El presidente municipal de Pijijiapan, Aristeo Trinidad Nolasco, será procesado como presunto responsable del delito de violencia familiar por haber golpeado con rudeza a su esposa. El alcalde solicitó licencia para retirarse del cargo a fin de responder, antes la autoridad ministerial primero y la judicial después, del hecho delictuoso que se le imputa.
Es positivo perseguir estos delitos donde una mujer es la víctima de la fuerza y la furia del hombre. Son hechos que en Chiapas ya se castigan con energía y basta que la ofendida presente denuncia para que la justicia actúe con diligencia en contra del responsable, al menos ese es el objetivo el legislador que tantas veces tropieza con el frío burocratismo.
Es reprobable que un individuo con la investidura de presidente municipal, de pronto se convierta en energúmeno y la emprenda a golpes contra su esposa, sin la menor consideración a su condición de mujer. Es un ejemplo deplorable donde se anulan la conciencia cívica y la rectitud de un funcionario obligado a actuar con buenas maneras ante el pueblo que gobierna.
Golpear a una mujer es un acto de cobardía, porque se agrede a un ser indefenso que ignora cuando el hombre va a tener esos excesos de violencia que despiertan en él instintos criminales.
Se dio también el caso de un individuo de nombre Gilberto Antonio Bonilla Sánchez que golpeó brutalmente a su novia Paola Alejandra Aguilar Solís. Salían de una fiesta y surgió la discusión que el hombre quiso acallar propinándole a la muchacha unos golpes simples, como la policía estaba cerca y vio el altercado, arrestó al rijoso recomendando a la joven retirarse a su casa.
Por alguna razón el novio fue liberado una hora después y lo que hizo fue dirigirse presuroso a la casa de la novia, penetró al domicilio y frente a la madre la golpeó con tal salvajismo que los golpes se reflejaron en toda la humanidad de la joven, como si hubiera sido atacada por una bestia salvaje. Circuló en las redes el video de la agresión, verdaderamente impresionante. Los hechos ocurrieron hace apenas unos días aquí en Tuxtla Gutiérrez, por lo que no será muy difícil a la policía dar con el delincuente.
¿Por qué la mujer es víctima de este salvajismo? Porque así ha sido siempre, porque siempre imperó en los hogares y en otras áreas la superioridad del hombre hacia la mujer y si ahora se persigue al agresor es porque han arribado leyes nuevas de protección y amparo al llamado erróneamente sexo débil.
Se debe hacer en Chiapas una intensa campaña de difusión de las leyes que protegen a la mujer y el derecho que ellas tienen de quejarse cuando son víctimas de estos malos tratos. Hay que darles garantías de que nunca más serán agredidas.
La autoridad ministerial debe atender con prioridad estas denuncias, porque cuando entra en juego el burocratismo para tratarlas como una más de las tantas que se presentan, la mujer se decepciona y prefiere dejar las cosas por la paz antes de que el hombre se entere de que busca justicia y le puede ir peor. Desde l momento mismo de la denuncia, la mujer debe tener garantías de protección para que no sea objeto de venganzas o represalias.