Las pensiones y la suerte de los presidentes

Julián Andrade/La Razón/Ultimátum

Desde hace años, la idea de retirar la pensión a los expresidentes ha estado en el debate público. Es una posición populista y que, además, sólo afectaría a Luis Echeverría y a Vicente Fox.
Carlos Salinas de Gortari y Ernesto Zedillo renunciaron a ella y Felipe Calderón dona el monto a una fundación.
Con lo que sí cuentan todos ellos es con la seguridad que les proporciona el Estado Mayor Presidencial; y el personal que colabora en sus oficinas es pagado con recursos públicos.
En términos presupuestales, lo que se gasta no es relevante, pero resulta práctico para quienes asumieron la posición más importante por el voto de los ciudadanos.
En otros países, quienes fueron mandatarios se integran a los consejos de Estado, donde participan cuando la agenda así lo requiere, aprovechando su conocimiento y contactos.
Nuestra experiencia es más bien tormentosa al respecto. Muchas veces, quienes gobernaron tienen que salir del país por largas temporadas.
Gustavo Díaz Ordaz fue designado embajador en España y Luis Echeverría, en las islas Fiji. En ambos casos se les alejó para que no intervinieran en asuntos que ya no les competían.
Echeverría, el único expresidente que sí ha estado preso, aunque sea en arresto domiciliario, ya vive en el retiro.
José López Portillo vivió asediado por sus propios excesos, propiciados, además, por leyendas alrededor de su patrimonio.
Miguel de la Madrid tuvo una suerte distinta, porque quien lo sucedió en el cargo lo cuidó y no permitió que se entablaran revanchas en su contra.
De la Madrid contaba con una buena imagen, lo que le permitió ser director del Fondo de Cultura Económica y participar en la vida pública sin que se provocaran problemas.
Para Salinas de Gortari, quien vivió una larga temporada fuera del país, las cosas resultaron más complicadas, porque su salida del poder coincidió con la crisis económica y porque su hermano Raúl fue perseguido y encarcelado, aunque resultó absuelto de lo que se le acusaba.
En la actualidad, Salinas de Gortari es un referente y logró insertarse en la discusión de las ideas, aportando intelectualmente.
Ernesto Zedillo se alejó de México para participar en diversos consejos económicos y hace apenas unas semanas escribió una crítica dura y certera a la política migratoria del presidente Donald Trump.
Vicente Fox participa en la agenda mediática y lo hace con la capacidad de comunicar que le conocemos. Su apuesta, en el corto plazo, es que Andrés Manuel López Obrador no llegue a la Presidencia.
Felipe Calderón, en cambio, viene defendiendo lo que ocurrió en su administración y, sobre todo, lo que se refiere al tema toral: la estrategia en seguridad.
Era uno de los costos del sistema político, que concentraba mucho poder en el mandatario en turno, pero que se terminaba una vez que el sucesor llegaba al poder.
La legitimidad provenía de las propias reglas, algunas meta constitucionales, y no de fuerza propia.