En entredicho, su labor como presidente consejero del IEPC, advierte Carmen Marín Levario. A un trabajador de la Universidad Intercultural que se suicidó hace unos días, “lo querían culpar por unas facturas de libros que nunca llegaron a la institución (durante administración de Chacón)”, advierte docente

Christian González/Ultimátum
TGZ
“Si en su paso efímero por la Universidad Intercultural de Chiapas (Unich) marcó el inicio de una “pesadilla” para trabajadores docentes y administrativos y el declive de la misma institución educativa, con sede en San Cristóbal de Las Casas, ¡Qué nos podemos esperar ahora que está como encargado del Instituto de Elecciones y Participación Ciudadana (IEPC)!”.
Así comienza su plática Carmen Marín Levario, docente investigadora y responsable de Trabajos y Conflictos del Sindicato Único de Trabajadores de esa casa de estudios, el Sutunich, quien advierte que si algo hay claro en la imagen de ese personaje es su “obsesión por acabar con todo lo que tenga que ver con los pueblos originarios”, como lo demostró de igual manera con el caso poselectoral en Oxchuc.
A título personal (no habla a nombre del Sutunich porque en la actualidad mantiene una demanda laboral al igual que otros 89 compañeros por despido injustificado), recuerda que le sorprendió la forma en cómo el 4 de abril de 2014 fue designado Rector, “puesto que los nombramientos de ese tipo tienen que pasar por un Consejo Directivo, no obstante que sean propuestas de un gobernador y lo preside el mismo Consejo y la Secretaría de Educación”.
De arranque, dice, Chacón comenzó a hacer una serie de cambios, lo que para la mayoría de empleados fue desgastante, “estábamos casi en pañales como sindicato y él viene con esas ideas… pues para él y otros funcionarios de este sexenio la interculturalidad solo tiene que ver con los pueblos originarios”.
Desde la óptica de esa persona, asevera que su intención era reorientar a la Unich y “quitarle lo indígena a como diera lugar, pero esos cambios fueron extraños, empieza a colocar a su gente, y en un corto tiempo deja a un lado al secretario académico que estaba, un indígena tsotsil, quien, también al cabo de los años, resultó un malagradecido”.
El ambiente se puso más tenso, acepta, cuando tocó el turno de la revisión de la plantilla académica, “y ahí es donde empezamos a vivir una serie de enfrentamientos, porque él para agosto (a cuatro meses de tomar el cargo) ya tenía 84 contrataciones, por lo que violó nuestro Contrato Colectivo de Trabajo”.
En protesta por esta serie de “anomalías”, rememora que en noviembre de ese año “estallan” en paro laboral, debido al hostigamiento, la represión y el maltrato por parte de él, “y al cómo se vinculó a los autodenominados profesores de tiempo completo, que son casi 20”.
A pesar del panorama adverso, refiere que sostuvieron, por al menos 10 días, mesas de diálogo con tres secretarías: la General de Gobierno, del Trabajo y de Educación, “se firmaron minutas, y Chacón se comprometió a respetarlas, pero llegó diciembre, el tipo pedía paciencia, y que todo sería revisado conforme a la ley”.
Uno de los logros fue la impugnación de todas las contrataciones “arbitrarias” que realizó no solo en la cuestión administrativa sino académica, “hasta el grado de que tenía su abogado personal pagado, lógicamente, con dinero de la propia universidad (Carlos Trejo)”, advierte.

“SACÓ EL BISTURÍ” CONTRA LA INTERCULTURALIDAD

Luego de atentar contra la vida laboral de la institución, asevera que en noviembre de ese mismo 2014 comenzó a aplicar cambios en el aspecto académico, “metió cuchillo a un carrera que en ese momento era Medicina con enfoque intercultural, y resulta que la primera generación provenía de pueblos originarios, y como su idea es que los indígenas no podían estudiar Medicina, y que no tenían la capacidad para llevar tales estudios, le da un ‘golpe fuerte’ a esa primera generación”.
Esta situación originó que dos estudiantes se inconformaran e iniciaran una serie de protestas pacíficas, hasta llegar a la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) para denunciar la serie de “humillaciones y vejaciones que vivían; ahí nosotros como Sutunich intervenimos, los respaldamos”, resalta.
Para enero de 2015, resalta que se “reavivó la batalla” con Oswaldo Chacón y para mayo de ese mismo año se registra otro paro laboral por todo lo sucedido, “en ese momento el señor abrió sus clases extramuros, las presumió dos días en las redes sociales, y después se supo que todo fue simulación”.
Lo más lamentable, reprueba, es que Chacón estaba empecinado en cambiar el modelo educativo intercultural luego de pagar una “fuerte suma de dinero” a una consultoría, “decíamos: ‘¿De qué está hablando este señor si pertenecemos a un Sistema Nacional de Educación Intercultural? Y así fue: su propuesta académica nunca vio la luz, pero sí se fue un dineral, como el que se fue para cambiar el sistema de administración, llamado ‘Orión’ que, hasta el 2018, tampoco da sus luces”.
En mayo de 2015, agrega, la tensión fue mayor: Rojas los dejó sin agua, ni luz, “aun así resistimos un mes, entra la Secretaría (de Educación) y pues ahí le impedimos su regreso, para que ya no pusiera un pie en nuestra universidad (…) Y así poco a poco se fueron sus gentes, sus 84 contrataciones indebidas, porque hubo desaseo del área jurídica de la Unich al dejar perder los casos y ahí están los laudos”.
-Maestra, ¿tienen evidencias de los desvíos de recursos que cometiera Oswaldo Chacón como rector?
-En esos momentos se tenía todo eso, pero conforme pasó el tiempo lo “limpiaron”. En la primera auditoría que le hicieron, de 20 millones de pesos, 16 le ayudaron a solventar y el resto ya no. Después supimos que había otro adeudo de 35 millones, y también se los “acomodaron” para el 2015. Tan es así que todas las compras que quedaron etiquetadas de la rectoría anterior, de la del maestro Javier Álvarez Ramos, también se esfumaron, y por ello no se puede echar a andar el edificio de laboratorios.
-Podemos decir que Chacón comenzó entonces con la decadencia de la Unich, de esa crisis que se vive…
-¡Claro que sí!, porque lo que podemos observar es que en esta administración hay un profundo desprecio hacia lo indígena, tan es así que puedes ver cómo la carrera de Medicina ha sufrido una serie de sobresaltos, en donde cada vez hay menos estudiantes de pueblos originarios; y no era exclusiva para los pueblos, pero sí les tenías que dar preferencia a ellos para que atendieran a sus comunidades, en un momento dado. Incluso, con el actual rector retiraron dos carreras clave: Lengua Originaria y Vinculación con la comunidad, es decir que se las acreditan sin cursarlas, y no solo en San Cristóbal sino en todas las unidades.
Ante toda esta serie de anomalías, Carmen Marín Levario acepta que a Oswaldo Chacón lo “premian” con la presidencia del IEPC, “lo puedes observar, he estado atenta con lo de Oxchuc, tuvimos que presionar a nivel federal para que atendiera ese tema, y hace todo lo posible por cumplir lo que le instruyen a nivel federal; entonces es lo mismo que sufrimos en la Unich, ¿No?”.
La docente fue más severa: “Entonces decimos: ‘¡Wow!, con este señor se viene la decadencia de la universidad y todavía le dan de premio la presidencia del IEPC. Incluso él, ni siquiera viajó a las unidades de la Unich (…) le dieron de comer caldo de mollejas allá en Tulijá y casi se vomita (sic)”.
Asimismo, advierte que ni siquiera se apareció en una unidad académica que tienen en Oxchuc, “por eso no me sorprende que no acate lo que ahora le instruyen en el IEPC en el caso de esta localidad”.
-Entonces está en riesgo todo: las elecciones, los pueblos originarios…
-Sí, y se puede observar con estas medidas de lo que sucedió hace poco: de que un partido pone una cosa, luego ellos hacen otra y después la pone fuera de tiempo… ahí hay toda una intención de no contribuir a que el proceso electoral sea transparente y en verdad equitativo. No está lejana la idea de que las elecciones sean igual de irregulares que en el 2015; y es lo que pasa con el INE y el Trife, en donde unos y otros se echan, pero de manera obediente y callada el INE acata lo que le ordenan.
Para Marín, el hecho de que Oswaldo Chacón “esté donde esté” es por sus nexos con Lorenzo Córdova, presidente consejero nacional del INE y con otros personajes de la vida política, “y por supuesto de todas las ‘palancas’ con las que cuenta este señor”.
De hecho, recuerda de que antes de que pisara la Unich, ocupó un cargo en materia electoral, durante el gobierno de Pablo Salazar Mendiguchía, “ya traía una reputación bastante retorcida, y eso también se reflejó en la Facultad de Derecho de la Unach”.
También reaviva el último “escándalo de páginas porno” en el IEPC, “y la gente borracha que lo acompaña, la misma que llevó a la Unich. A uno de nuestros compañeros que se acaba de suicidar, que trabajaba en el Centro de Documentación de la Unich, le querían cargar el muerto de una serie de libros… es decir aparecieron facturas de compras, pero nunca llegaron esos libros, y hablamos de la época de Oswaldo Chacón”.
Tantas fueron las anomalías en corto tiempo, refiere la entrevistada, que una prueba más fue la tirolesa que construyó la administración de Oswaldo Chacón, la cual le serviría sobre todo a los estudiantes de Turismo Alternativo, “fue una propuesta que se gestó desde la rectoría de Javier Álvarez, pero fue con Chacón que el dinero lo invirtieron en otra compañía, la cual tenía demandas por tirolesas mal construidas”.
Al respecto, subraya que después de colocarla, llegaron expertos de Protección Civil y, en efecto, dictaminaron que esa obra no era segura, “nosotros denominamos esa tirolesa como el ‘tendedero de Oswaldo’, porque nunca fue una verdadera tirolesa”.
Por ello, puntualiza que varios funcionarios de ese momento se negaron a firmar el documento que avalaba la obra, “recuerdo que no le quedó de otra que firmar su tendedero (…) fue una tras otra, tras otra, las cosas que sucedieron”.
Lo más triste, asevera, es que en estos momentos como Sutunich presentaron 90 demandas laborales por despidos injustificados, “de 130 que éramos, solo regresaron como 30… todo empieza con Ramón Guzmán Leyva, y nombra a su representante, Karen Ballinas (exfuncionaria de gobierno), quien nos ha hecho mucho daño desde el 2015 a la fecha, como el ‘golpe’ que nos dan apenas en diciembre de este 2017”.
Sin embargo, sabe que todo está a favor de quienes integran el Sutunich, debido a que la misma Junta Local de Conciliación y Arbitraje reconoce las violaciones a su contrato colectivo, “pero nos dan las fechas de audiencia muy retiradas, no queremos que sean hasta septiembre próximo, sino antes”.

EN CHILÓN TAMBIÉN HAY INCONFORMIDAD CONTRA EL IEPC

Como los integrantes de la Comisión de Gobierno Comunitario de Chilón no obtuvieron una respuesta favorable por parte del Instituto de Elecciones y Participación Ciudadana (IEPC), para que sus elecciones se celebraran a través de los usos y costumbres, ya acudieron a otra instancia: el Tribunal Electoral de la sala regional de Jalapa, Veracruz.
De hecho, el 9 de abril pasado, ofrecieron una conferencia de prensa en su tierra natal, para denunciar de manera pública la incapacidad de ese organismo para atender a los pueblos originarios. “No tomó en cuenta la solicitud que ingresamos en noviembre de 2017”, reprocharon.
Como se informó, los inconformes presentaron una impugnación el pasado 18 de enero ante el Tribunal Electoral del Estado, por la falta de respuestas por parte del IEPC para que en su municipio elijan a sus gobernantes por medio de usos y costumbres y no a través de partidos políticos.
De hecho, María Luisa Jiménez Gómez y Patricio Espinosa Sánchez, comisionados de las localidades tsetsales de esa localidad de la región Selva de Chiapas, lamentaron en esa ocasión que el IEPC no diera una respuesta positiva a la solicitud que metieron desde el pasado 11 de noviembre, “es lamentable que no nos tome en cuenta, y, en cambio, nos hable de peritajes, foros y consultas”, criticaron.
Aclararon que ellos esperarán el proceso de juicio y de lo que les resuelvan, decidirán qué acciones emprender; “no queremos llegar a hechos violentos como ocurre en Oxchuc, por eso solicitamos esto por la vía pacífica, pero no pararemos hasta conseguir que nos reconozcan este derecho, porque somos 100 por ciento tsetsales, no tenemos nada qué comprobar”.