Objetos que pertenecieron a la pintora mexicana permanecieron en la residencia construida por O’ Gorman desde 1954; serán expuestos desde el 14 de junio en GB

Agencias/Ultimátum
CDMX
La Casa Azul, lugar donde vivió la mujer del entrecejo, la enorme Frida Kahlo, tan inmensamente fuerte a pesar de su salud quebrada.
La mayor parte de las obras que la posicionaron como una artista relevante las realizó postrada en su cama en la casa de Coyoacán.
En sus estancias se desparrama la vida de la artista. Cada uno de los objetos que la pueblan forman parte de la vida de quien se ha convertido con el tiempo en un icono.
La casa ha guardado desde la muerte de la mexicana sus objetos personales, su universo íntimo. En sus habitaciones se exhiben sin el menor rubor trajes y faldas de algodón, prendas de colores tan alegres como el azul de las paredes. Naranjas, rojos, amarillos chillones.
Ahora, por primera vez desde la muerte de Kahlo en 1954 los objetos de su universo salen de México con destino a Londres para formar parte de una exposición única en el Victoria & Albert Museum, Making her self up, una muestra que exhibirá desde el 16 de junio al 4 de noviembre las prendas que la rodearon. Allí estarán sus corsés, aquellas cámaras de tortura que tuvo que llevar amarraditas a la piel para poder aguantar el sufrimiento de haber sobrevivido al golpe casi mortal que le propinó un autobús. Con ella no iba a poder una máquina. Y una pierna ortopédica con su zapato de color rojo y la pierna ortopédica que usaba.
Las faldas largas, arrastrando siempre para tapar la accidentada vida de la pintora (primero una poliomielitis que la postró en una cama meses y la dejó una pierna más delgada, después casi la muerte por un tranvía que empotró al autobús en el que viajaba y le dejó la columna vertebral maltrecha y casi partida en dos), que dio a luz sus mejores obras postrada en un cama, mirando la vida desde la misma postura horas y horas y horas.
La Casa Azul se ha abierto de par en par para dejar ver al mundo del qué estaba formado el universo de Frida, cómo era ese dormitorio del que apenas pudo salir, la cama que se convirtió en su guardiana. Doscientos objetos que nos permiten acercarnos a la personalidad sufriente e inmensa de una de las más grandes creadoras del siglo XX, Magdalena Carmen Frida Kahlo Calderón.