Fue homenajeada y recordada por su gran aportación a la niñez chiapaneca en su formación académica, moral y social

Tadeo Márquez/Ultimátum
TGZ
La profesora Manuelita Moreno Argüello quien falleció el pasado 25 de abril, fue un personaje importante de la educación en Chiapas. Alumna de la profesora María Adelina Flores, ícono representativo de la educación en San Cristóbal de Las Casas y fundadora de la Escuela Normal “La Enseñanza”, misma que fue la primera escuela en educación de esta región.
Fue congratulada después de fallecida, en la “Enseñanza Casa de la Ciudad”, se le recordó por la gran labor que realizó en favor de la educación en la entidad, específicamente en la zona de los Altos.
En el año 2014, el Ayuntamiento de esta ciudad, declaró a Manuelita, Sancristobalense Distinguida, por su invaluable aportación a la niñez chiapaneca en su formación académica, moral y social.
En vida, la profesora “Manuelita” -como le decían cariñosamente sus alumnos y las personas que la conocían-, fue merecedora de varios reconocimientos en el ámbito educativo, por el tiempo y la dedicación que puso siempre a su labor como docente.
De descendencia humilde, hija de Atilano Moreno Vázquez, de oficio cohetero e Isabel Argüello Muñoz, ama de casa, quienes pese a la falta de lujos y de dinero siempre la apoyaron en cada uno de sus sueños, siendo su mayor meta convertirse en profesionista de la educación.
“Desde que empecé a estudiar siempre supe que realmente, era lo mío, era buena en matemáticas, me gustaba la gramática, la ortografía, obtenía buenas calificaciones desde que estaba en la primaria y por eso mismo mis profesores me apoyaron cuando se enteraron de que a mis 12 años quería continuar con la secundaria”, narró en entrevista.
Durante su vida, ella confirmó que fue una mujer que cumplió todas sus metas profesionales sin rendirse jamás, pero que todo lo que logró no hubiera sido posible, sin la intervención de su maestra de primaria, la profesora Esther Molina de Castellanos, quien al enterarse de que ella deseaba continuar con sus estudios, habló directamente con María Adelina Flores, para que a través de una beca Manuelita pudiera convertirse en profesora.
La beca que le otorgaron fue el primer paso para que ella cambiara su vida, lo que más le agradó de estar en esa escuela es que nadie la discriminó por su forma de vestir, únicamente notaban su anhelo de aprender y convertirse en maestra.
Posteriormente, la misma María Adelina Flores, habló con ella y le propuso ir directamente a la Secretaría de Educación en busca de una plaza para ser ya una profesora a nivel federal, la única vacante a la que tuvo acceso en ese entonces, se encontraba en el municipio de Huixtla.
Describió que sus años de servicio le proporcionaban una serie de buenos recuerdos, uno de ellos es el tener la habilidad de enseñar a los niños, sin importar que estos fueran pobres o ricos, si no simplemente porque estos descubrieran el valor de aprender a leer y conocer el mundo.
En la pared de su casa, Manuelita guardó una serie de reconocimientos: su título profesional, uno de sus mayores orgullos, así como el premio John Weber, por ser un personaje reconocido en la educación, le fue otorgado en 1994.
A pesar de que en este año lamentablemente dejó de existir, alumnos, docentes e incluso la Secretaría de Educación, la recuerda como uno de los grandes pilares de la educación en San Cristóbal de Las Casas y en toda la entidad.