Faltan pocos días para la jornada electoral del 1 de julio. Hoy, las encuestas ponen a la cabeza al candidato de la coalición Juntos Haremos Historia, Andrés Manuel López Obrador. El rango de ventaja realmente no lo sabemos, porque cada encuesta lo tiene con mediciones distintas.
Y por esto el segundo lugar ha cobrado gran importancia; y es que los candidatos José Antonio Meade, de la coalición Todos por México, y Ricardo Anaya, de Por México al Frente, se han volcado sobre el llamado voto útil, y sus números están tan cerrados, que en realidad hoy tampoco sabemos quién está en segundo lugar.
En círculos cercanos he preguntado recurrentemente ¿por quién vas a votar? Y en la mayoría de los casos la respuesta es: “por el que vaya en segundo lugar”, “por el voto útil”.
El voto útil en esta elección lo están utilizando para ganarse el voto anti-López Obrador. Pero también se podría emplear entre el voto duro del PRI, votando por López Obrador para que no gane Ricardo Anaya.
Conociendo que el segundo lugar puede jugar un papel importante en esta contienda electoral, Ricardo Anaya, desde el principio, ha querido sembrar la idea que la campaña de José Antonio Meade está en ruinas y ése ha sido su tema recurrente. Es falso; la realidad es que ambos candidatos tienen números muy similares.
Por la percepción que se tiene de que el ganador de esta contienda electoral será Andrés Manuel López Obrador, mucha gente espera que en las Cámaras legislativas no tenga mayoría para que exista un contrapeso.
Así lo explica en un texto el abogado Luis Alberto Aziz, ya que dice que el llamado voto útil no tendría el mismo sentido a la hora de la elección.
“Para los ciudadanos que están en contra de un gobierno de izquierda, Ricardo Anaya no es opción, ya que un voto para él significa darle un voto a partidos de izquierda como el PRD y MC; y por lo tanto, darle el control del Congreso a esta ideología política que encabeza Andrés Manuel.
“Si votamos por Anaya, estamos votando por la izquierda (PRD y MC), y de cada 9 diputados de mayoría relativa que gane el Frente (PAN+PRD+MC), 3 serán para el PRD, 2 para MC y 4 para el PAN. Esto significa que la izquierda (Morena+PRD+MC) controlarán el Congreso los próximos 6 años”.
Históricamente sabemos lo mal que ha resultado entregarle a una ideología política una “aplanadora legislativa”. En caso de tener mayoría o aliados en ambas cámaras legislativas, y en caso de ganar la presidencia, López Obrador se quedaría prácticamente sin ningún contrapeso.
La importancia en estas elecciones no sólo radica en quién gane la presidencia, sino quién va a dominar el Congreso. Y es que en las elecciones federales del próximo 1 de julio también estarán en juego 628 posiciones en el Congreso de la Unión: 500 diputados; 300 de mayoría relativa y 200 plurinominales. Para el Senado son 128 legisladores; 64 de mayoría relativa, 32 de primera minoría y 32 plurinominales.
De acuerdo con una encuesta de El Economista y Consulta Mitofsky (no es la única), Morena se perfila como la primera fuerza en el próximo Congreso de la Unión, ya que tendría la mayoría de las curules en la Cámara de Diputados, mientras que en el Senado se disputaría la mayoría de los escaños con la coalición Por México al Frente.
En el Senado, el PRD, aliado con Ricardo Anaya, puede jugar para la izquierda y, en este caso, para López Obrador.
El PRI, sigue teniendo un voto duro importante, pero ha sido tan fuerte la confrontación entre Ricardo Anaya y ese partido que, en caso de que la percepción de que este candidato se encuentra en segundo lugar, es altamente probable que el “voto útil” lo utilicen los priistas a favor de López Obrador.
De cara a la recta final, el número de indecisos en todas las encuestas es todavía muy alto, y aunque parece que todo está escrito, esos indecisos que aún no saben por quién votarán podría darle un vuelco a esta elección.
Les recordaba hace unos días en este espacio que en las pasadas elecciones en Estados Unidos, Hillary Clinton era la favorita en las encuestas, pero al final Donald Trump ganó la presidencia.
Las encuestas se equivocaron en Colombia, donde pronosticaban que el “sí” ganaría ampliamente en el plebiscito para refrendar los acuerdos de paz entre el gobierno y la guerrilla de las FARC. Ganó el “no”.
También lo hicieron en Reino Unido, con el Brexit, pese a la supuesta ventaja de 10 puntos porcentuales, ganó la opción de abandonar la Unión Europea.
También se presentó en el proceso electoral en España, donde los resultados sobrepasaron lo pronosticado.
De igual manera pasó en Italia. El primer ministro, Matteo Renzi, en ese entonces propuso cambios a la Constitución italiana, en los que planteaba quitar poderes al Senado y desmantelar la burocracia. Los medios pronosticaban el triunfo, pero el 54% de los italianos le dieron la espalda a su primer ministro.
Es probable que en la próxima elección gane Andrés Manuel López Obrador, pero lo cierto es que estos factores, lo que nos demuestran, es que nadie puede asegurar todavía qué pasará el próximo 1 de julio.
Hoy, la moneda todavía está en el aire.