Aumentaron al doble cirugías estéticas en lugares no adecuados como consultorios, advierte la Comisión Estatal de Conciliación y Arbitraje Médico

Christian González/Ultimátum

TGZ

La situación de la cirugía plástica en Chiapas es tan grave que de dos a tres de cada 10 pacientes requieren de la ayuda de un verdadero profesional en la materia luego de ser mal intervenidos por “seudoespecialistas”, o que solo cuentan con un diplomado o una maestría, mas no con la especialidad.

Basados en información de la Comisión Estatal de Conciliación y Arbitraje Médico, se dice que este tipo de prácticas fuera del marco legal han aumentado hasta en 100 puntos porcentuales en el último lustro. De forma mensual, dicha instancia recibe alrededor de 15 denuncias a nivel estado, la mayoría de las cuales están relacionadas con la cirugía plástica.

En Chiapas, con base en el Colegio de Cirujanos Plásticos, solo existen 13 médicos certificados por el Consejo Mexicano de la especialidad, el cual está reconocido por el Comité Normativo de Consejos de Especialidades Médicas de México (Conacem), mismo que a la vez tiene la “venia” de la Secretaría de Salud federal (Ssa) para determinar quiénes son aptos para ejercer el área de la cirugía plástica-estética.

Ante ello, emite algunos nombres de especialistas avalados para tal fin: Cecilia Cuesy, Mario César Paredes Zenteno (su presidente), Ernesto Colinas Cosío, Javier Ernesto Quiroz, Carlos Roblero, Alberto García, Erick Pineda (en San Cristóbal de Las Casas), César Moisés Galán (Tapachula), Guillermo Sánchez Chanona, entre otros.

De acuerdo con Paredes Zenteno, la cirugía plástica es una subespecialidad de la Medicina, por lo que para practicarla se requiere haber estudiado dicha carrera, hacer de dos a tres años de cirugía general, y después cuatro más de cirugía plástica; es decir, son al menos 30 mil horas de preparación.

Para él, es grave y a la vez preocupante “ver a muchas personas” anunciarse como profesionales en la materia, “y esto es fuera de la ley, fuera de la norma, no podría decirte cuántos establecimientos hay, porque somos coadyuvantes de la autoridad, pero sí notamos el aumento y cada vez es mayor”.

Lo único que perciben, dijo, es que en los medios de comunicación y en las redes sociales se anuncian “muchas clínicas”, y en algunos de los casos es así para ocultar el nombre de quien las hace, “porque de seguro no cumplen con los requisitos, aunque no puedo llamarlas clandestinas, pero lo que sí es un hecho es que no cumplen al 100 por ciento”.

Con base en la Ley General de Salud, en su apartado 262 BIS-2, se estipula que solo especialistas certificados por el Conacem pueden ejercer esa área. Mientras que en la Ley Secundaria de la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris), publicada en el año 2015 pero avalada en el 2017, se especifica que una maestría no está capacitada o no es suficiente para realizar procedimientos quirúrgicos.

CONSECUENCIAS DE UNA MALA PRÁCTICA

Quien ya pasó una experiencia nada grata fue la joven Fanny Bartolomé Castellanos, quien en noviembre del año pasado denunció a los médicos Heber Nebani Matus Lerma y Ricardo Miceli Flores por presunta negligencia médica, luego de que le realizaran una rinoplastia en abril de 2014 en la clínica “Natural’s Tuxtla Clínica & Spa”, ubicada en la 17ª Norte Poniente, número 1367. De hecho, la denuncia aún está en curso.

De acuerdo con la afectada, fui sometida a dos cirugías más para intentar solucionar el daño, sin embargo, las lesiones no sanaron. Por ello, acudió con el especialista en la materia, Ernesto Colina, quien le practicó dos operaciones para corregir la deformidad. En esa ocasión, ella ventiló que Nebani ejerce la cirugía plástica sin contar con la cédula de especialidad y la certificación vigente.

Por su lado, Martín Rogelio Macías Ruiz, encargado de la Comisión Estatal de Conciliación y Arbitraje Médico, estableció que los procedimientos quirúrgicos deben efectuarse en una clínica establecida, “pero no en consultorios, porque nos llegan pacientes inconformes por alguna complicación, y eso se da en consultorios, por eso tienen que tener cuidado”.

Cuando consulten algo, recomendó a los interesados comprobar que el especialista cuente con su título, cédula, identificación, diploma de especialidad, y así tener la certeza de que serán atendidos por profesionales.

Por desgracia, aceptó que estas prácticas fuera de la legalidad no solo afectan a Chiapas, sino a todo el país, además de que apareció otra “modalidad”: el turismo médico, el cual se conforma de supuestos especialistas de otros estados que llegan a un lugar a operar y se van, por lo que el cuidado del paciente “queda a la deriva”.

De hecho, Paredes, de nueva cuenta, recomendó a quienes deseen hacerse una cirugía plástica acudir a la página electrónica del Consejo Mexicano de Cirugía Plástica y cerciorarse que el médico que los atiende esté avalado y cuente con la capacidad necesaria.

En la actualidad, la Cofepris, y en Chiapas la Dirección de Protección contra Riesgos Sanitarios (Dipris), cada vez tiene procedimientos más estrictos en cuanto a los lugares donde puede efectuarse una intervención de esa magnitud, “e insisto, quienes se dediquen a esto tienen que estar lo suficientemente calificados, pero también estamos conscientes de que esa instancia carece de personal suficiente para hacer su labor”, refirió Paredes.

Lo que la gente debe de tomar en cuenta, aconsejó, es que “lo barato, sale caro, porque con la salud no se juega. Y lo peor es cuando atendemos a quienes les hicieron una mala cirugía, porque es como si tú llevaras una tela a una persona que no es sastre, que no sabe hacer las cosas, y ya que te lo dejó mal, con una manga más corta que la otra, decides acudir con un verdadero sastre para que te lo arregle… ¡pues no se puede, ya no quedará como antes!”