Luis Carlos Sánchez/Excélsior/Ultimátum

Fotos: INAH

Palenque

En materia de cultura, México y Estados Unidos parecen no tener diferencias. La protección del patrimonio arqueológico mexicano ha zanjado cualquier discusión comercial o política entre ambas naciones: a través de su Programa del Fondo de Embajadores para la Preservación Cultural (AFCP, por sus siglas en inglés), Estados Unidos ha donado a México, 500 mil dólares (unos nueve millones 400 mil pesos) para llevar a cabo la rehabilitación del conjunto arquitectónico conocido como El Palacio de Palenque, y realizar estudios para encontrar una solución científica que permita restaurar la famosa Tumba de Pakal.

La ocasión ha sido motivo para que la propia Roberta Jacobson, embajadora de Estados Unidos en México, viaje a la zona arqueológica. “Yo diría que esta donación es importante para mostrar, especialmente en este momento, que nuestra relación continúa muy fuerte en muchas áreas. Yo entiendo muy bien que todos están enfocados en el Tratado de Libre Comercio y las negociaciones, lo entiendo muy bien, pero la verdad es que estamos cooperando en muchos otros ámbitos”, dijo ayer la diplomática.

Obtener el donativo requirió que México, a través del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), presentara un proyecto de restauración para postular a Palenque, pero no es la primera vez que lo obtiene; antes Estados Unidos también contribuyó con ese fondo para realizar trabajos de restauración en Monte Albán, para rehabilitar un retablo de la iglesia de La Virgen de la Candelaria en Valladolid, Yucatán, y para trabajar en el Acueducto del Padre Tembleque.

Esta vez, Jacobson expresó que ha sido especial. En la plaza principal del sitio, la diplomática contó que siempre deseó visitar el lugar, desde que escribió su tesis universitaria sobre saqueo en las tumbas mayas precolombinas. Junto con Diego Prieto, director del INAH, la embajadora recorrió los vestigios de Palenque y descendió los 69 escalones que conducen por el interior del Templo de las Inscripciones a la majestuosa Tumba de Pakal.

El funcionario había dicho antes de recorrer la zona que el deterioro en Palenque es evidente: “Como todas las zonas arqueológicas que están al servicio de la sociedad y abiertas al público, muestra evidentes y naturales signos de deterioro (…) algunos de estos deterioros significativos se observan evidentemente en el conjunto de El Palacio y sus acabados que han sufrido una degradación y pérdida a causa de factores naturales, factores como cambios de las condiciones climáticas y medioambientales, la deforestación y el envejecimiento natural de los materiales pétreos”.

El proyecto de rehabilitación que financiará Estados Unidos está encaminado a revertir ese deterioro y será aplicado a lo largo de los próximos tres años. Bajo la coordinación conjunta de la restauradora Haydeé Orea y el arqueólogo Arnoldo González, una primera línea de trabajo estará enfocada a realizar el estudio y monitoreo de las condiciones ambientales en el interior de la cámara funeraria de Pakal, así como de la composición de sus materiales y resistencias para completar un diagnóstico que permita elegir un proyecto de restauración.

En el interior de la tumba las condiciones son adversas, sobre todo por el clima que ahí impera y por las alteraciones que provocaron en su momento los visitantes. La cámara funeraria de Pakal fue cerrada de manera definitiva al ingreso masivo de turistas en 2007, el arqueólogo Juan Antonio Ferrer afirma que desde entonces se ha logrado reducir la humedad relativa que provoca que los relieves que custodian el sarcófago de Pakal, prácticamente se desmoronen. De haber alcanzado hasta 99% ahora se mantiene en un promedio de 87% y ha llegado incluso a 70%.

Los especialistas que trabajarán en Palenque planean instalar en el interior de la tumba, localizada en 1952, aparatos termohidrógrafos que permitirán realizar una lectura puntual de las condiciones climáticas. La idea es comparar los datos que arrojen y, así, idear un proyecto de restauración de la cámara funeraria, en especial, “los magníficos estucos modelados que decoran las paredes y que representan a los nueve señores que deben acompañar al dirigente en su viaje al inframundo”.

La siguiente línea de trabajo se enfocará en el conjunto arquitectónico El Palacio. Los restauradores repondrán elementos de piedra, trabajarán muros y pisos y buscarán rescatar relieves y rastros de pintura mural. “Se realizarán acciones de conservación en las cubiertas de las casas A, B,C, D y E del Palacio, acciones que además de repercutir de manera positiva en las condiciones del Palacio permitirá eliminar las filtraciones de agua.