Mientras el “rompecatres” Mario Uvence Rojas, fallido secretario de Turismo, pierde el tiempo que debería dedicar a sus funciones, se desvive por cuidar a detalle a Madre Sal, el complejo turístico que construye en la costa con inversión digna de un magnate; hasta cuentan que uno de los socios capitalistas es el nuevo rico sexenal de la política Eduardo Ramírez Aguilar.
Mientras esto sucede con el frívolo funcionario dos turistas extranjeros que recorrían el estado como parte de un “tours” en bicicleta, uno polaco, el otro alemán, desaparecieron en su recorrido para ser encontraos muertos 20 días después en las inmediaciones del municipio de Ocosingo. Nadie dio una versión creíble de la muerte de los dos extranjeros y la secretaría de Turismo no solo no supo informar, sino que ni siquiera sabía de la muerte de los viajantes. Por ahora todo es confusión y descontrol porque la policía tampoco tiene información fidedigna. Solo se sabe que los cadáveres fueron rescatados de una barranca ignorándose como fueron a parar allí. La abulia puede desatar un escándalo de rango internacional
Sería aventurado decir que fueron asesinados porque no se conocen peritajes ni resultados de la autopsia que debió haberse practicado. Es un caso de misterio donde tampoco se sabe cómo pudo la policía encontrarlos en el barranco o quien dio parte de ello. La deficiencia es manifiesta al grado que ni siquiera se sabe si viajaban juntos o separados, el caso es que perdieron la vida en las agrestes regiones de Chiapas.
Puede ser que estos turistas que según otras versiones, procedían de Canadá, se hayan enterado que Chiapas es uno de los estados más seguros de México y confiados lo eligieron para recorrerlo sin presentir que encontrarían la muerte. ¿Cómo murieron? ¿Los atropelló un automóvil? ¿Fueron emboscados por los grupos paramilitares que abundan en la zona? Son respuestas que corresponde darlas a la policía.
Por elemental deber en las funciones que le competen, la Secretaría de Turismo debió intervenir en las indagaciones para tener una información fehaciente para los que recurran a ella solicitando pormenores del caso. Pero no tiene nada, no sabe, es elusiva con lo que coopera acrecentar el desprestigio que Chiapas ya tiene en materia de turismo.
El señor secretario Uvence, el “rompecatres”, se la pasa cuidando su pingüe futuro negocio el que quiere concluir cuanto antes, porque pretende que el gobernador Velasco lo inaugure antes de que termine su gobierno. Muchos creen que este emporio que se ha levantado en las sombras, a escondidas, con suma cautela para evitar incómodos interrogatorios, lo desconocía el gobernador Velasco Coello pero por cuanto que lo va a inaugurar es de inferirse que ya conocía su existencia, salvo que se lo digan de última hora.
En el impulso al turismo que es fuente de riqueza y creación de empleos pasó un sexenio en la inopia, en la burda mentira, en el gasto superfluo y procaz. Fue utilizada la Secretaría como el medio que le prodigaba al “rompecatres” dinero a raudales para viajar por el mundo a placer. A su paso por la Secretaría todo es negativo, mediocre e insubsistente y cuando trató de hacer alguna obra para taparle el ojo al macho, se encontró con que no había dinero, todo lo había despilfarrado, pidió más y lo mandaron al diablo.
Mario Uvence Rojas es una de las cartas más representativas de la corrupción en Chiapas, va a pretender incrustarse en el nuevo gobierno pero Ultimátum, donde la verdad no puede esperar, estará muy atento para hacer las denuncias que hay en su contra y de sus corifeos y que no pueden ir dar a la impunidad, porque sería tanto como aceptar que la corrupción sigue su curso.