Ha sido elogiado por la profundidad de sus letras, sus actuaciones en vivo cargadas de política, y su rica mezcla de hip hop, palabra hablada, jazz, soul, funk, poesía y sonidos africanos

Agencias/Ultimátum
NY
Kendrick Lamar ganó el Premio Pulitzer de música, haciendo historia como el primer artista no clásico o de jazz que se alza con el prestigioso reconocimiento.
El venerado rapero es también el músico de mayor éxito comercial que recibe el galardón, usualmente reservado para artistas clásicos aclamados por la crítica que no figuran en las listas de popularidad.
El rapero de 30 años fue reconocido por DAMN., su crudo y poderoso álbum laureado con el premio Grammy. La junta del Pulitzer dijo el lunes que el disco es una “virtuosa colección de canciones” que captura “la vida afroamericana moderna”. El premio conlleva un metálico de 15 mil dólares.
Lamar ha sido elogiado por la profundidad de sus letras, sus actuaciones en vivo cargadas de política, y su rica mezcla de hip hop, palabra hablada, jazz, soul, funk, poesía y sonidos africanos. Desde que emergió en la escena musical con el álbum de 2011 Section.80, ha logrado la mezcla perfecta de atractivo comercial y respeto de la crítica.
Sus discos certificados platino —good kid, m.A.A.d city, To Pimp a Butterfly y DAMN — se convirtieron en obras de arte en las que Lamar canta sobre la experiencia afroestadunidense, la vida de la calle, la brutalidad policial, la perseverancia, la supervivencia y la autoestima. Sus lacerantes raps lo ayudaron a convertirse en la voz de una generación y a ascender con facilidad como un líder del hip hop que ha conquistado públicos más allá del rap, del rock al pop y el jazz.
También ha dominado las listas de popularidad con una docena de éxitos en el Top 40, incluyendo el No. 1, Humble, e incluso ha colaborado con grupos y artistas como U2, Taylor Swift, Imagine Dragons, Rihanna y Beyonce.
Canciones como Alright y The Blacker the Berry se han vuelto himnos tras tiroteos policiales de alto perfil contra minorías, mientras la conversación sobre relaciones raciales domina los titulares de noticias. Lamar le dio una dosis de seriedad a los Premios BET de 2015 cuando rapeó montado sobre una patrulla policial con una gran bandera estadunidense ondeando tras él. Y en los Grammy de 2016, durante una actuación increíblemente visual, apareció como si estuviera golpeado, con esposas y cadenas en las manos y magulladuras en los ojos, mientras interpretaba letras poderosas ante el público.