Las psicosis Ordinarias y las otras bajo transferencia

Galileo Becerril/Ultimátum

Mientras espero el vuelo, en el Aeropuerto de Ginebra, Suiza; que me llevará a Roma, Italia, para comenzar el regreso a Tuxtla Gutiérrez; pero antes de que deje estas tierras europeas, –las que fueron gobernadas por Bonaparte, en las que Cortázar triunfó en el boom latinoamericano, en las que se alzan los edificios de las Naciones Unidas y de la Cruz Roja, pero que en ocasiones dan la impresión de estar vacías cuando una guerra como la de Siria y sus muertos parece no tener fin–, pienso en un breve comentario acerca de las Psicosis Ordinarias que fueron el motivo del congreso de la AMP.
El congreso de la Asociación Mundial de Psicoanálisis terminó el viernes pasado, con el cambio de estafeta por parte de Miquel Bassols a Angelina Harari. Ahora solo falta esperar el nuevo tema –que deberá emanar de la nueva presidenta, quien se definió como una presidente “No-toda”–, y al que toda una organización como la AMP, deberá trabajar entorno a éste para el siguiente congreso que se dará cita en la ciudad de Buenos Aires, Argentina.

LAS PSICOSIS ORDINARIAS

Cada fin de congreso, o unos días después, la AMP define el tema sobre el que trabajarán las organizaciones psicoanalíticas de orientación lacaniana –la Escuela de Orientación Lacaniana, la Nueva Escuela Lacaniana, la Escuela de Campo Freudiano, la Escuela Brasileira de Psicoanálisis entre otras muchas agremiadas a la AMP– para trabajar entorno a éste tema y realizar un sin numero de actividades alrededor de éste tema y concluirá con el siguiente congreso.
En ésta ocasión el tema trató de “Las psicosis ordinarias y, las otras, bajo transferencia”. Tema que, “instintivamente”, nos hace pensar en las psicosis consideradas por el DSM 5 y en el que son englobas en el apartado de “Espectro de la Esquizofrenia y otros trastornos Psicóticos”, pero nada tiene que ver con las Psicosis ordinarias que acuñara Jacques-Alain Miller(1). Hay que tener en cuenta que la clasificación de todos los DSM, desde el uno y hasta el 5, nada tiene que ver con el psicoanálisis de Orientación Lacaniana. Ésta es una afirmación que se debe tomar en cuenta para poder entender la clínica psicoanalítica y que si confundimos la clasificación del DSM con la clínica analítica tenderíamos a tener graves problemas epistemológicos, políticos y clínicos.
Consideremos que la clínica psicoanalítica parte de, podemos llamarles, tres clínicas y en la que se agrupan la clínica de las psicosis, la clínica de las neurosis y la clínica de las perversiones. No explicaré en que consisten cada una de las tres porque tendría que extenderme demasiado. Sólo diré que en la psicosis se necesita que la figura de la ley no sea introyectada, lo que llamó Lacan la forclusión del significante del nombre del padre, refiriéndose a que en la cadena de los significantes, la figura de la ley, usualmente representada por la figura del padre, –aunque también puede ser introducida por la madre, pero que Lacan conceptualizó para hacer una distinción entre lo que llamó el significante del nombre del padre y el deseo de la madre, no refiriéndose a las funciones de mamá o papá, lo que hizo fue elaborar dos conceptos que tienen que ver con las subjetividad de la psicosis– quedó sin efecto. Quiere decir que si éste significante no se instala en el psiquismo del sujeto, lo que resultará de éste proceso es un sujeto psicótico que presentará los fenómenos elementales propios de ésta estructura, como dice Miller: “1.- Fenómenos de automatismo mental […] son la irrupción de voces, del discurso de otros, en la más íntima esfera psíquica […]”; “2.- Fenómenos que conciernen al cuerpo, digamos de lo mental a lo corporal. Aparecen entonces fenómenos de descomposición, de despedazamiento, de separación, de extrañeza, con relación al propio cuerpo. Y también, distorsión temporal, distorsión de la percepción del tiempo o de dislocamiento espacial” y “3.- Fenómenos que conciernen al sentido y a la verdad, […] El testimonio, por ejemplo, por parte del paciente de experiencias inefables, inexpresables, o experiencias de certeza absoluta y, más aún, con respecto a la identidad, la hostilidad de un extraño o, lo que se llama en la clínica francesa, expresiones de sentido o significación personal. En otras palabras, es cuando el paciente dice que puede leer, en el mundo, signos que le están destinados, y que contienen una significación que él no puede precisar, pero que le están dirigidos exclusivamente a él.” (2)
Ahora bien, las psicosis ordinarias son aquellas psicosis que se disfrazan de otra estructura clínica, que logran estar compensados quien sabe por qué, pero que su estructura psíquica es la de un psicótico; pero no se ha desencadenado presentando esporádicamente alguno de los fenómenos elementales anteriormente descritos lo que los hace difícil de ubicar y que para la escucha psiquiátrica y psicológica pasan desapercibidos, principalmente por falta de conocimiento y por estar enclaustrados al DSM en turno.
Dice Miller: “La neurosis es una estructura muy precisa. Si no reconocen la estructura muy precisa del paciente, pueden apostar o deben intentar apostar a que es una psicosis disimulada, una psicosis velada.
[…] Ustedes dicen: “psicosis ordinaria”, cuando no reconocen signos evidentes de neurosis, y así son conducidos a decir que es una psicosis disimulada, una psicosis velada. Una psicosis difícil de reconocer tal cual, pero que deduzco de pequeños índices variados. Se trata más de una categoría epistémica que objetiva. Esta última concierne a nuestra manera de conocerla.”(3)
Es por esto último que dice Miller que el congreso fue tan importante, porque era preciso enunciar las sutilezas con las que hay que escuchar al paciente que se presenta en el consultorio, saber definir la estructura con la que nos encontramos, saber no desencadenar una psicosis ordinaria, saber distinguir a una histeria de una psicosis, y es que, se sabe, que muchos pacientes en los hospitales psiquiátricos se encuentran diagnosticados erróneamente; pacientes histéricas confundidas como psicóticas; psicóticos ordinarios confundidos con neurosis.
Para una lectura más extensa de las Psicosis Ordinarias habría que leer el texto de Miller “Efectos de retorno sobre las psicosis ordinarias” que en las notas dejo el link.*
Ya es tiempo de tomar el avión que me llevará a Roma, sólo una parada de 21 hrs., antes de mi regreso a Tuxtla, pero antes una visita rápida al Vaticano y a sus monumentos, a toda esa historia que encierran sus paredes, sus secretos, sus murales llenos de fantasmas y de ángeles, de Dios próximo a la mano de Adán.

Notas
(1) Mayor extensión de la fecha en la que se acuñó éste concepto pueden leer el texto que escribí para la edición del 5 de abril de 2018, de éste mismo diario.
(2) Miller, Jacques-Alain. “Introducción al discurso del método psicoanalítico”. Paídos.
(3) Revista “Consecuencias” del Instituto Clínico de Buenos Aires: “Efectos de retorno sobre las psicosis ordinarias”.
*http://www.revconsecuencias.com.ar/ediciones/015/template.php?file=arts/Alcances/Efecto-retorno-sobre-la-psicosis-ordinaria.html

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