Agencias/Ultimátum
CDMX
La soprano rusa Julia Lezhneva, dueña de una voz extraordinaria según el New York Times, y la orquesta de cámara Les Violons du Roy (Los Violines del Rey), compartieron por primera vez el escenario del Palacio de Bellas Artes para el disfrute del público mexicano.
En un concierto único, y bajo la batuta del director asociado de la orquesta, Mathieu Lussier, ofrecieron las obras de Georg Friedrich Händel y Antonio Vivaldi, el sábado 9 de junio, a las 19:00 horas, en la Sala Principal.
Lezhneva, es considerada como una de las principales cantantes de su generación, la joven rusa y el afamado ensamble presentará, en la primera parte del programa, obras del compositor alemán.
De la ópera Giulio Cesare in Egitto, el concierto comenzó con la Obertura y el aria Da tempeste il legno infranto. Mientras que de la ópera Alessandro, la soprano Lezhneva cantó las arias Alla sua gabbia y Brilla nell’alma. Además, Les Violons du Roy tocarán el Concerto grosso en re mayor, op. 6 núm. 5.
Para cerrar el concierto, Julia Lezhneva, acompañada de la orquesta Les Violons du Roy, cantó Agitata da due venti, de la ópera Griselda, del compositor italiano Antonio Vivaldi.
Julia Lezhneva es una cantante con un “tono puro” y una “técnica impecable” que le aportan una “expresión espiritual inolvidable” y una “cualidad artística perfecta” a sus presentaciones alrededor del mundo, según la crítica de diversas revistas.
Nacida en 1989, Lezhneva comenzó a tocar el piano y a cantar cuando tenía cinco años. Se graduó de la Escuela de Música Gretchaninov y continuó sus estudios vocales y de piano en el Conservatorio Académico Musical de la Universidad de Moscú.
Su carrera internacional despuntó en 2010, durante los Premios Brit Clásicos en el Royal Albert Hall de Londres donde cantó Fra il padre de Rossini, por invitación de Kiri Te Kanawa.
Aunque el ensamble toca con instrumentos modernos, lo hace con réplicas de los arcos originales de la época, y su aproximación a la música está basada en las investigaciones actuales sobre la práctica interpretativa “históricamente informada”, que le permite tocar en el estilo más cercano posible al original de cada época.