OFSCE, en manos de un bandido

Sergio Stahl/Ultimátum

En el Órgano de Fiscalización Superior del Congreso del Estado (OFSCE) se ha dejado de cumplir adecuadamente la función de fiscalizar el ejercicio de recursos financieros por parte de los alcaldes chiapanecos y se ha trastocado gravemente la ética que rige a la delicada tarea de vigilar y/o sancionar no solamente a los ediles que cometen actos de corrupción, sino también a los secretarios de Estado que tienen muy largas las manos.
Con detestable perversidad, Alejandro Culebro Galván ha desviado al OFSCE del camino de la transparencia y la rendición de cuentas y lo ha convertido en una cloaca de opacidad, contubernio y corrupción inmunda.
Al respecto, hay que anotar lo siguiente:
1.- El pillo que finge como titular del OFSCE, hace derroche de “talento” en materia de esquilmar a ediles corruptos, a los que Alejandro Culebro Galván primero los pone contra la pared con la amenaza de notificar a la Fiscalía General del Estado sobre las irregularidades encontradas en la Cuenta Pública y luego los obliga a llegar a un “feliz arreglo”.
Así, todos los actores de la farsa llamada “fiscalización superior del Estado” salen ganando, pues los alcaldes corruptos se libran de un lío penal grave y evitan caer al bote, mientras el titular del OFSCE se hace cada vez más rico -y sigue engordando “el cochinito” transexenal- al embolsarse una buena parte del dinero que esos alcaldes hurtaron al erario.
2.- El truhan que finge como titular del OFSCE, es un estuche de monerías en materia de detectar las maniobras financieras chuecas en que incurren ciertos secretarios de Estado y es todavía más “hábil” en el arte de aplicar presiones institucionales para doblegar a esos altos funcionarios corruptos y obligarlos a que se “mochen”, a cambio, claro está, de “limpiar” sus expedientes negros.
Como en el caso de los alcaldes corruptos- a los que Alejandro Culebro Galván primero los hace bajar a beber agua en su pozo de estiércol y luego los limpia de toda  inmundicia, a cambio de una tajada del botín-, los secretarios de Estado pillados en falta por el OFSCE terminan “cooperando” para engordar “el cochinito” transexenal del afamado pillo que ha convertido la fiscalización institucional en su mina de oro.
A reserva de dedicar más adelante otra entrega de EL DIVÁN para ahondar en el tema del bandido que usa al OFSCE como su botín personal, por ahora basta con señalar que Alejandro Culebro Galván ya tiene toda la facha de ser un futuro huésped de El Amate.
En fin.

BALCÓN

Muy sospechosa fue esa visita que Daniel Flores Navarro, titular de Obras Públicas estatal, realizó ayer al Órgano de Fiscalización Superior del Congreso del Estado, donde el alto funcionario que maneja un enorme botín, digo: un enorme presupuesto para realizar obras gubernamentales de infraestructura, estuvo haciendo antesala por casi una hora en espera de ser atendido por el grandísimo bribón Alejandro Culebro Galván. Al respecto, debo decir que EL DIVÁN está atento siguiendo las huellas de la corrupción oficial, huellas que llevan directo al OFSCE como la tapadera del gigantesco cubo de basura institucional que, andando el tiempo, terminará derramándose sobre las cabezas de varios poderosos de este sexenio que de verdad  se han pasado de lanzas robando al erario y al pueblo de Chiapas. La narrativa de los futuros inquilinos de El Amate ya se comenzó a escribir aquí en EL DIVÁN…Eso es todo.

EL DARDO

Javier Utrilla Galindo, titular del INIFECH, es hechura de Alejandro Culebro Galván. Entre el pillo que finge como titular del OFSCE y el ex secretario técnico de dicho Órgano hay toda una historia de corrupción y latrocinio que merece ser contada a detalle más adelante en EL DIVÁN.

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