Periodismo o  propaganda

Sergio Stahl/Ultimátum

Hacer periodismo o hacer propaganda es una disyuntiva profesional que algunos periodistas prefieren ignorar en estos tiempos de efervescencia político-electoral.

Informar a la sociedad y analizar la Cosa Pública es el trabajo de los periodistas.

Manipular la mente colectiva es el trabajo de los ideólogos y de los publicistas.

El paradigma semiológico del periodismo es opuesto al paradigma semántico de la propaganda.

En el lado de la información  y el análisis deben estar los periodistas y en el lado de la sugestión política y la mercadotecnia deben estar los ideólogos y los publicistas.

No es correcto mezclar el periodismo con la ideología y la propaganda; ambos campos deben estar claramente diferenciados.

Sin embargo, la línea divisoria entre el periodismo y la propaganda se torna borrosa cuando los periodistas se convierten en ideólogos y en publicistas al servicio de un candidato.

Cuando se asumen como ideólogos, los periodistas articulan un discurso político sesgado en favor de un candidato y entonces  ya no son  veraces y su credibilidad se viene al suelo.

Y cuando se asumen como propagandistas, los periodistas dan al traste con la ética profesional, se convierten en vendedores de baratijas políticas y terminan traicionando por completo la confianza de la ciudadanía.
En fin.

BALCÓN

Mauricio Mendoza es el nombre del delincuente de cuello blanco que se tomó una selfie con Andrés Manuel López Obrador y al subir la foto a las Redes Sociales le fue como en feria al diputado local por el PVEM. Ofrezco una disculpa a mis lectores/as por haber equivocado el apellido de ese bandido en la entrega de EL DIVAN de ayer…El interés tiene pies. No deja de ser chistoso que algunos periodistas depongan su personal animadversión hacia ciertos políticos -que andan en liza de candidatos a un cargo de elección popular- y renuncien al denuesto y a la crítica dura a esos personajes que les caen mal y se conviertan en aduladores y lisonjeros baratos de esas mismas figuras a las que antes deturpaban sistemáticamente. Esos periodistas que, de un día para otro, dejan de ser los críticos pertinaces de aquellos políticos que les caen mal y se trasmutan en lambiscones de esos personajes, solamente  lo hacen por el interés de quedar bien con los candidatos que tienen la posibilidad real de ganar la elección en ciernes y asimismo buscan  asegurar con lisonjas el contrato de publicidad oficial para sus revistas, semanarios y portales de Internet o de plano el tradicional sobrecito mensual. Se comprende que tengan que asegurar la chuleta para los próximos seis o tres años, pero me queda claro que esos periodistas veletas no conocen la palabra dignidad ni tampoco saben que significa la palabra congruencia. Pero, bueno, al final de cuentas, el embute es de quien lo trabaja…Eso es todo.

EL DARDO

Las Redes Sociales sirven a los políticos para muchas cosas. Por ejemplo, sirven para inflar su ego con la colaboración de un equipo de Troles y Boots que aplauden al político en sus publicaciones virtuales. Esos políticos de pantalla virtual se engañan a sí mismos y realmente su vanidad los hace cometer tonterías en materia de imagen pública y comunicación política. Ahí está el caso de #LordPollos, como el estereotipo de los políticos de pantalla virtual que resultan ser unos tontos de capirote.

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