Pablo Salazar Mendiguchía, el controvertido político chiapaneco ex senador, ex secretario general de Gobierno y ex gobernador constitucional del Estado, habló el lunes pasado en una conferencia de prensa donde abordó temas de interés general.
Salazar es ahora candidato independiente que por esta vía aspira nuevamente llegar al Senado para ser “un legislador activo, gestor para el bien de la ciudadanía”. Dijo que no guarda ninguna sed de venganza para quien fue su sucesor Juan Sabines Guerrero quien lo encarceló, pero salió fortalecido de la prisión como lo prueban las miles de firmas que le otorgó el pueblo para que pudiera ser candidato independiente. En esto del encarcelamiento hay un hecho que satisface y hace ver que toda injusticia se paga tarde o temprano. Siendo gobernador de Quintana Roo, Roberto Borge Angulo, se prestó a guisa de lacayo de Sabines Guerrero, a montar el escenario en el aeropuerto de Cancún para que Pablo Salazar fuera aprehendido, ahora Borge está en prisión por la bestial corrupción que cometió en detrimento del estado que lejos de gobernar, robo y saqueó hasta lo insaciable.
Reprueba y nunca aceptará, lo que se dice de que él dejó como sucesor a Sabines Guerrero es una cruz que le han cargado hace dos sexenios y que “no estoy dispuesto a seguir tolerando, ya que nunca estuvo en mis manos dejarlo en el poder y hacer que Chiapas se mantuviera como el estado con mayor marginación en el país”
Esto de que no dejó él como sucesor a Sabines es un tanto discutible porque si no lo hizo si permitió que lo hiciera un partido político como el PRD, que a su vez, apoyó a Pablo para que fuera gobernador.
Pero es bueno que se deslinde de ser el responsable directo como lo cree mucha gente, porque ahora el nombre de Sabines Guerrero es repudiable para los chiapanecos por las múltiples iniquidades que cometió como gobernador como ese endeudamiento de 40 mil millones de pesos que comenzó a pagar este gobierno y seguirán pagando cinco más, a la espera de que alguien le finque responsabilidades.
El gobierno de Sabines Guerrero fue desquiciante, sangriento, transgresor de las garantías individuales e inculto. Trajo a gobernar con él a una serie de aventuraros que robaron a granel y se hicieron millonarios en un abrir y cerrar de ojos. Los que vieron llegar a este individuo a Chiapas, lo recuerdan en las condiciones astrosas en que llegó para que con el correr del tiempo y con la suerte de un malandrín, asaltara puestos políticos y disfrutará de grandes bolsas de dinero que de manera insaciable las fue multiplicando para abandonar la inopia en que se encontraba. Nunca pudo ocultar su talante de nuevo rico. No gobernó a Chiapas, a Chiapas le robó sin pudor ni vergüenza.
No me duele lo que me pasó dice Pablo, me duele lo que le pasa a Chiapas, una expresión con la que coincidimos porque no hay a quien no le duela la rapiña sabinista que postergó por muchos años el progreso de la entidad.
Pablo ahora está metido de lleno en su campaña hacia el Senado, reconoce que en su gobierno cometió errores, es bueno que lo reconozca pero mejor será enmendarlos.