Especialistas señalan que no es lo mismo atender a docentes de la zona urbana que a aquellos que están en la Sierra. La calidad educativa no solo tiene que ver con los recursos, si no con la generación de experiencias

Dagoberto Zambrano / Ultimátum
TGZ
Definir como un fracaso al sistema educativo en Chiapas es un tanto atrevido, antes, debe considerarse el crisol cultural y geográfico de la entidad, donde cada uno de sus contextos ofrece particularidades especificas que a través de las experiencias podrán ser mejoradas, señaló José Francisco Oliva Gómez, director general del Instituto de Estudios de Posgrados de la Secretaría de Educación Pública (SEP) del estado.
Al marco de la firma de un convenio interinstitucional entre distintas áreas de la SEP, con la finalidad de articular los esfuerzos que se realizan en la formación del personal académico, “se aprecia mayor disposición de los docentes para incursionar en los procesos formativos”.
Lo anterior, viene bien dentro de una entidad que ocupa el primer lugar a nivel nacional por analfabeta, datos obtenidos por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).
En este sentido, el entrevistado apuntó que, la dispersión poblacional en Chiapas es uno de los mayores obstáculos para la distribución de este derecho constitucional: la educación.
“Si pensamos en un programa institucional que llegue a todo el estado, el principal problema es la dispersión; no es lo mismo atender a docentes de la zona urbana que a aquellos que están en la Sierra”.
Si bien es cierto que hay capacidades y habilidades comunes pedagógicas, también existen aptitudes particulares en cada uno de los lugares del estado.
Lo ideal, es recuperar todas las experiencias para generalizar los procesos de formación de manera pertinente, es decir, “saber dónde ubicar toda esa información de acuerdo al contexto”.
Por ende, señalar como un fracaso al sistema educativo en la entidad es un tanto atrevido -dijo el entrevistado- “No olvidemos que esto es parte de un proceso humano, es muy complejo que se logren resultados de la noche a la mañana, esos conocimientos se construyen a lo largo de las experiencias, y entonces esa diversidad se vuelve importante para los estudiantes y docentes”.
Existe entonces un compromiso imperioso por parte de las autoridades correspondientes en lograr mejoras educativas, no obstante aseveró que, las instituciones y los chiapanecos deben ser consientes de su realidad y reconocer las cosas que están fuera de su alcance.
“Es decir, si pensamos en un programa institucional que llegue a todo el estado, el principal problema es la dispersión, no todos los maestros pueden ser capacitados”.
Insistió que la calidad educativa no solo tiene que ver con los recursos, si no con la generación de experiencias; desde esta plataforma, refirió, el Instituto de Estudios de Posgrado propicia la formación de los docentes, en específico, “aquellas personas que tienen injerencias en las decisiones de la educación en Chiapas”.
Lo cual permite apreciar un mayor interés de los docentes por capacitarse e incursionar en los procesos formativos, esto -para Oliva Gómez- tiene que ver con un sociedad que actualmente exige ser mejor persona, mejor padre de familia, mejor docente y sobre todo mejores oportunidades laborales.
“El compromiso que tenemos es explotar al máximo el esfuerzo y las capacidades de la población para que cada vez tengamos una mejor sociedad, el reto es de todos”, concluyó.