A partir de 1970 algunos ciudadanos empezaron a construir sobre los afluentes y sus márgenes, fuera de la ley pero bajo la omisión de las mismas; necesario retirar poco más de tres mil viviendas si se quieren evitar pérdidas humanas

Dagoberto Zambrano / Ultimátum
TGZ
El ayuntamiento municipal de Tuxtla Gutiérrez debe iniciar en breve la instalación de un sistema de drenaje pluvial de calidad y prohibir la construcción de viviendas en los afluentes del río Sabinal y sus márgenes, para disminuir riesgos durante la temporada de lluvias, considera María Delia Ruíz Torres, presidenta de la Asociación “Amigos de la cuenta el río Sabinal”.
Argumentó que, las bóvedas pluviales que atraviesan las “entrañas” de la capital tienen en promedio 70 años de antigüedad, aunado a un pasivo mantenimiento; citó lo sucedido en el barrio San Francisco en 2016, cuando la bóveda colapsó por la fuerza del agua, y el peso de las viviendas sobre la estructura.
“La gran mayoría están azolvadas. La que colapsó trabajaba al 50 por ciento de su capacidad; y la probabilidad de que ocurra una inundación aumenta por la ubicación topográfica de la capital, en la zona más baja de un valle”.
A esto se suma el desarrollo inmobiliario en los cerros y laderas que rodean la ciudad, deforestados indiscriminadamente para construir viviendas, algunas de forma legal, y otras por medio de invasiones que impiden la absorción del agua.
“Al deforestarlos y pavimentar calles, se convierten en vertedores, en canales pluviales cuyo destino es el río Sabinal, en la parte más baja de Tuxtla Gutiérrez”.
Apuntó que el problema se agravó, porque a partir de 1970 algunos ciudadanos empezaron a construir sobre los afluentes y sus márgenes, fuera de la ley pero bajo la omisión de las mismas; no obstante, es necesario retirar poco más de tres mil viviendas si se quieren evitar pérdidas humanas.
“Esto generaría inconformidad social, por ello es necesario ofrecer opciones de reubicación, y para lograrlo se requiere de la fuerza del ayuntamiento y de la vigilancia de los ciudadanos”.
Lo ocurrido en Tuxtla Gutiérrez con las lluvias recientes —dijo—, es un llamado al gobierno municipal a gestionar recursos para iniciar la instalación de un sistema de drenes pluviales, como parte de un proyecto de continuidad.
Las últimas administraciones se han negado a gastar en estas obras “porque son costosas y no se ven, sin embargo son necesarias para la población”; pero si no se realizan de inmediato, advirtió, el saldo de las lluvias será cada vez más lamentable.
En este sentido, expuso que el diámetro de los drenes pluviales es de hasta cuatro metros, por tanto, habría que hacer excavaciones profundas que implicarían romper las vialidades y las instalaciones de drenaje, agua potable y energía eléctrica, “un costo político que ningún ayuntamiento se ha atrevido a pagar, porque el beneficio, no es inmediato.
La construcción de un sistema de drenaje pluvial eficiente requerirá del trabajo de varias administraciones municipales; es una solución a largo plazo, que en algunos tramos ya inició el gobierno del estado, pero es necesario darle continuidad ante el grave riesgo latente para la población.