El partido MORENA que tantas esperanzas ha despertado en Chiapas y en el país, ha cometido un error garrafal al postular en la fórmula para el Senado a candidatos cuestionados, decepcionando obviamente a los de dentro y fuera de sus filas.
Ambas son candidaturas veletas que despiertan desconfianza y destilan animadversión, en consecuencia producen repudio y pena porque se trata acuerdos nacidos al calor del tráfico de influencias, sin militancia en la izquierda, ¿Con qué méritos?
Llegaron desplazando a ciudadanos afiliados a este partido desde su fundación y trabajaron por él con voluntad y entusiasmo, confiados que su esfuerzo sería premiado con una candidatura a un cargo de elección popular porque no hay más alto honor para un ciudadano, que representar a sus compatriotas con absoluto merecimiento, en el Congreso de la Unión. Pero eso que externos desplacen a quienes tienen probado derecho para ser postulados, pugna con la ética que deben mantener los partidos políticos para contener un poco la sangría del desprestigio. Hasta ahora MORENA había sido un partido limpio que no debe mancharse por minucias.
Ella viene de la nada y quienes conocen el discurrir de su vida, se han quedado estupefactos al ver la facilidad como ha descollado en un sexenio no por su inteligencia ni por el despertar tardío de un genio oculto, sino por el tráfico de influencias que se convierte en imposición impúdica en contra de la democracia y del respeto al pueblo.
Con esta postulación el candidato presidencial, Andrés Manuel López Obrador, parece desmentir su pregonada convicción democrática aquí en Chiapas, que siempre le ha demostrado apoyo en las dos ocasiones anteriores en que ha hecho campaña para alcanzar la Presidencia de la Republica, es ahora el favorito como antes nadie lo ha sido para triunfar, pero no pude dejar aquí tamaña mácula impositiva que por siempre le reclamarán los chiapanecos.
Se dice en corrillos políticos que los externos van a erogar, de su peculio, el costo total de su campaña lo que resulta peor, porque en resumidas cuentas eso se traduce en la compra de las siglas del partido MORENA para alzarse con la candidatura y esto lo intuye la militancia, esa militancia tan decidida a meter las manos al fuego por la honestidad de López Obrador. A lo mejor después de ver esta experiencia, decida frenar el paso y ya no llegar al bracero.
Porque los militantes de MORENA están mortificados y airados con esas candidaturas y han decidido no emitir ni un voto de confianza.
Si procede la rectificación MORENA debe hacerlo en favor de sus cuadros que los tiene en abundancia y no exponerse a deserciones que bien pueden evitarse, procediendo con legítima justicia. No vale la pena perder gente convencida y leal, para dar cabida a “chapulines” advenedizos.