El debate ya pasó

Sergio Stahl/Ultimátum

El formato tan rígido del debate realizado el domingo pasado entre los cuatro candidatos a la Gubernatura de Chiapas no permitió que se diera un intercambio fluido de ideas, propuestas y denuestos entre los participantes.
En realidad, los cuatro candidatos a la Gubernatura del Estados apenas si tuvieron tiempo para exponer sus propuestas y no pudieron desarrollar plenamente sus ideas, mientras que en el renglón de las réplicas y contra réplicas se mostraron renuentes a entablar un contra punteo de argumentos, invectivas y puyas.
En esa tesitura, el formato rígido del debate y la resistencia de los cuatro candidatos a meterse de lleno a una discusión política, ideológica y personal que pudiera llevar a un choque frontal entre ellos, arrojaron un resultado muy pobre en sustancia política.
En otras palabras, dado que no hubo un verdadero combate verbal entre los cuatro candidatos, sino más bien una proyección de ideas y propuestas muy generales, y puesto que eludieron enfrentarse frontalmente, es imposible determinar, con una óptica análitica objetiva, cuál de los cuatro ganó el debate.
La apreciación sobre cuál de los cuatro candidatos ganó el debate se torna entonces muy subjetiva y, por lo tanto, el veredicto de cada uno de los espectadores es un asunto personal que no se presta a discusión porque simplemente es una opinión y nada más.
Por supuesto, cada uno de los candidatos afirma que ganó el debate porque así se debe actuar luego del foro, como triunfadores, aunque en el fondo cada uno de ellos sepa que su hipotético triunfo en el debate no significa nada en términos de impacto en las preferencias electorales de los ciudadanos.
En vez de andar gastando dinero en mandar a levantar encuestas a modo para determinar un triunfo hipotético en el debate del domingo y en lugar de andarse desgastando en ejercicios banales en las Redes Sociales en el mismo tenor, los candidatos y sus equipos de campaña deberían de ocuparse en cosechar más simpatías políticas para su causa con trabajo proselitista intenso con la gente y a ras de suelo.
El debate ya pasó.
En fin.

BALCÓN

Una cosa es que los candidatos a la Guberntura del Estado de Chiapas aprovechen los vacíos legales en materia de propaganda electoral en las Redes Sociales para utilizar al Facebook, el Twitter o cualquier otro espacio virtual comunitario en Internet como plataforma privilegiada de difusión de sus actividades de campaña que les permite acceder con sus ideas y propuestas libremente al imaginario social y político de los ciudadanos, y otra distinta es utilizar la plataforma tan libre de las Redes Sociales para lanzar lodo a diestra y siniestra por medio de cuentas fake que actúan como Troles o por medio de portales dizque “periodísticos” creados ex profeso para hacer la llamada guerra sucia que hoy día vemos tan pujante en las Redes Sociales. La guerra sucia es una porquería y no se vale abusar de ella. Lo que sí se vale es sacarle jugo a la libertad de expresión y asimismo aprovecharse de la falta de controles legales en materia de propaganda electoral que existe en las Redes Sociales, para apuntalar sus campañas con un alud de publicidad virtual ( Al respecto, dicho sea de paso, hay que anotar que si esa profusa propaganda virtual estuviera sometida a los criterios legales que rigen la promoción electoral en los medios de comunicación tradicionales, por lo menos uno de los cuatro candidatos a La Grande chiapaneca ya habría rebasado los topes de campaña en ese rubro) y afianzar su capital político-electoral. O sea, el que tenga más saliva propagandística será el que tragué más pinole proselitista virtual, sin ahogarse en trabas jurídicas o limitaciones legales. Y hasta el momento, el que más saliva tiene y el que más pinole está tragando sin problemas se llama Roberto Albores Gleason. “El Diablito” es una máquina de hacer videos propagandísticos y es cuestión nomás de ver sus videos en el Twitter o en el Facebook para darse cuenta que el candidato a Gobernador por la coalición Todos por Chiapas, trae una dinámica propagandística en las Redes Sociales verdaderamente endiablada…Eso es todo.

EL DARDO

“Fernandito” no se acaba de ir de la alcaldía de Tuxtla Gutiérrez ni tampoco termina de asumir su candidatura a diputado federal por la vía plurinominal y ahora resulta que se anda promocionando en las Redes Sociales y en la prensa impresa como aspirante a la Gubernatura del Estado. ¿Será que “Fernandito” no agarra juicio o será más bien que “niño verde” consentido de “Manolo” solamente hace lo que le ordena su mentor?. Es pregunta, conste.

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