Después de tener el nacimiento, el seis de enero se efectúa la tradicional sentada de niño, donde el personaje central de este cuadro es efectivamente la representación de Jesús recién nacido

Tadeo Márquez/ Ultimátum
TGZ
El día de la Candelaria es una mezcla de tradiciones y costumbres, una se basa en las sentadas de niños Dios heredada de España, donde los conquistadores estaban interesados en evangelizar a los naturales o aborígenes, les enseñaron a realizar esta tradición llamada “nacimientos” que representa la natividad del Niño Jesús.
Históricamente los zoques guardaban gran devoción a la naturaleza y a las cosechas y daban gracias a un ser superior y con la llegada de los frailes dominicos sobre esta región empezaron “armar” nacimientos que en Europa les decían belenes y aquí tomaron el nombre de nacimientos, tomado del original de San Francisco de Asís quien enfatizaba a la participación de los animales para la creación de sus primeros nacimientos, que como dijimos anteriormente fueron “en vivo”· con personajes y animales verdaderos.
En años posteriores esta tradición se fue transformando elaborando los nacimientos con el “misterio” y animales variados, hechos de diversos materiales, como: de barro, de madera, de paja, de hoja de maíz.
La costumbre de organizar los nacimientos en casa involucraba a toda la familia y se convertía en toda una diversión hacer estos bonitos nacimientos. Siendo parte esencial la convivencia.
Después de tener el nacimiento, el seis de enero se efectúa la tradicional sentada de niño, donde el personaje central de este cuadro es efectivamente la representación de Jesús recién nacido, donde la imagen es un cuadro especial de cantos, oraciones.
Doña Roberta Gómez Flores, tradicional rezadora comentó que del 6 de enero al 2 de febrero se efectúa la tradicional “sentada de niños”, debido a que el 24 se le pone en el nacimiento sin ropaje alguno y después del seis de enero con la llegada de los santos reyes se les viste.
“Los pequeños niños Dios están desnudos en el nacimiento, por eso se les busca una ropa para que los cubra durante todo el año, hasta que vuelva hacer el mes diciembre” explicó.
Desde Blanco, morado, celeste, naranja, de doctores, Juan Dieguitos son algunos de los atuendos que se usan en la actualidad para vestir a estos “Niños Dios” los cuales están hechos primordialmente de cerámica y los más antiguos de madera, la mayoría de estos hechos totalmente a mano.
Cada 2 de febrero de cada año es una tradición que los hogares mexicanos se preparan para levantar al Niño Dios del pesebre, vestirlo y llevarlo a la iglesia para su bendición. Después de la celebración religiosa, el festejo continúa con una cena muy tradicional: tamales de mole, dulce y chile verde; chocolate, café, atole de piloncillo o champurrado y buñuelos
Doña Roberta comentó que esta la tradición religiosa tiene como origen la época del nacimiento de Jesús, cuando después de cuarenta días de que María dio a luz, llevó a su hijo junto con su esposo José, al Templo de Jerusalén para presentarlo ante los sacerdotes y cumplir con un rito judaico que marcaba también la purificación de ser madre.
Esta fiesta marca el fin de la temporada navideña y hasta hace poco, los nacimientos permanecían hasta este día; tradición que se mantiene en algunos lugares de la República Mexicana.
Actualmente se sabe que la celebración del Día de la Candelaria tiene una relación directa con la tradicional “rosca de reyes”, ya que a la persona que “le toca el muñeco”, tiene el compromiso de invitar los tamales y el atole, además de convertirse en el padrino del Niño de la casa anfitriona y tener la obligación de vestirlo por tres años consecutivos.
De esta manera, el padrino se prepara para el festejo y prepara la vestimenta de su “ahijado”.
Explicó Doña Roberta Gómez que durante el primer año se viste con un ropón blanco como símbolo de pureza para su presentación. Ya para el segundo y tercer año, los padrinos escogen la vestimenta de acuerdo con su gusto y posibilidades económicas, pero siempre con una gran devoción, dedicación y creatividad.
Reveló que lamentablemente estas tradiciones han comenzado a extinguirse ya que las nuevas generaciones no se encuentran muy interesadas en repetir estos patrones, que años pasados indiscutiblemente parte de la cultura mexicana.