La transparencia y la rendición de cuentas son dos de los instrumentos de mayor trascendencia para la democracia moderna. Son instrumentos para contrarrestar los abusos del poder que tanto daño hacen a la sociedad. Ambos principios democráticos están sustentados en un principio ético, que obliga a proporcionar información de las actividades, de los resultados y de la inversión de los recursos públicos. En caso que se presente una conducta incorrecta o lesiva a la sociedad, esta deberá castigarse para inhibirlas o de plano erradicarlas. Para el cumplimiento de estas pautas democráticas las sociedades modernas han creado sus propias instituciones que se han ido replicando en cada una de las entidades.
En gran medida el triunfo electoral de Andrés López Obrador se debe a la denuncia que hace de la insoportable corrupción que ha invadido diversas esferas de la vida pública. El centro del discurso del virtual presidente está ubicado precisamente en el combate frontal a la corrupción y uno de sus rasgos característicos, que es el abuso del poder. Se podría decir que todo lo que hasta ahora ha propuesto está destinado a señalar y combatir los actos de corrupción y los abusos del poder.
De manera muy similar y acorde con esta esperanzadora política nacional, se encuentran las declaraciones del Gobernador Electo, Doctor Rutilio Escandón Cadenas, que en diversas ocasiones ha hecho eco de las propuestas lópezobradoristas y ha señalado que combatirá a fondo la corrupción en todas sus manifestaciones.
Qué dirían ambos si se enterasen que el órgano de cuidar la transparencia y la rendición de cuentas del estado, el Instituto de Acceso a la Información Pública del Estado de Chiapas, se encuentra presidido por un funcionario que se ha pasado por debajo de sus partes nobles estos principios éticos, pues el mismo ha sido, desde el inicio de su nombramiento, un corrupto solapado que cobra en dos nóminas bajo el amparo de sus cómplices, es evidente que esto, es una violación a la ley.
El comisionado encargado actualmente de la presidencia del IAIP, Hugo Alejandro Villar Pinto, encarna a la perfección al servidor público corrupto de doble moral, pues se ostenta como persona proba para ocupar el cargo de comisionado del cual obtiene una muy importante suma económica y se beneficia a la vez con un jugoso salario como maestro de tiempo completo en la Unach. Es decir, quien debiera cuidar la transparencia y la fiscalización, quien debiera combatir la corrupción, es en realidad un corrupto, vil aviador sin calidad moral, funcionario sin ética ni recato profesional, sátrapa del presupuesto.
Sí como dice Andrés Manuel López Obrador, se debe combatir la corrupción empezando por los de arriba, entonces es momento que funcionarios con estas características empiecen a rendir cuentas. Cabe recordar que esta simulación es motivo de sanciones administrativas y castigos penales, tanto para el funcionario como para el que lo tolera, por eso es importante que, tanto el Rector de la Máxima Casa de Estudios, como los consejeros del órgano autónomo, pongan atención al comportamiento abusivo y corrupto de Hugo Villar Pinto
Esta corrupción es como cuando el policía que debe cuidar a la ciudadanía se convierte en el hampón; o bien como las vergonzantes imágenes de las que acabamos de ser testigos, cuando los custodios del penal, que deben cuidar a los presos, se convierten en los que articulan todo para propiciar su fuga. El mencionado Hugo Villar Pinto no tiene la calidad moral y el compromiso ético para integrar tan noble institución, tampoco la tiene para ser maestro en la Facultad de Humanidades, donde cobra el sobre sueldo sin trabajar, con qué calidad moral puede plantarse delante de sus alumnos y hablar de transparencia o rendición de cuentas, si es un corrupto aviador.
Qué puede decir el Rector de la Unach Carlos Eugenio Ruiz de este caso? es sorprendido por otros funcionarios o ha dado su consentimiento? es ingenuo o es cómplice. De cualquier modo, ambos, maestro y funcionario, deberán rendir cuentas, por fugas económicas como esta, es que la Unach se encuentra con tantos problemas financieros, pues solo de este maestro, debe erogar casi quinientos ml pesos al año, un maestro que no asiste a clases pero si cobra, que vive del chantaje y la corrupción, haciendo alarde de ser el Presidente del Instituto de Transparencia. Las autoridades deben hacer algo, funcionarios como Hugo Villar Pinto, son la vergüenza social y son los funcionarios corruptos que debemos denunciar y combatir como lo han dicho, tanto Andrés Manuel López Obrador, como el Doctor Rutilio Escandón Cadenas, Gobernador Electo.