El NEFER es el instrumento ideal para estudiar los procesos dinámicos y las colisiones en las galaxias, incluidas la formación estelar en ellas y la distribución de materia oscura, dice Margarita Rosado

Antimio Cruz/ Crónica/Ultimátum
TGZ
Margarita Rosado, investigadora del Instituto de Astronomía de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), diseñó junto con colegas de Francia y España un equipo detector que será colocado en el Gran Telescopio de Canarias (GTC) y servirá para registrar choques de estrellas dentro de galaxias lejanas, así como el nacimiento de nuevas estrellas y la proporción de materia oscura en el espacio.
El equipo se llama NEFER, por su nombre Nuevo Espectrómetro Fabry-Perot de Extrema Resolución, y ya está en etapa de calibración en Canarias. Se trata de un instrumento 2D de alta resolución, que se integrará a otro equipo de tecnología mexicana que ya forma parte del GTC y fue entregado en el año 2009: el espectrómetro OSIRIS.
Del 11 al 15 de diciembre de 2017 se le concedió a NEFER tiempo técnico para incorporar sus componentes ópticas, mecánicas y electrónicas a OSIRIS.
El GTC es el telescopio más grande del mundo. Mide 10.4 metros de diámetro y fue inaugurado en julio de 2009 por el rey español Juan Carlos de Borbón. Las banderas de España, México, Estados Unidos y Francia ondearon en la isla La Palma, sede del instrumento, como reconocimiento a los países socios del proyecto.
Ahora nueve años después se integra el equipo NEFER, que es resultado de un proyecto de trabajo conjunto entre la UNAM, el Laboratoire d’Astrophysique de Marseille, en Francia, y el Instituto de Astrofísica de Canarias.
De acuerdo con Margarita Rosado, NEFER es el instrumento ideal para estudiar los procesos dinámicos y las colisiones en las galaxias, incluidas la formación estelar en ellas y la distribución de materia oscura.
“Es un instrumento que produce mapas bidimensionales de intensidades y velocidades de objetos astronómicos extendidos, diseñado principalmente para observar la emisión y las velocidades del medio interestelar de nuestra galaxia y de galaxias externas. Su núcleo es un interferómetro de fabry-perot de barrido, una técnica óptica conocida y de mucha tradición en el IA, en donde se ha usado en varios instrumentos”.
La doctora Rosado detalló que la UNAM tiene una asociación con el GTC. “Los científicos mexicanos participamos y podemos observar a través de él; en el GTC hay varios instrumentos y yo ideé desarrollar el NEFER para emprender estudios de cinemática de objetos extendidos”.
Adaptación exitosa. Durante las pruebas del equipo realizadas en diciembre se demostró que la inclusión de NEFER no alteró la operación nocturna de OSIRIS en sus observaciones astronómicas ya planeadas. Esta parte del programa fue tan exitosa que la dirección del GTC decidió dar al Nuevo Espectrómetro Fabry-Perot de Extrema Resolución un tiempo corto adicional para observar un objeto celeste que servirá para evaluar su desempeño en las observaciones astronómicas.
“Este tipo de instrumentos son muy poderosos y hemos sido pioneros, en una época en que estos datos tridimensionales y cubos de datos forman parte de la espectroscopía integral de campo, que es una rama emergente, y nosotros tenemos gran experiencia y tradición, por eso los marselleses, los mismos españoles y un grupo de canadienses están interesados en asociarse con nosotros para tener acceso a nuestras observaciones”, comentó Rosado.
Los que sigue, concluyó, es caracterizar y estudiar a fondo la sensibilidad límite del instrumento, y ofrecerlo a la comunidad científica. La fase dos será integrar un detector más grande y un contador de fotones para hacer a NEFER aún más sensible.
NEFER es resultado de una colaboración encabezada por Margarita Rosado e integrantes del equipo denominado PUMA del IA: Abel Bernal y Luis Artemio Martínez, con contribuciones de Philippe Amram y Benoit Epinat, del Laboratoire d’Astrophysique de Marseille, así como de John Beckman y Joan Font, del Instituto de Astrofísica de Canarias.
Familia de equipos. En el año 2009, la inauguración del Gran Telescopio de Canarias, que costó 104 millones de euros, con 90 % de inversión española, fue considerada como la celebración más importante del Año Internacional de la Astronomía, cuando se conmemoraron 400 años de la primera observación del espacio hecha con un telescopio primitivo, innovación hecha por Galileo Galilei.
El 5 % de la inversión fue un consorcio de instituciones mexicanas y el restante 5 % de la Universidad de Florida. Por esta participación, México también tiene el 5 % del tiempo de observación a través del GTC.
Al ser inaugurado el GTC ya había dos equipos con tecnología mexicana instalados en las Islas Canarias: la Cámara de Verificación, que revisa la alineación perfecta de los 36 espejos del telescopio para que se comporten como un solo espejo circular de 10.4 metros de diámetro; así como el espectrógrafo OSIRIS, que capta y afina imágenes de muy baja resolución o que llegan a la Tierra distorsionadas porque su luz se descompuso en diferentes longitudes de onda a lo largo del camino.
Los instrumentos fueron diseñados y elaborados por expertos del Instituto de Astronomía de la UNAM; del Instituto Nacional de Astrofísica, Óptica y Electrónica (INAOE) y del Centro de Ingeniería y Desarrollo Industrial de Querétaro (CIDESI). Los dos últimos son parte de la red de centros de investigación Conacyt.
Además, la UNAM construyó un tercer instrumento llamado FRIDA, que es una cámara infrarroja única la cual va a “rebanar” las imágenes que llegan del espacio en diferentes colores para conocer la composición química de los astros que se observan.