Todos ganaron según los corifeos de los cuatro candidatos que el pasado domingo 13 de mayo, asistieron puntuales a la cita para presentar sus propuestas sobre el gobierno que pretenden encabezar y responder a las dudas que los ciudadanos mantienen sobre el actual gobierno y los anteriores. No hay gobierno perfecto, es cierto, por esto se quiere saber las consecuencias de los errores, cometidos, si fueron premeditados o no hubo la intención de cometerlos. Se esperaba que los candidatos procedieran con cautela y tuvieran la suficiente sensibilidad para proponer y responder coincidiendo con el sentir del pueblo, pero no fue así.
Salvo dos candidatos José Antonio Aguilar Bodegas y Jesús Alejo Orantes, los otros dieron la impresión de no saber a lo que iban porque se arroparon en la cita de lugares comunes y en la intención de mantener el continuismo político, sin darle oportunidad al cambio. Lástima que las limitaciones intelectuales de don Jesús Orantes sean tan notorias, cuando pudo hacer un papel más relevante por su franqueza al hablar sin pelos en la lengua. Pero de que conoce algunos de los problemas del estado no hay duda, aunque solo le alcanza para su imaginación que de llegar al gobierno arriaría a los corruptos hacia la prisión, como recua de cínicos y abominables ladrones.
Las propuestas son discutibles por veleidosas, vacuas y repetitivas, como eso de combatir la corrupción que ya no tiene razón de ser porque no se trata de combatir sino de atrapar y encarcelar porque los corruptos están allí, muy serenos, esperando abordar el próximo barco que saldrá el 8 de diciembre del año en curso, para seguir a bordo acrecentando sus riquezas. De este barco hay que arrojar el lastre. Si se quedan allí será con la anuencia del capitán, lo que significará que el pueblo ha elegido mal.
El más grande de los corruptos que hundieron financieramente a Chiapas por los próximos 30 años, se llama Juan Sabines Guerrero, que endeudó al estado con 40 mil millones de pesos a título personal, no para erradicar la miseria en la que se han desenvuelto por tantos lustros cientos de miles de chiapanecos.
Ni Roberto Albores Gleason, ni Rutilio Escandón se atreverían a enjuiciar a Sabines Guerrero, no lo tocarían ni con el pétalo de una rosa, el uno por compromisos políticos que huelen a complicidad y el otro por consigna ineludible, aunque el clamor general del pueblo sea el de llevar a Sabines Guerrero a los tribunales para que responda de sus fechorías.
Por esto Albores y Rutilio eludieron las preguntas sobre la corrupción y los corruptos, se fueron por peteneras, de lo que estuvo atento el auditorio que notó como corrían para evitar comprometerse. Estaban encubriendo al más perverso ladrón que jamás tuvo Chiapas como gobernador ¿Y así se atreven a pedirle el voto al pueblo cuando dan a conocer de antemano su verdadera catadura moral?
Aguilar Bodegas fue el más apto de todos, comprobó el conocimiento que tiene de la amplia problemática del estado, sobre todo del campo y de su depauperación alimentaria, conoce a fondo el tema y sabe cuáles son las soluciones más viables.
En cuanto a la corrupción no se anduvo con rodeos, perseguirá y procesará a Sabines Guerrero responsable de la pobreza y miseria en la que se debaten tantos sectores de Chiapas y también a los corruptos del presente a los que tiene bien focalizados.
El debate sirvió para poner los puntos sobre las íes y para saber quién es quién; los elusivos, los que corrieron en plan de encubridores y cómplices, tendrán necesariamente que llegar a la aduana que les cobrará cuentas: la urna electoral.