Hoy volverán a la protesta y al paro los maestros de la Sección 7 adheridos a la CNTE (Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación) cuyo principal clamor es en contra de la Reforma Educativa implementada en el presente gobierno del presiente Peña Nieto. Ayer marcharon, hoy lo harán nuevamente y mañana retornan a clases
No es problema que corresponda directamente al gobierno del estado, ya que es una reacción en contra de una reforma que los maestros alegan que atenta contra sus derechos laborales y que la verdadera intención es la de privatizar la educación pública.
El caso es que ninguna de las partes cede, el gobierno porque cree haber hecho una reforma impecable y los maestros aseguran que no lo es ya que está plagada de errores que ellos advierten por su diaria cercanía con las actividades educativas. Fuere lo que fuere el caso es que esta reforma no ha dado ningún resultado digno de festinarse.
Lo que si se ha conseguido es que tanto el gobierno a través de la Secretaría de Educación Pública y los maestros disientes, se hayan convertido en acérrimos enemigos lo que ha agudizado más el problema. No ha existido un diálogo flexible y razonado porque en los que ha habido se procede con recelos, con desconfianza y con el ánimo de imponer cada quien sus puntos de vista y esto no conduce a ningún fin concreto.
Han pasado tres secretarios de Educación Pública y ninguno ha resultado apto para darle buen curso a la reforma educativa. Han dejado el cargo sin haber logrado ningún avance, viene otro y el resultado es el mismo, se les va el tiempo en amenazar de despidos y descuentos que ninguna mella hace en los maestros porque ellos saben cómo combatirlas y revertirlas.
Ahora que ocurrió el terremoto del 7 de septiembre del año pasado, en el país, especialmente en Chiapas, se comprobó lo deleznable de la infraestructura educativa cuando cientos de escuelas quedaron en tan malas condiciones que fue necesario prescindir de ellas como recintos de enseñanza, por el peligro que representaban y representan para los educandos.
Es deplorable ver a los niños recibiendo clases debajo los árboles o en algún corredor de las ruinas de lo que fue su plantel y en estos casos los maestros demuestran que sí cumplen con su deber.
Lo que deseamos es que en Chiapas ya no ocurrieran estos paros por el perjuicio que se causa a los niños. Ha habido muchos días, semanas y meses de este asueto obligado en que los niños pierden el tiempo que los maestros dicen que se recupera trabajando horas extras. Pero no es lo mismo porque los niños conocen el horario al que se ajustan para estudiar y se descontrolan cuando se los cambian de manera intempestiva.
Lo menos que debió hacerse fue revisar junto con una comisión de maestros la reforma educativa y aceptar cualquier sugerencia viable, pero no se hizo porque el gobierno se mantuvo inflexible en su alegato de haber elaborado una reforma perfecta, los maestros en el suyo de que contiene imperfecciones que se impone corregir. Semejan dos cabras tercas que se encuentran en un puente angosto y ninguna acepta retroceder para dar paso a la otra. Y en la misma terquedad continúan quien sabe porque tiempo más.
Esperamos que la CNTE que en tantos casos le ha asistido la razón, ya no efectúe estos infructuosos paros en Chiapas que, como en el presente, no tienen razón de ser y como siempre, es la niñez la que pierde.