En 1968, México fue sede de los Juegos Olímpicos, oficialmente conocidos como los Juegos de la XIX Olimpiada, donde los estudiantes y sus manifestaciones estaban, en definitiva, fuera de la sintonía deportiva para el entonces presidente Gustavo Díaz Ordaz. Pero detrás de toda la creación de nuevos edificios, infraestructuras renovadas, limpieza en las calles, un metro totalmente renovado, para no parecer tan tercer mundistas, detrás de todo ello estaban niños en la calle, personas en situaciones de pobreza extrema, inseguridad, campesinos sin comida.
La escritora Elena Poniatowska narra el suceso de 1968 en México como un hecho angustioso, desgarrador, y no es para menos, porque a sabiendas que el 68 era todo un año de movimiento hippie, de amor y paz, también, hoy en día tiene consigo marcas rojas de sangre de todas las muertes de los jóvenes estudiantes en Tlatelolco.
El pliego petitorio incluía estos puntos:
1- Libertad a los presos políticos.
2- Desaparición del cuerpo de granaderos.
3- Destitución de los jefes policiacos.
4- Indemnización a los familiares de los muertos y heridos desde el inicio del conflicto del 68´.
5- Deslindamiento de responsabilidades de los funcionarios culpables de los hechos sangrientos.
La marcha del 02 de Octubre de 1968 terminó en la plaza de tres culturas, a las 06:10 de la tarde, con la entrada del ejercito, eran hombres vestidos de civil con un distintivo guante blanco, para no mezclarse entre los demás y no equivocarse; un helicóptero sobrevoló la plaza y dejó caer tres luces de bengala verde y se oyeron los primeros disparos y la gente comenzó a correr en la misma dirección, porque la plaza solo tiene una salida, y las balas eran reales.
Esa noche fue de lluvia, sangre, muertes, y el Ejército enviado por el presidente de la República Mexicana.
Y en definitiva, quien no conoce su historia está condenado a repetirla.