En este ejido perteneciente al municipio de Villaflores todos sus pobladores participan desde hace cuatro años en un festejo que han hecho diferente hombres, mujeres y niños, aguerridos protagonistas en el juego de derribar a los becerros

Rolando Domínguez/Ultimátum
TGZ
En el marco de las celebraciones de Semana Santa, donde el cristianismo rememora la muerte, crucifixión y resurrección de Jesús, en diversas localidades de la entidad se lleva a cabo la tradicional quema de Judas el Sábado de Gloria, no obstante, la particularidad de esta celebración toma otra dimensión en el ejido Úrsulo Galván, enclavado en el municipio de Villaflores.
Tiene cuatro años que los pobladores de este lugar decidieron organizarse para hacer de esto una tradición, una versión distinta a la que comúnmente se realiza en otros municipios e incluso otros estados de la República Mexicana.
Miguel Ángel Balbuena, organizador de los festejos, recuerda que su idea inició con la quema de un Judas pero también fuera la oportunidad de sumar a los pobladores y que todos los integrantes de la familia pudieran pasar un rato agradable, subrayando que Úrsulo Galván cuenta con poco más de mil 500 habitantes en su extensión territorial.
Así empezó en el 2015, fueron pocos los apoyos pero se cumplió el primer objetivo: sembrar el interés y sumar a más personas para el siguiente año, cuando se logra integrar una banda musical, cabalgantes y un baile.
El pasado fin de semana nuevamente se repitió la experiencia, la cuarta edición, iniciando desde el mediodía en la entrada de la colonia, punto de reunión de cabalgantes que partieron hacia las calles acompañados de la música de banda.
Es aquí donde fueron recogiendo a los Judas, muñecos hechos con diferentes materiales y caracterizados de diversas formas, y recibieron la aportación monetaria y voluntaria de los pobladores, utilizada para solventar pagos de música y premiación.

En el recorrido la algarabía fue subiendo de tono, mujeres y hombres lanzaban vivas a los cabalgantes que lucieron sus mejores caballos, y en esta ocasión también participaron integrantes de la familia Rincón, de la colonia Villa Hidalgo, municipio de Villaflores.
La siguiente parada del contingente fue el lienzo charro de la comunidad, en donde se realizaron las tradicionales montadas, además de juegos como el derribo de becerras, donde las mujeres y niños también participaron haciendo derroche de su destreza para lograr vencer a los animales, causando el asombro de propios y extraños.
“No es común, pero nuestra celebración tiene esa diferencia, donde todos participan, todos le entran a la fiesta y nos divertimos mucho, como si se tratara de una misma familia, incluso, ha servido para integrarnos más como colonia”, afirma Balbuena Grajales.
El recinto lució abarrotado, jubiloso y se pudieron escuchar todo tipo de porras y gritos para motivar a los jinetes que se jugaban la suerte tratando de mantenerse sobre las bestias el mayor tiempo posible. Las caídas fueron el espectáculo, causando sorpresa, admiración y también arrancaron las carcajadas de los asistentes al ver a sus favoritos llegar al suelo.

ORGANIZACIÓN

Pero el trabajo no lo realiza una sola persona, entre los organizadores también se encuentra Abigail Balbuena Grajales, Mario Robles Fernández y Jorge Robles Fernández, además del apoyo de los profesionistas del ejido, así como de Antonio Rincón de Coss y Abel Ángel Balbuena Rincón, personas que facilitan su ganado para efectuar las montas y juegos en el lienzo charro.
Destacan también el respaldo recibido por Amet Samayoa Arce, vecino del ejido que les ha facilitado ganado y apoyos para realizar las actividades que comprende este admirable y particular evento.

LA FIESTA

Posterior a las actividades de monta viene la premiación de los dos mejores Judas, determinación que es sometida al criterio de los pobladores con el “aplausómetro”, y enseguida la tradicional quema de los muñecos. Para cerrar se realiza un baile en el mismo lienzo charro, donde comida y bebida no falta.
Posteriormente, a las 9:00 de la noche dio inicio la cena baile en el domo de Úrsulo Galván, el que se prolonga hasta las primeras horas de la madrugada.

PRÓXIMAS EDICIONES

Aunque el reto de organizar e ir mejorando no es fácil, Miguel Ángel Balbuena adelanta que la unidad de los vecinos de Úrsulo Galván han hecho que la festividad año con año haya mejorado, no obstante, confía que en las siguientes ocasiones la fiesta cuente con novedades, e incluso mejoras a las instalaciones del lienzo charro para mayor comodidad de los asistentes.
Asimismo, han considerado la invitación de más charros para la cabalgata y el resto de las actividades, planes que irán trabajando para consolidarlos en los próximos años, pero principalmente, mantener la tradición que hoy une a este ejido de la Frailesca para que sea orgullo e inspiración para más chiapanecos.