Entre lo que es y no es
Javier Solórzano Zinser/La Razón/Ultimátum

Como en pocas ocasiones, los ciudadanos debemos estar a las vivas. Se dicen muchas cosas y se van a decir más de aquí al primero de julio y, en una de ésas, hasta después de esa fecha.
Es necesario saber escuchar e interpretar lo que se diga. En la etapa final entra en juego la desesperación, propia de la cercanía de la victoria o de la derrota. Los candidatos y sus equipos van a ser capaces, en algún sentido ya lo son, de hacer lo que sea con tal de sumar votos.
Si de por sí se han venido haciendo señalamientos y acusaciones de una y otra índole, en la etapa que viene las cosas pueden adquirir niveles inesperados y hasta inéditos. Si se hiciera un inventario de lo que se ha dicho y que se ha tomado como “verdad”, la lista sería interminable y hasta aburrida.
Uno de los casos más sonados y comentados fue el de Cuauhtémoc Blanco, el exfutbolista al que convencieron de entrar a la política por su merecida fama y para darle al PES votos y más votos y, sobre todo, futuro en Morelos.
El INE, vía Ciro Murayama, dio a conocer el martes que no había un solo indicio de que el Cuau hubiera recibido dinero para aceptar la candidatura a la alcaldía de Cuernavaca. El exfutbolista ganó de calle, como suponemos lo hará ahora como candidato al gobierno de Morelos.
Se puede estar a favor o en contra de lo que hace y no hace Cuau, pero lo cierto es que después de tres años de investigaciones, acusaciones de todo tipo y señalamientos quedó en claro que no recibió un quinto por su candidatura.
Lo que se dijo a lo largo de estos años, en que se aseguró una y otra vez que había recibido 7 mdp, simple y sencillamente no era cierto. Hablando de supuestos: ¿Qué hubiera pasado si por esto Cuauhtémoc hubiera perdido la elección o no le hubieran dejado participar porque estaba abierta la investigación?
La candidatura a la alcaldía de Cuernavaca y ahora al gobierno de Morelos tiene mucho de insospechado. Sólo los votantes saben por qué le dieron y le van a dar su voto al Cuau, pero lo que es definitivo es que estaba, y sigue estando, en su derecho a participar en el proceso bajo el amparo de la ley; la investigación del INE lo avala. La bronca ya la tiene Cuernavaca y va que vuela ahora para Morelos.
Así como se ha definido este caso se pueden venir otros, anote el de Nestora Salgado. Lo que lo hace similar es que en medio está el legal, las acusaciones, las contradicciones, la tardanza y el refuego político.
En el caso de Nestora Salgado, a decir de la investigación de la CNDH, pasó de “víctima a victimaria”. Para los jueces esto no fue suficiente, como lo dijo “verificado”. Tiene tres indagatorias en su contra, lo que no le impide participar en las elecciones.
Algunos casos se quieren ver como si estuvieran definidos o como si fueran “verdades”. Se dicen cosas sin comprobar y en muchas ocasiones quedan como ciertas ante la opinión pública, siendo que están lejos de serlo.
Hay que votar; en el camino no hay que creer todo lo que nos dicen, estamos en la vendimia política y son capaces de lo que sea.
RESQUICIOS
Así nos lo dijo ayer Francisco Hernández Juárez, líder del sindicato de telefonistas: Hoy amanecí con la sorpresa de lo que había dicho López Obrador sobre el supuesto apoyo que se le había pedido a los trabajadores de Telmex a favor de Ricardo Anaya.
No hemos visto ni presión ni referencia alguna. Creemos que el sistema corporativo que exige votos está rebasado. No ha pasado en el caso de nuestro sindicato y tenemos indicios de que tampoco con los trabajadores de confianza.
Como líder he planteado a mis compañeros que debemos estar atentos a la elección, cuando me preguntan por quién votar no les doy mi opinión, en su momento lo haré saber ya cerca de las elecciones, la cual será estrictamente personal. Cada quien será libre de votar por quien quiera.
No me ha llegado ninguna comunicación ni insinuación y si llegara, lo cual dudo, sería inadmisible.