay dos alternativas: o recibe un portazo en las narices o entra si uno le cae muy bien.
Es una pequeña casa consumida por el paso del tiempo. Al lado hay una enorme residencia que contrasta con la humildad de esa vivienda.
Don Memo puede dar desde una limpia con albahaca y loción verde hasta ofrecer los rituales más demoníacos con el sacrificio de perros, en punto de las doce de la noche. A veces receta paracetamol o aspirinas.
Hay un estrecho pasillo que sirve de sala de espera; allí colocó una banca de madera rústica de unos tres metros de largo. En ella se sientan quienes buscan a Don Memo para una simple lectura de las cartas, para recibir una rameada o bien para pedir un favor especial.
La casa tiene cubierta de tejas y hay tres cuartos de bajareque: uno ocupa el propio Don Memo, otro su madre, una nonagenaria de cabello blanco que le cae por la espalda y que se apoya en un bastón de palo para caminar; el otro los sobrinos que le sirven de criados, todos nativos de los Altos de Chiapas.
Don Memo tiene al menos 45 perros; a algunos de ellos ha bautizado con nombres sui generis: uno se llama Gadafi; otro Fox, otro Clinton y uno más Bush. Son perros que él ha recogido de las calles o bien los ha recibido de regalo.
Él anda con una varita de madera como de un metro de largo y con la que mantiene quietos a los canes, la mayoría visiblemente sarnosos alimentados extrañamente con repollo.

EL RECINTO

El lee las cartas en un pequeño buró. Su silla es de madera y va pegada a la pared. Al fondo está un altar en el que figuran decenas de veladoras encendidas y bajo ellas papelitos con nombres de las personas a las que se les está haciendo un trabajo.
Predominan veladoras en color rojo de la Santa Muerte. Hay muchos floreros repletos de claveles rojos cuyo aroma se conjuga con el de la loción verde. Sobresale una imagen de la Virgen de Guadalupe enmarcada en cristal.
Don Memo no se priva porque no es espiritista. Es un brujo que aprendió el oficio a los once años. Su nagual es precisamente un perro y allí, en los rumbos de la Bienestar Social, es temido porque la gente conoce su poder en la nigromancia, buena o mala.
-Aquí han venido políticos. A uno de ellos lo ayudé para que fuera diputado; estuvo aquí en el Congreso y luego fue diputado federal en México, dice Don Memo, quien tiene un rostro ovalado y sus ojos pequeños color café los cubre con unas gafas blancas. Su pelo ya pinta gris por esa mezcla de blanco y negro que es el reflejo de los años.
El chamán es de Copainalá. Admite que conflictos del corazón son los que más arregla. “Aquí han entrado muchachas al borde del suicidio porque el novio o el marido las ha dejado. Eso es fácil. Sólo pido que me den 20 días y el asunto está resuelto”.
No exige nada porque él tiene todo el material para cumplir los caprichos: posee veladoras aromáticas, perfumes del chupamirto, sirios de cera bañados en miel, incienso y los polvos más místicos, entre ellos polvo dominador.
Otros son los polvos de ven a mí y de amansa guapo. El polvo de arrodíllate a mis pies es el más solicitado.

ALBORES, EL PRÓXIMO

Dice que los rituales por lo regular los hace a las doce en punto de la noche. “A esa hora el espíritu de la persona a la que se va a atraer está relajado. Se le llama con el poder de la mente y durante nueve días se le rezan oraciones a la misma hora.
Don Memo se define como un hombre feliz porque le gusta ayudar a los demás. “Me da gusto que aquí entran las personas llorando y salen con una sonrisa. No soy un charlatán de esos muchos que abundan y que sólo estafan a los incautos.
Soy un cabrón reconocido que ofrece sus servicios para aliviar penas y hacer que florezca el amor entre las personas. No soy muy dado a trabajar la magia negra, pero puedo hacerla con facilidad. Lo he hecho sólo cuando ha sido necesario, como cuando ayudé a aquél político para que fuera diputado”.
-¿Y que recibió a cambio de ese político?
-Me dio 400 pesos. Ya no lo volví a ver. Ahora de él sólo sé lo que dan las noticias. Se niega a revelar su nombre “por ética”.

PREDICCIONES

Ya emocionado quiero entrar en materia. Pido a Don Memo que me tire las cartas. Las revuelvo. Él las acomoda. Las coloca boca abajo sobre el mueble de madera cubierto con un cristal. Sobre ellas doy tres golpes diciendo: por mí, por mi casa y por lo que quiero saber.
Don Memo empieza. Las teje en cuatro filas de manera rectangular. Me mira directo a los ojos y me dice “pregunta”.
Hago las preguntas. Con el índice de la mano derecha él recorre las cartas golpeándolas suavemente una por día; es decir, da siete golpecitos que son los días de la semana.
-En el amor te va a ir bien, me dice. En el dinero también. Vendrán nuevas propuestas de trabajo. Eres una persona fiel con tu pareja y con la amistad.
-¿Y qué me puede decir del panista Francisco Rojas Toledo, alias “pacobonos”?
Se revuelven otra vez los 40 naipes. Se hace el mismo rito de hace unos momentos. El índice de la mano gordita de Don Memo cae repetidamente en el dos de bastos. Él lo resume:
-Hay mucha amargura. Tiene un futuro incierto. Por su arrogancia los tuxtlecos no lo pueden ver.
_ ¿Y el panorama para 2018? ¿Cómo se vislumbra el futuro del candidato Roberto Albores junior?
Don Meno agita las cartas con determinación. Una, otra y hasta tres veces. Las lanza y, sobre los 40 naipes, sobresale uno: El as de oro, que es la diosa de la fortuna. El nigromante me afirma sin titubeos:
-Es tu próximo gobernador-

NORTES

Ayer fue día del maestro. Más que felicitarlos, debemos de avergonzarnos de ellos. No son maestros: Son terroristas y pandilleros callejeros que han dañado terriblemente a nuestros niños y jóvenes al amparo de la impunidad que les da el Estado…ES TODO.

hubert8a@gmail.com