El Consejo Universitario de la Universidad de Ciencias Artes de Chiapas, acordó en su sesión del 2 de febrero del presente año, otorgar el doctorado Honoris Causa al general Salvador Cienfuegos Zepeda, prestigiado militar secretario de la Defensa Nacional. El otorgamiento de este reconocimiento a un mexicano sin tacha, ha causado protestas y rechazo de parte de algunos profesores e investigadores de la institución que, seguramente, ignoran los méritos que concurren en el general Cienfuegos quien ha recibido distintas condecoraciones entre las que destacan: La de Perseverancia de Quinta, Cuarta, Tercera, Segunda y Primera clase; así como Especial, Extraordinaria, Institucional y por la Patria. Mérito Facultativo de Primera y Segunda Clase; al Mérito Docente; de Servicios distinguidos y de la Legión de Honor. Medalla en grado Distinguido de la Asociación de Agregados Militares, Navales y Aéreos de México, A.C. Diversas condecoraciones de la República de Colombia, Reino de España, República de Brasil y República del Perú, así como de la Conferencia de Ejércitos Americanos y de organismos internacionales como la Conferencia de Ejércitos Americanos y la Junta Interamericana de Defensa. Negar o regatear los méritos académicos del general Cienfuegos es pecar de ignorante, basta que haya sido director del H. Colegio Militar (1997-2000) de tanta relevancia para el Ejército Mexicano por la responsabilidad de formar profesionalmente a las nuevas generaciones de mando y líderes de tropa, para de ahí deducir que estamos frente a un militar humanista, maestro y forjador de una juventud con principios de patriotismo y lealtad insobornables. Hay que exaltar su labor como fundador y primer Director del Centro de Estudios del Ejército y Fuerza Aérea Mexicanos, organismo encargado de la especialización técnica-profesional de jefes y oficiales de las fuerzas armadas de tierra y aire, en los ámbitos de la administración logística e inteligencia. Fue además agregado militar y aéreo de la embajada de México en Japón y Corea del Sur con sede en Tokio. No es el general Cienfuegos un hombre inculto o alejado de la academia, todo lo contrario porque el haber sido director del H. Colegio Militar, pedagogo de la propia institución y docente de la Escuela Superior de Guerra, no son poca cosa y nadie tiene derecho a menospreciarlas salvo los entes estrafalarios, gilipollas sin remedio. Por esto don Andrés Fábregas Puig, al oponerse a este reconocimiento, no hace más que dar rienda a complejos y frustraciones de quien se considera sabio por propio decreto dueño, según él, de un talento seductor que como dijera Soto y Gama está como “perla pura, encerrado en su concha y escondido, en el fondo de un mar lóbrego y brusco”. Lo más lamentable es la incongruencia de Fábregas Puig cuando dice que el doctorado honoris causa “se ha instituido en las universidades del mundo para reconocer trayectorias académicas y humanistas, la obra escrita y docente, el trabajo de investigación científica y de difusión del conocimiento”. De acuerdo, ese doctorado está instituido para reconocer trayectorias académicas y humanistas, requisitos que el general Cienfuegos salva a suficiencia y si el señor Fábregas no tuvo tiempo de analizar la trayectoria del militar, cuya preparación la logró a través de becas que se renovaban gracias a su aplicación, es porque Fábregas va a la cursilería y a los miasmas en busca de pestilencias para ofender con arrebatos y sin respeto. Fábregas Puig calló, no dijo nada, al contrario aplaudió en el acto enloquecido por la euforia, cuando la Universidad que hoy critica, le otorgó el doctorado honoris causa a Eduardo Robledo Rincón, personaje totalmente demeritado, este sí divorciado por completo de la academia o de la investigación; Fábregas asistió al acto complacido y no dijo absolutamente nada de lo que sí constituyó un alevoso agravio a la universidad. Aplaudió a rabiar a Robledo, henchido de felicidad, similar a como lo hacía la mamá del Macho Camacho, en las arenas de box donde contendía su hijo. Hay que apuntar que el general Cienfuegos no está solicitando este homenaje, es la universidad la que se lo otorga dado sus méritos incontrastables. Es más, al enterarse de la oposición no a sus méritos sino a su condición de militar, lo más probable es que lo rechace. El general Cienfuegos fue comandante de la VII Región Militar con sede en Chiapas y aquí realizó una labor de generosa solidaridad, ayudando a los chiapanecos en riesgo por ciclones, tormentas e inundaciones, que con frecuencia azotan al estado, los soldados arriesgan su vida en aras de los mexicanos en peligro y lo menos que pueden manifestar los chiapanecos y sus instituciones es gratitud. No hay que olvidar que pagar es corresponder y que honrar honra.