Cerca de 18 mil hectáreas serían utilizadas para el aprovechamiento de recursos del volcán y sus alrededores

Christian González/Ultimátum
TGZ
A pesar de que la Ronda 2.2 de la Secretaría de Energía (Sener) está en “pausa” desde junio de 2017 por la resistencia que mostraron los pobladores zoques chiapanecos, hay dos proyectos que “no descansan” en supuesto detrimento del volcán Chichonal, ubicado en la región Norte de Chiapas: el del geoparque y el de geotermia.
Con base en información del Movimiento Indígena del Pueblo Creyente Zoque en Defensa de la Vida y de la Tierra, el primero busca aprovechar al menos 2 mil 400 hectáreas y el segundo, que va más allá, penetraría en el cráter y en al menos 15 mil hectáreas a la redonda del coloso natural, lo que para los lugareños ha resultado “un dolor de cabeza”.
De acuerdo con la agrupación, la amenaza es real y latente por las 11 concesiones mineras otorgadas por el gobierno con un total de 70 mil hectáreas, de los cuales ya está en operación la Minera Frisco en Solosuchiapa, propiedad del empresario multimillonario Carlos Slim; una ampliación de presa hidroeléctrica sobre las tierras de Chicoasén, y a esto se le suma, advierte, pequeñas represas en Ocotepec y Chapultenago.
En total, estima que son más de 180 mil hectáreas de montañas de niebla, manantiales, ríos, tierras ejidales y espacios simbólicos amenazados por los proyectos extractivos, y sobre todo la vida social, ambiental y cultural de 60 mil hablantes zoques.
Asimismo, el Sistema Nacional de Administración Minera (SIAM), dependiente de la Secretaría de Economía (SE) refiere que la explotación minera en México descolló en los gobiernos de los panistas Vicente Fox Quesada y Felipe Calderón Hinojosa, al autorizar a empresas nacionales y extranjeras 23 mil 544 concesiones, que sumaron 32 millones 172 mil 679 hectáreas a lo largo del territorio nacional.
Lo más preocupante, refiere por su lado el Centro de Lengua Zoque, es que los tres órdenes de gobierno no paran en su intención de sacar a la gente nativa, a como dé lugar. Al principio, rememora, entregaba folletos con información sobre las “bondades” de los proyectos.
Sin embargo, advierte que con el paso del tiempo los métodos de “convencimiento” han cambiado, pues de manejar una persuasión “tranquila”, las autoridades comenzaron a hacer recorridos en la zona con la intención de alertar a los habitantes de que en cualquier momento ocurriría un evento como el de hace más de tres décadas, e incluso organizan simulacros continuos.
Con base en una fuente extraoficial, se sabe que un proyecto de geoparque que se echó abajo hace unos meses por parte de los comuneros de la región Soconusco, fue el del volcán Tacaná. En este caso, el Servicio Sismológico Nacional (SSN) se vio obligado a dar marcha atrás de forma definitiva. Mientras que en lo que respecta al Chichonal, se augura que haya más avances luego de las elecciones de julio venidero.
Además, el informante, quien prefirió mantenerse en el anonimato para no generar un conflicto mayor sobre todo porque se “respira” la época electoral, advierte que en la situación de la geotermia existe mucho más renuencia de los pobladores, quienes argumentan que este proyecto solo obedecerá a intereses de las empresas y “funcionarios de las altas esferas”, pues no consideran que sea necesario desarrollarlo allí.
Incluso, justifican que es tan innecesario porque a casi 15 kilómetros existe una presa hidroeléctrica, la “Peñitas”, por lo que -advierte- es un motivo más para desecharlo. Además de que lo consideran nocivo por las “perforaciones” que se llevarían a efecto para el aprovechamiento del calor del volcán y generar energías renovables.

Una experta en la materia advierte que ese tipo de proyectos geotérmicos son benéficos para sitios que están más apartados, como una isla, pues ahí no hay cómo obtener energía eléctrica y otros recursos afines. Un caso ejemplar es el país europeo Islandia, el cual se caracteriza porque está “lleno de volcanes” que, sin duda, les sirve de fuente para producir esa energía a través de la geotermia.
Pero lo que más critica la población zoque es que ese tipo de megaobras no redundan en el desarrollo de las comunidades, y prueba de ello, de acuerdo con el Movimiento de Pueblos Originarios en Resistencia (Mopor), es que casi el 80% de los habitantes zoques viven en pobreza y pobreza extrema. De hecho en la zona existen dos de las presas hidroeléctricas más grandes del país, y no sucede nada positivo.
En entrevista, Juan Guerrero Hernández, vocero de esa agrupación, afirma que este tipo de concesionionamientos representan un atentado en contra de la vida, “porque estos proyectos extractivos no traen consigo un acompañamiento de mitigar efectos de desequilibrio ambiental, atentan además contra la fauna y flora endémica de la región; hablamos de contaminación del suelo, subsuelo, del agua, y del aire”.
Ante este escenario, destaca que para defender la vida no solo del territorio, sino de todo lo que lo rodea, es necesario normar, desde las comunidades, leyes que amparen a un modelo de desarrollo sustentable. “Y en Chiapas tenemos un ejemplo de ello, las Cascadas del Chiflón, el cual se desarrolló con base en un modelo cooperativo y que, no por copiarse, sino para trasladarse la expericneica, puede trasladarse al territorio zoque”.

GENERACIÓN DE ENERGÍAS LIMPIAS

Según Marco Antonio Penagos Villar, secretario del Colegio de Ingenieros en Ciencias de la Tierra, países como Gran Bretaña están interesados en la generación de energías limpias o renovables a través de la geotermia, sobre todo en Chiapas “que tiene el potencial para contribuir con su granito de arena en el tema”.
De esta forma, dice en entrevista, se comenzarían acciones importantes para revertir de cierta forma el proceso del cambio climático, y asimismo generar energía eléctrica pero no con proyectos eléctricos, por lo que los volcanes, las fallas geológicas y los puntos estratégicos, como los Baños del Carmen, municipio de Acala, servirían de mucho para dicho fin.
Para ello, considera necesario estudiar todas las fallas geológicas activas e inactivas de la geografía chiapaneca, y la presencia de las 69 estructuras volcánicas existentes para conocer su comportamiento, “y en eso estamos dispuestos a trabajar con los gobiernos del estado y federal, con la iniciativa privada para que desarrollemos los estudios necesarios”.
Dichos análisis geológicos, geofísicos y geotécnicos, puntualiza el también geofísico, se le entregarían al gobierno y a las compañías que explotarán ese potencial en zonas calientes donde hallarían la energía geotérmica.
Sin embargo, confiesa que en estos momentos Chiapas “está en ceros, por eso tenemos que explorarlo, y eso significa conocer los probables campos geotérmicos, y estamos a tiempo de que especialistas chiapanecos, y algunas empresas de consultoría locales se inmiscuyan”.
En cuanto al cumplimiento que marca la ley de utilizar un porcentaje de energías renovables para el año 2025, el estudioso dijo que uno de los retos es convencer a la sociedad de que se tiene que incluir en esos procesos y hacerles conciencia de que se tiene que revertir el calentamiento global, pues de lo contrario todo seguirá igual o peor.
“Mostrarles que el cambio climático ha acelerado el proceso de inundaciones, de sismicidad, de vulcanismo, de deslizamientos, derrumbes, tareas que deben hacer los gobiernos, pero no lo hacen, por eso necesitamos cambiar esos paradigmas”, externa Marco Penagos, quien deja en claro en trabajar políticas públicas en la materia.
Entrevistado por aparte, Roberto Lorenzo Rueda, investigador del Centro de Lengua Zoque, argumenta que la resistencia entre los pobladores zoques es cada vez mayor, pues están conscientes de que todas las concesiones, incluidas las otorgadas para los proyectos del Chichonal, representan al menos medio siglo de daños ambientales severos.
De lo que no cabe duda, aclara, es que la Sener está empecinada en “no dejar morir” todos los proyectos, debido a que no le conviene retirar las concesiones de los bloques 10 y 11 porque se vería obligado a indemnizar a las empresas que quieren estas zonas, “entonces están en la mejora del proceso, de esas consultas ‘libres’ a los lugareños, pero sabemos que al final será un sí. Las meterán a la fuerza”.
Lo que preocupa, asevera, es que trabajadores de Protección Civil tanto municipales como del estado sean quienes “trastoquen” la tranquilidad de las familias, “porque ya se está subiendo material al volcán; quieren éste pero libre, por todo lo que habrá”.
En este caso, afirma que lo grave es que, producto de las labores en ese sitio, se han generado movimientos sísmicos, “pero son provocados por esos procesos de la geotermia, y eso también siembra miedo (…) Ya hay terrenos comprados, por ejemplo en Villaflores, para reubicar a toda esa gente y que el Chichón quede libre, lo que es ¡terrible!”.
Por su lado, Juan Guerrero descarta que cualquier proyecto extractivo, incluidos los de geotermia, no garantizan “de ninguna manera” una armonía con la naturaleza, “todos estos megaproyectos terminan por ser proyectos de muerte, de eso no nos queda duda”.