Hazael Ruiz Ortega/El sol de México/Ultimátum

Para alcanzar resultados diferentes es necesario desplegar acciones diferentes, acompañadas de disciplina, enfoque y renovadas intenciones. Analistas políticos señalan que los ánimos e intenciones son diversos y desiguales en cada uno de los grupos de trabajo de los más de tres mil candidatos que participan en influir en la decisión del elector.
Es comprensible, estamos cerca al día “D” (de decisiones) y cada equipo, unos mas y otros menos, sopesa y valora sus fuerzas, debilidades, amenazas; se concentra en sus segmentos de oportunidades, en las tendencias, en sus números y distancias; en sus alcances, limitaciones y potenciales aciertos y derrotas. Agudizan su ingenio con estrategias en diferentes modalidades y evaluaciones pos-debates de todas las voces participantes y presencia de voceros en los medios.
Un ímpetu político electoral, en donde, como sea todos despliegan sus esfuerzos para conservar, incrementar lo logrado, ninguno desea retroceder o perder. Algunas se observan muy aceptadas, otras no tanto o de plano padecen desaprobación entre la sociedad. Por su lado, los ciudadanos expectantes o ya definidos esperan el domingo 1º de julio ejercer la oportunidad de participar con su #votolibre para nutrir la democracia.
El Instituto Nacional Electoral (INE) presentó información de interés en su portal. Visibilicemos dos de ellos: 89 millones de personas inscritas en la Lista Nominal y con credencial para votar vigente. De ellos, 12.8 millones (un 14 por ciento) jóvenes de entre 18 y 23 años que votaran para Presidente por primera vez.
Relacionando con otras cifras (jóvenes el ya citado 14%, los adultos 70%, y adultos mayores 16%) todos tienen sus diferencias de grupo e individuales. Al incorporar otros factores: antecedentes y expectativas, el estilo de vida, lugares de residencia urbana o rural, su movilidad social, la cultura, los grados de escolaridad, los ingresos, los accesos a satisfactores y otros diferenciadores, se ratifica la diversidad.
Sin duda, corresponde a toda una gama de rasgos de la personalidad y que se reflejan sus matices. Es conocido que la personalidad y su comportamiento es consistente y permanente, pero también, que puede cambiar. Entonces, quienes acudirán a las urnas, con sus decisiones, establecerán una representación social de las aspiraciones, marcarán un rumbo para el futuro inmediato de nuestro país.
El país se encuentra en una gran encrucijada. A la luz de los tiempos actuales es claro que hoy más que nunca la Nación requiere de los mejores sentimientos de sus hijos. Un ejemplo de comportamiento cívico que es reconocido de buenas prácticas, y que hemos comentado en este espacio, lo viven las personas adultas mayores. Es de utilidad compartir con las demás edades:
1. Desaprender (acotar apegos dañinos y relaciones tóxicas, aceptar el cambio, nada es inmutable, dejar atrás, cerrar puertas); 2. Aprender (estar en el lugar-modo-tiempo, caer-levantarse en el juego de la vida, ser competitivos, abrir puertas) y 3. Reaprender (reconocer las buenas prácticas del pasado, que, bajo las nuevas condiciones del presente son esperadas y deseadas).
Hoy valen, como nunca antes, las decisiones bien informadas, sin prejuicios ideológicos, libre y dotado de un profundo sentido de humanismo, justicia y cambio. Así pues, digamos con el gran Gandhi: “La vida me ha enseñado, que la vida es como un espejo, si sonrío, el espejo me devuelve la sonrisa. La actitud que tome frente a la vida es la misma que la vida tomará ante mí.”

hazael.ruiz@hotmail.com