El gobernador Velasco Coello se ha pronunciado por un diálogo nacional con los maestros agrupados en la CNTE con el propósito de encontrar las factibles soluciones a sus demandas que se vienen dando desde la promulgación de la reforma educativa.
A esa reforma los maestros le han encontrado inconvenientes considerados lesivos a sus derechos laborales y en ese tenor ha habido planteamientos con autoridades de la Secretaría de Gobernación que han terminado en nada, por la tozudez de ambas partes.
El gobernador Manuel Velasco tiene razón al respaldar ese diálogo nacional que es lo que buscan los mentores y que como respuesta han recibido un soberano portazo. Tiene razón, porque este problema magisterial afecta a Chiapas por ser uno de los estados controlados sindicalmente por los maestros. Por lo tanto el diálogo se impone como medio de efectiva solución
En los asuntos de índole estatal, los problemas de los maestros se han resuelto sin demora y en buenos términos, pero cuando la responsabilidad es federal es otra la instancia que debe atenderlos y es aquí donde suceden las confrontaciones.
El secretario de Educación Pública del Estado, Eduardo Campos Martínez, ha dicho que las autoridades estatales puntualmente han cumplido con el pago de salarios y bonos a docentes, bajo el compromiso de privilegiar la educación como bien máximo de la sociedad, por lo que no hay justificación para suspender clases y afectar el proceso formativo de más de un millón de estudiantes.
Las maestras y los maestros –expuso Campos—deben seguir atendiendo su principal compromiso social como lo exigen padres de familia y organizaciones civiles porque no hacerlo, se atenta contra el derecho de las niñas, niños y jóvenes a una educación continua y de calidad.
Sin embargo, los maestros están decididos al paro indefinido de labores como medio de presión para ser escuchados por las autoridades federales y lo hicieron con una tumultuaria marcha anunciando su decisión.
A éstos maestros de la CNTE no los arredra nada y solo ellos saben cuándo sus derechos han sido transgredidos y se lanzan a defenderlos y en esta defensa han sido agredidos y encarcelados, hasta han quedado muertos en la escena siniestra de combate, como sucedió en Nochixtlán. Son maestros combativos no sumisos, por esto los funcionarios federales de educación, los ven con predisposición y encono, como jurados enemigos.
Antes de este paro los maestros pidieron una mesa de diálogo nacional respaldados en la petición por el gobernador chiapaneco que ya no quiere ver a los niños atrapados por estos conflictos que les cancelan el derecho de estudiar y prepararse para hacer frente a un futuro cada vez más difícil.
No fueron escuchados por los funcionarios de la Secretaría de Gobernación conscientes quizá, que por estar a cinco meses de que finalice el actual gobierno, no vale la pena retomar el tema magisterial. También esta Secretaría tiene mucha culpa en la frustración del futuro cultural de la niñez, por negarse a abrir el diálogo que solicitan los maestros.
De todas maneras hay que confiar en el alto sentido de responsabilidad de los maestros y en el amor que le profesan a los niños y así encontrar la mejor vía de solución en favor de ellos, como exponentes que son del destino luminoso de México.