En vez de avanzar en la solución, el problema de los desplazados de Chenalhó que yacen frente a palacio de gobierno, se complica más. Ahora seis de estas personas se declararon en huelga indefinida de hambre, que es la más dramática de las protestas.
Se debe tener muy en cuenta que se trata de gente pobre que fue echada de su lugar de origen de manera inhumana por razones políticas y que dos secretarios de gobierno –Eduardo Ramírez Aguilar y Juan Carlos Gómez Aranda- no pudieron resolver.
En el tiempo en que Ramírez Aguilar estuvo al frente de la Secretaría General su fuerte fue el engaño y la mentira, hizo varias visitas al ejido Puebla, meollo del conflicto, pero lejos de entrevistarse con las víctimas lo hizo con los victimarios y fingió resolver lo que se convirtió en un saqueo y robo del patrimonio de los hoy desplazados que se quedaron en la miseria, más de lo que estaban. Huyeron del ejido ante las constantes amenazas y agresiones llevando consigo a sus hijos y familiares de la tercera edad. Esos desplazados fueron en total 249 que siguen a la intemperie, hasta que decidieron pedir justicia con un plantón y una huelga de hambre.
Ramírez Aguilar es la expresión más labrada de la demagogia, un bribón que siente que el engaño impune le concede todo y no hay quien le reclame, en los cinco años de este gobierno se volvió inmensamente rico al grado de edificar un hotel en Comitán que es un portento de lujo. Es un individuo que debe ser investigado porque nadie podría dar razón del origen de la fortuna que hoy ostenta como nuevo y desvergonzado rico.
Los pobres desplazados de Chenalhó que arrastran su hambre y miseria viendo sufrir a sus hijos desnutridos y hambrientos, no tienen para adonde hacerse porque lo único que tenían, una parcela y una humilde casita, ya no lo tienen, fueron despojados de ellas sin que nadie acuda en su auxilio para recuperar lo que por derecho les corresponde. Para ellos la ley es nugatoria. Este despojo la vio, lo atestiguó y lo encubrió Ramírez Aguilar, para luego utilizar el embuste sobre la buena manera de resolver, gracias a sus buenos oficios, este problema que sentenció a la miseria a tantos seres humanos.
En su Plantón en la plaza cívica, están a merced de otro demagogo que se le va el tiempo en tomar notas y no resolver nada como Juan arlos Gómez Aranda, secretario general de gobierno, un inepto más en cuyas manos se deposita la depauperada existencia de estos pobres de solemnidad.
El diputado federal del partido Morena Guillermo Santiago, les recuerda a Gómez Aranda y a las autoridades que en 2012 el Congreso del Estado aprobó la Ley para la Prevención y Atención del Desplazamiento Interno donde se establece la creación e instalación del Consejo Estatal para garantizar las condiciones de vida a los desplazados.
El diputado Santiago dirigió una solicitud al titular del Ejecutivo para que de manera inmediata ordene la instalación de ese Consejo Estatal para que los deslazados tengan a quien acudir en su angustiosa situación. Este Consejo debió instalarse 60 días después de la publicación de la ley en el periódico oficial que fue el 22 de febrero de 2012. Han pasado seis años no hay rastros de haber cumplido con este ordenamiento.
Repetimos que se trata de un acto de humanitarismo que no puede quedar en la indiferencia de los funcionarios responsables. Son varios niños los que están allí sufriendo con sus padres, añorando su terruño donde jugaban al aire libre y veían brotar las flores silvestres del campo.
Están en el inhumano plantón 64 mujeres y 116 niños, además de siete que han nacido a lo largo de esta etapa del desplazamiento. Alguien tiene que hacer algo por ellos, antes que la fatalidad los alcance.