No, no tiene nada que ver con la designación de Manuel Bartlett en la Comisión Federal de Electricidad (CFE), de hecho, para enfrentar la crisis que viene en el sector eléctrico su llegada podría ser provechosa justo porque es un modelo pasado de moda y que entiende cómo funciona una paraestatal clásica.
Entendamos que, el margen de reserva del sector eléctrico en este momento es, con mucha suerte, de 3%, eso significa que estamos a las puertas de un apagón monumental e incluso el racionamiento de electricidad.
A nivel internacional este margen de reserva debe ser de 21%, pero en México, en el mejor de los casos, se llegó a tener 7% y hoy estamos a menos de la mitad, por eso la posibilidad de un colapso se incrementa.
¿Es consecuencia de la reforma energética? Pues la respuesta es bipolar: El mercado no respondió a las expectativas creadas cuando se abrió el sector; y la velocidad de la implementación no fue lo suficientemente rápida como para solventar la demanda derivada del crecimiento económico.
El déficit de capacidad de generación de energía es de al menos ocho mil Megawatts al año y nadie está construyendo centrales eléctricas nuevas. Los privados quieren garantías de la CFE y la empresa no se la da porque no es su responsabilidad, la pelota, en todo caso, está en manos de la Secretaría de Energía.
Así que, de que viene un apagón, viene.
Sólo así es buena noticia para la CFE la llegada de Bartlett porque deberá actuar como si la reforma no existiera, vamos, lo hará como una vetusta paraestatal: sacará licitaciones en las zonas donde hace falta y puede comprar energía, hacer contratos de capacidad o tener sus propias centrales nuevas. Se necesitan turbinas y el mercado tiene a buen precio, habrá gas desde Estados Unidos y el SUTERM anda sobrado de gente que puede ser colocada en nuevos sitios.
¿Empujar la reforma en medio de la crisis? No vaya a ser la prioridad. Si le dan marcha atrás o no eso no afectará, de corto plazo, la integridad del sistema eléctrico nacional, lo que sí ocurrirá si hay apagones en zonas como Yucatán, el centro del país o el noreste.
La reforma es una buena carta al futuro, pero mientras van a tener que operar al estilo de la vieja escuela o frenar al país. Y si de vieja escuela se habla pues el perfil de Manuel Bartlett puede servir.