De acuerdo a especialistas chiapanecos en la materia, en la región norte del estado se han presentado fenómenos que merecen ser estudiados a fondo; se habla de socavones de los que emanan aire caliente. Suman 15 mil 982 réplicas luego del movimiento de 8.2

Mapa de Sismicidad Anual 2017. Servicio Sismológico Nacional. UNAM

Marco Antonio Penagos Villar
Geofísico
TGZ
La Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) a través del Servicio Sismológico Nacional (SSN), dio a conocer oficialmente por medio del Mapa de Sismicidad Anual el comportamiento del fenómeno sísmico en la República Mexicana en el año 2017. (Imagen 1).
Por ser de suma importancia interpretar debidamente los datos y la información contenida en dicho mapa, ya que vivimos en una de las zonas con mayor liberación de Energía Sísmica en el ámbito planetario, a continuación deseo compartir con todos ustedes amigos lectores de Ultimátum las siguientes precisiones con el único objetivo de justificar técnica y científicamente la instauración del Centro de Investigación Científica del Fenómeno Sísmico, Volcánico y de Clima Espacial que beneficie a más de 12 millones de habitantes de Chiapas, Oaxaca, Veracruz y Tabasco.
1.- En el año 2017 se registraron 26 mil 413 eventos sísmicos, que corresponden al 100 por ciento de energía sísmica liberada por las 5 Placas Tectónicas que inciden en la República Mexicana.
2.- 13 mil 127 eventos sísmicos se registraron en territorio del estado de Oaxaca, correspondiendo el 49.7 por ciento del total de energía sísmica.
3.- 5 mil 987 eventos sísmicos se registraron en territorio del estado de Chiapas, correspondiendo el 22.9 por ciento del total de energía sísmica.
4.- 449 eventos sísmicos se registraron en Territorio del Estado de Veracruz, correspondiendo el 1.7 ciento del total de energía sísmica.
4.- Sólo entre estos 3 estados se registraron 19 mil 563 eventos sísmicos, lo cual representa el 74.3 por ciento del total de energía sísmica liberada en todo el país en el año 2017.
5.- Hasta el 31 de diciembre del 2017 se llevaban registrados 15 mil 982 réplicas del terremoto de magnitud 8.4 que luego fue ajustado a 8.1 y posteriormente se determinó oficializarlo en 8.2.
Las réplicas aún continúan y de acuerdo al comportamiento sísmico que estamos observando a diario en el Istmo de Tehuantepec y Chiapas, estas continuarán por un tiempo más.
Este número considera también los eventos sísmicos que se registraron en México posterior al terremoto del 7 de septiembre, por lo que puede variar a la baja mínimamente si se filtra o depura.
6.- Del 49.7 por ciento de liberación de energía sísmica en el estado de Oaxaca, se observa que entre el 80 y 85 por ciento se liberó en el Istmo de Tehuantepec, es decir, desde el Golfo de México al norte hasta fuera de la costa de Salina Cruz en Oaxaca, al sur, epicentros que siguen un alineamiento claramente definido y que seguramente nos indican una estructura geológica no conocida hasta ahora.
Científicos de muchas partes del mundo consideran que el calentamiento global, está acelerando diversos fenómenos perturbadores de origen Geológico, Geofísico y Climatológico cada vez con mayor frecuencia y magnitud que someten a muy alto riesgo a los habitantes, infraestructura, entorno y poblaciones de nuestro planeta en donde México, Istmo de Tehuantepec y Chiapas, no están exentos.
De acuerdo a lo anterior, científicos chiapanecos consideramos que existe uno o más límites geométricos de placas tectónicas que inciden en el Istmo de Tehuantepec y Chiapas y que fueron expuestos por el terremoto y las miles de réplicas, mismos límites que no han sido debidamente estudiados, por consiguiente delimitados y cartografiados, esta incertidumbre sísmica somete a muy alto riesgo a más de 12 millones de habitantes de Chiapas, Istmo de Tehuantepec, Sureste de Veracruz y Tabasco por ende, además de limitar y restringir adecuadamente el crecimiento y desarrollo urbano además de la construcción de obras.
Científicos chiapanecos observamos que la energía generada en la mayoría de los sismos que se registran en Chiapas y en el Istmo de Tehuantepec, sobre todo en aquellos de magnitud mayor a 5, se propagan o conducen, a través del gran sistema de fallas geológicas que recorren el estado, región sureste y central de México, sin que esta energía decaiga o se amortigue, mientras se propaga a través de éstas.
Es decir, aunque el epicentro del sismo se registre frente a las Costas de Chiapas o en el Istmo de Tehuantepec, la propagación de la onda sísmica será conducida con la misma cantidad de energía con la cual se generó inicialmente, incluso varios cientos de kilómetros, razón por la que la onda sísmica se percibe muy intensa independientemente del tipo de suelo en donde uno se localice al momento del sismo.
Mención por aparte merece la luminosidad y destello de alta densidad que al momento del terremoto se observó en la atmósfera en gran parte del Sur y Sureste de México, ya que satélites europeos que miden el clima espacial determinaron que previo al terremoto del pasado 7 de septiembre, una gran anomalía de radiación electromagnética generada por una erupción solar o mancha solar, cubrió una gran área del territorio mexicano, Océano Pacífico y Centroamérica, coincidentemente la cobertura o sombra de la anomalía abarca el área del rompimiento del terremoto. (Imagen 2).
Anexo el link correspondiente para quien desee profundizar en este conocimiento:
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De acuerdo a mis observaciones considero que:
La luminosidad que se observó esa noche, pudo haber sido generada por las componentes de la ondas de la energía sísmica al momento de llegar estas a la superficie terrestre e interactuar con las cargas electromagnéticas contenidas en ese momento en la Ionosfera y capas altas de la atmosfera, o también, la carga de radiación electromagnética que fue muy extrema pudo haber excitado al manto superior de la tierra, zona en donde flotan las placas tectónicas y aceleró el mecanismo que producen los terremotos.
Y para esto nuestra estrella, el sol, tuvo una participación muy importante que deberá ser estudiada a detalle para ofrecer resultados concluyentes.
Con las evidencias geofísicas anteriores y ante la carencia de mayor información y elementos científicos que nos permitan soportar nuestra hipótesis, científicos chiapanecos consideramos que la placa tectónica del Caribe fue la que se activó después de decenas y tal vez cientos de años de no hacerlo, razón por la cual se debe de generar un modelo que se ajuste a la realidad sísmica que a diario vivimos los mexicanos del Sur y Sureste, en base a un nuevo conocimiento de las placas tectónicas, alineaciones planetarias y al clima espacial, es decir, debemos de voltear a ver al universo como un todo, tal y como lo hacían y estudiaban nuestros grandes científicos mayas y no solo como el modelo tectónico que actualmente rige para toda la Costa Pacífica de México y que se refiere a la subducción de la placa de Cocos con la de Norteamérica.
Si bien consideramos que este modelo aplica y es válido para los estados de Jalisco, Michoacán, Guerrero y Oaxaca, porque ahí interactúan dos placas tectónicas que son la de Cocos con la de Norteamérica, no debe de aplicarse de la misma manera para el Istmo de Tehuantepec y Chiapas porque estas dos regiones o zonas están comprendidas en tres placas: Caribe, Cocos y Norteamérica, y se desconoce con exactitud el límite meridional y norte de la placa del Caribe con respecto a la de Norteamérica.
Basado también en el registro sísmico moderno que divulga en su portal el SSN, les comento que previo al terremoto del 7 de septiembre del 2017, la sismicidad en Chiapas en los últimos 10 años había aumentado en casi 3 mil por ciento lo cual era alarmante, manifestándose lo que se avecinaba, pero por la carencia de políticas públicas preventivas adecuadas al tema en comento, las autoridades encargadas de velar por nuestras vidas bienes y entorno, desoyeron e hicieron caso omiso a nuestro planteamientos y observaciones.
Hemos observado también que horas previo al terremoto de magnitud 7 del pasado 14 de junio con epicentro en los límites Chiapas con Guatemala, se registraron decenas de sismos (De acuerdo al SSN fueron 39) de magnitudes variables entre 4 y 5.7 percibidos únicamente por la instrumentación científica, es decir no fueron percibidos por la población de Tapachula, Huixtla ni de la costa de Guatemala, no obstante que por su magnitud y cercanía al Epicentro de los mismos debieron haber sido percibidos por la población en general.
Hasta ahora desconocemos a que se debió esto, no obstante existir los Centros de Investigación Especializados para ello.
El fenómeno sísmico continúa manifestándose y lo seguirá haciendo porque ese ha sido el comportamiento normal de nuestro Planeta, solo que el actual comportamiento nunca lo habíamos observado en nuestro país y ahora en los últimos meses diversos ciudadanos de los municipios de Jitotol, Ixhuatán, Ixtapangajoya, Soyaló, Ostuacán, Solosuchiapa y Villaflores han externado por las redes sociales su preocupación con respecto a diversos fenómenos geofísicos que se han registrado en sus territorios.
Como antecedente les comento amigos y amigas de Ultimátum que a finales de enero y principios de febrero del año de 1991, por invitación expresa de habitantes de la localidad El Azufre, del municipio de Huitiupán al norte de Chiapas, realicé un recorrido por sobre la traza del sistema de fallas geológicas denominadas Sontic – Itzantún, misma que recorre la región abarcando los municipios de Simojovel, Huitiupán y Sabanilla.
En aquella ocasión localicé muy cerca del río Tacotalpa o Catarina, sobre la traza de la falla geológica Sontic – Itzantún una serie de tres socavones por entre las rocas calizas por donde emanaba aire caliente y alrededor de esos socavones la vegetación estaba alterada por temperaturas altas, cerca de este lugar localicé también un manantial de agua sulfurosa denominado por los ejidatarios como arroyo El Azufre, mismo que fluye de manera paralela a la falla y desemboca en el río Catarina, muy cerca de un sitio conocido como “La Boquilla.
Las muestras que recolecté en el lugar en donde se estaba gestando el fenómeno consistieron en pequeños bloques de rocas calizas con probables manifestaciones de hidrotermalismo.
En los días posteriores que estuve recorriendo la zona en comento no se manifestó ningún tipo de evento geológico o geofísico que pudiese representar algún Riesgo para los habitantes de la región, pero los habitantes de esa región del Norte de Chiapas lo asociaron al nacimiento de un volcán.
Es altamente probable que el fenómeno que se suscitó haya sido provocado por un evento magmático generado a cierta profundidad de la superficie terrestre, dicho evento se puede relacionar a su vez con arroyos subterráneos profundos que son comunes en la región y tal vez alguna modificación en su curso original ocasionó una serie de presiones en las paredes de las fracturas a través de las cuales circulan y ascendieron por zonas en donde las fracturas ofrecen menor resistencia y por tanto mejores condiciones para ello como es el caso de la falla geológica Sontic – Itzantún, en donde afloró el fenómeno.
De manera reciente, ciudadanos de la localidad “El Ámbar”, municipio de Jitotol, también en el Norte de Chiapas, subieron a redes sociales un video en donde se constata la presencia de una oquedad o socavón en donde de acuerdo a comentarios de quienes filmaron emanaba aire caliente, similar al que observé en 1991.
Mismos comentarios han realizado ciudadanos que habitan en el municipio de Ixtacomitán, que también ahí se están presentando socavones, ruidos, sismos y vibraciones.
Ante tantas evidencias geofísicas, geológicas y geoquímicas que preocupa a los habitantes de Chiapas, se deberá a corto plazo realizar estudios geofísicos, geológicos y geoquímicos para determinar el origen del fenómeno y si existe algún tipo de riesgo para las poblaciones y ciudadanos en donde se han estado reportando.
Asimismo, se deberá de promulgar dentro del marco de la Ley y Reglamento de Protección Civil que previo a un desarrollo urbano o construcción de cualquier tipo de obra pública y privada se debe de exigir obligatoriamente un estudio geofísico, geológico y en su caso geoquímico, ya que abonan a la prevención, elaborado estos por profesionales con el perfil de geofísicos o geólogos.
Además de instaurar un Centro de Investigación Científica del Fenómeno Sísmico que coadyuve a la determinación de los límites geométricos de las placas tectónicas que inciden en el Sur y Sureste de nuestro país, que priorice la elaboración de los Atlas Municipales de Peligros y/o Riesgos y el Atlas Estatal de Riesgos basado en Términos de Referencia y alcances determinados por especialistas chiapanecos que somos los que conocemos los principales fenómenos perturbadores y su incidencia en territorio estatal. (Imagen 3)