En el estado de Baja California se pidió un informe del estatus de riesgo que guarda dicha entidad, y fue contestada en tiempo y forma por autoridades de Protección Civil. En el caso local, los chiapanecos desconocen esa información porque no se ha realizado ningún estudio pertinente

Marco Antonio Penagos/Ultimatum
SCLC
El día 12 de septiembre del 2017, invitado por mi amigo Ing. Arturo García Apoderado Legal de la Empresa OCORONI S.A. DE C.V., viajé a Mexicali Baja California para determinar si en una zona de la Sierra Cucapa que se localiza en ese Estado, existen yacimientos de Mármol. Una vez cumplido ese objetivo, contacté con compañeros Investigadores que laboran en el Centro de Investigación Científica de Enseñanza Superior de Ensenada Baja California (CICESE) en especial con mi amigo y compañero de generación del IPN, el doctor en Geofísica Marco Antonio Pérez Flores, así mismo, con el maestro Luis Mendoza Garcilazo e igualmente con el doctor Luis Alberto Delgado Argote, Investigadores del Departamento de Sismología de la División Ciencias de la Tierra de dicho Centro de Investigación, por cierto, el más importante en su ámbito en América Latina.

Ante ese grupo de investigadores, tuve la oportunidad de realizar la presentación de la hipótesis que he divulgado desde hace varios meses sobre el “Nuevo Modelo Geométrico de la Placa Tectónica del Caribe basado en el Registro Sísmico Moderno”, presentación que el geólogo Alfredo De La Calleja Moctezuma y un servidor dimos a conocer el 1 de Junio del 2017 en el Seno del Colegio de Ingenieros en Ciencias de la Tierra en Chiapas AC, en Tuxtla Gutiérrez Chiapas ante Ingenieros Geólogos, Geofísicos, Petroleros y funcionarios invitados, previo a los grandes terremotos que se registraron entre los meses de junio del 2017 y enero del 2018.
Mi intervención principal en la disertación en el CICESE, fue en el sentido de que, “existe una alta probabilidad (no lo puedo afirmar por falta de estudios a detalle instrumentación científica) de que desde el Golfo de México hasta el Océano Pacífico se presenta una Zona de Subducción aún no establecida ni estudiada como tal, atribuible a la Subducción entre la Placa del Caribe con respecto a la Placa de Norteamérica y hacia el sur paralelo a la Costa existe otra Zona en la que la Placa del Caribe cabalga a la de Cocos, mientras que ésta, subyace frente a las Costas de Chiapas con la del Caribe”.
Las evidencias la constituyen las más de 22,000 réplicas del Terremoto del pasado 7 de septiembre del 2017, que nos demuestran un nuevo límite geométrico que solo inferíamos geológicamente pero que nunca antes habíamos observado en su comportamiento, por lo que urge crear un nuevo “Modelo Tectónico” que se ajuste y adapte a la realidad sísmica que a diario vivimos los habitantes chiapanecos y del Sureste de México.
La anterior hipótesis es diferente con respecto a la conceptualización que desde hace 40 años rige científicamente en los Centros de Investigación Científica y Escuelas de Educación Superior el cual atribuyen que el 90% de la sismicidad que se registra en nuestro país es originado por la subducción de la Placa de Cocos con respecto a la de Norteamérica.
Si bien esto este modelo de subducción es cierto y aplica para gran parte de nuestro país principalmente para los estados desde Sinaloa hasta Oaxaca, no aplica para el Istmo de Tehuantepec y Chiapas ya que aquí inciden y convergen 3 placas tectónicas razón por lo que basado en el Registro Sísmico Moderno observamos límites geométricos diferentes y tradicionalmente en esta región de México desde hace más de 20 años registra la mayor liberación de energía sísmica por kilómetro cuadrado de acuerdo al Servicio Sismológico Nacional.
Lo anterior implica adecuar y generar nuevos modelos tectónicos a la realidad geofísica que se observa a partir de los terremotos registrados el 14 de junio y 7 de septiembre del 2017 para de manera preventiva generar políticas públicas que coadyuven a minimizar el riesgo previo a la planeación, desarrollo urbano y construcción de cualquier tipo de obra pública o privada en el sur y sureste de nuestro país.
Dicha presentación fue ampliamente comentada por los especialistas antes mencionados porque ellos al igual que los geofísicos y geólogos chiapanecos nunca antes habíamos observado un comportamiento entre placas tectónicas como el que se registró en el 2017, razón por la que coincidimos en algunos puntos y discernimos en otros, tal y como se esperaba.

Para un servidor es muy importante generar políticas publicas preventivas basado en modelos geológicos y geofísicos que se adapten a la realidad sísmica que incide cada vez con mayor frecuencia y magnitud en Chiapas y el Sureste, conjuntamente con los riesgos asociados, razón por la que como un ciudadano más, preocupado por su entorno, realicé un interesante ejercicio cuyo objetivo fue conocer que están haciendo las autoridades encargadas de la Protección Civil de Baja California para minimizar el riesgo y cotejarlo con sus homólogos chiapanecos, ya que en esa región de nuestro planeta se espera un terremoto de magnitud superior a 8 en cualquier momento.
Por tal razón, fundamentado en el Artículo 33 de la Ley de la Comisión de Derechos Humanos, presenté el 25 de septiembre del 2017 ante la Comisión de Derechos Humanos en Baja California, un oficio solicitando conocer el status de riesgo que dicha entidad guarda ante la presencia de la actividad sísmica generada por el límite entre las Placas Norteamericana y del Pacífico por medio de una de las fallas geológicas más activas del planeta denominada “Falla de San Andrés”, conocida mundialmente.
El 26 de octubre del 2017 Efrén González Pola presentó ante Antonio Rosquillas Navarro, director Estatal de Protección Civil de Baja California la queja correspondiente presentada por un servidor, de acuerdo a la Legislación aplicable en ese Estado. Con fecha 10 de noviembre del 2017, se dio respuesta a cada uno de los 7 puntos que presenté ante la Comisión Nacional de Derechos Humanos, mismos que ustedes amigos de Ultimátum pueden leer en el oficio anexo.
En este se lee claramente que Protección Civil del estado de Baja California utiliza y ocupa los servicios profesionales de los especialistas del Centro de Estudios Científicos y de Educación Superior de Ensenada Baja California como órgano de consulta en cuando menos 2 temas geofísicos para la toma de decisiones.
De acuerdo a registros históricos del Servicio Sismológico Nacional en los últimos 18 años y hasta el mes de febrero del 2018, se han generado 38 sismos de magnitudes superiores a 6, en territorio nacional, de estos, 13 eventos tectónicos han tenido epicentro en el estado de Chiapas, 6 en Baja California, 5 en Oaxaca, 3 en Guerrero, 1 en Puebla, 3 en Colima, 3 en Jalisco, 3 en Michoacán, 1, en Veracruz.
Si bien es cierto que el estado de Baja California registra sismos de magnitudes superiores, no se compara con la liberación de energía sísmica que en territorio del estado de Chiapas se presenta y de acuerdo al SSN lo supera en más del 100%.
Lo anterior nos obliga nuevamente, igual que ayer, hace 1 y hace 20 años, en volver a solicitar que se instaure en Chiapas y en el Sureste de nuestro país, un “Centro de Investigación Científica del Fenómeno Sísmico Volcánico y del Clima Espacial”, dirigido por especialistas chiapanecos, que coadyuve con las instancias de gobierno correspondiente en la toma de decisiones porque la vida de más de 20 millones de mexicanos está en riesgo.
Nada justifica no hacerlo, solicitaremos para ello la intervención de la Comisión Nacional de Derechos Humanos y si es necesario acudiremos a los Organismos Internacionales en materia de Derechos Humanos, porque no obstante haber realizado ante las instancias correspondientes y demás inherentes al tema las presentaciones formales con las evidencias científicas y soportes técnicos especializados, han hecho caso omiso a las demandas.
Por lo pronto, para que quede constancia de lo que Protección Civil de Baja California ha realizado en los últimos años para preservar la vida, bienes y el entorno de sus habitantes, anexo al presente les remito los documentos y seguimiento correspondiente para que los chiapanecos estemos enterados y hagamos conciencia.