Agencias/Ultimátum
CDMX
Hace tiempo, Aline conoció a través de videos de redes sociales los efectos negativos que causan los popotes al medio ambiente. Actualmente trabaja en un bar de la ciudad de Oaxaca y ahí conoció también el uso indiscriminado de estos productos por parte de la población, a pesar de su alto grado contaminante.
La gerente del lugar dijo que ocupan tres paquetes de 500 popotes de plástico semanalmente. A partir de entonces, a Aline le nació una idea: fabricar popotes de carrizo.
Hacen la misma función, tienen una vida más larga, pero lo más importante, no contaminan. “Podríamos hacer mil cosas, pero también tomar tu bebida con un popote da gusto, pero da más gusto si no contaminas, si es natural, si se ve bonito, es otro gusto para el ojo, que se vea artesanal”, señaló Aline.
Junto con amigas y personas originarias de comunidades del Valle de Oaxaca, se dieron a la tarea de producir popotes de carrizo.
Primero, cortan los carrizales, hacen los tubos en una medida estándar, como la de un popote de plástico, los taladran por dentro para dejar libre el tubo y después los lavan, desinfectan, empacan y los venden a bares y restaurantes de la capital oaxaqueña.
“La gente busca comprarlos, se los han llevado y hemos tenido turistas de todo el mundo, de Europa y se les hace algo novedoso”, detalló la prestadora de servicios Mónica San Vicente.
“Tenemos una pésima costumbre de usar popotes para todas las bebidas y ahora con todo este desastre ambiental creo que es una buena opción”, dijo el señor Juan Antonio Canseco.
En esta primera etapa, Aline y sus compañeros producen cerca de mil popotes mensuales, suficientes para dejar de usar unos 50 mil de plástico, cada mes.