A los jugadores mexicanos habrá que pedirles que se jueguen la vida en cada partido y que regresen con la conciencia tranquila por haber desplegado su mejor esfuerzo; pedirles más es ignorar la realidad

Amado Ríos Valdez/Ultimátum
TGZ
La selección mexicana de futbol no cuenta con mi empatía, no es nada personal, es que la he visto desde 1970, en total en mi vida he visto a México participar en 9 mundiales y en todos me ha decepcionado.
El país ha participado en total en 15 Mundiales de Futbol y en Rusia 2018 será su participación número 16. En esas 15 participaciones ha logrado solo en 2 ocasiones pasar a la ronda de cuartos y quedó en sexto lugar general, solo que esas ocasiones contaron con el apoyo de la localía pues esos Mundiales se jugaron en México (1970 y 1986). En siete ocasiones ha sido eliminado en la primera fase (1930, 1950, 1954,1958, 1962, 1966 y 1978), y en seis ocasiones ha sido despedido en la fase de octavos (1994, 1998, 2002, 2006, 2010 y 2014). Jugando fuera de México, la participación de la selección mexicana en mundiales ha tenido una triste historia y su mejor clasificación fue justamente en Brasil 2014 donde quedó en décimo lugar. Pero en cuatro mundiales más fue último, perdiendo todos sus partidos.
En su larga historia mundialista, México ha disputado 53 partidos, de los cuales ha perdido 25, empatado 14 y ganado 14; ha anotado 57 goles, pero ha recibido 92.
De todas las selecciones que han participado en Mundiales de Futbol, solo Brasil (21), Alemania (19), Italia (18) y Argentina (17), superan a México en participaciones, y todas ellas ya han sido campeonas del mundo. Incluso países con menos participaciones como Inglaterra (15), España (15), Francia (15) y Uruguay (13), también han levantado la Copa del Mundo.
De todas las selecciones que han participado en mundiales, México ocupa el lugar número 13 por cantidad de puntos alcanzados con un total de 51 (25 derrotas, 14 empates y 14 triunfos), aunque ha jugado 53 partidos y su eficiencia es menor a la de selecciones con menos participaciones y partidos, pero más puntos logrados (como Inglaterra, Francia, España, Holanda, Uruguay, Suecia, Serbia y Rusia) y descartando a Alemania y Brasil, que tienen más de 100 partidos mundialistas cada uno, México es la selección que más goles ha recibido (92).
Como puede verse, la historia y las estadísticas muestran una muy pobre participación en las copas mundiales de futbol. La esperanza no tiene bases históricas, ya que la selección azteca participa mucho, pero se va rápido. Tiene un nivel de eficiencia (puntos ganados entre partidos disputados) similar a las selecciones de Suiza, Paraguay, Estados Unidos, Nigeria, Perú, Costa de Marfil, Irlanda y Sudáfrica, nada para presumir o esperanzarse.
A nivel personal la peor decepción la viví con la partición de México en el Mundial de Argentina 1978. Se los cuento.

LA TRISTE HISTORIA

En 1978 y años anteriores se veía en México poco futbol internacional. Lo que podíamos ver en televisión eran los torneos internacionales como los Juegos Olímpicos y los Mundiales y nada más.
Hoy en día podemos ver los partidos de las mejores ligas europeas, de las ligas de Argentina y Brasil, los torneos por límite de edad, los continentales, etc. Hay incluso una saturación de futbol cada semana con juegos los fines y entre semana. Hoy conocemos prácticamente a todos los jugadores de los principales clubes y de las selecciones más importantes del Mundial, sabemos cómo se llaman, cómo lucen, cómo juegan, sus fortalezas y debilidades. Pero en 1978 no.
En aquellos años no teníamos referencias para poder comparar el futbol de México con los de otras selecciones. Solo contábamos con los datos históricos y lo que se había visto en los mundiales de 1970 y 1974, que fue cuando la televisión entró de lleno a la transmisión de los partidos. Con estas pocas referencias los aficionados tuvimos la referencia inmediata de la clasificación apabullante de México al pasar sobre las selecciones de Haití, Guatemala, El Salvador, Canadá y Honduras.

México venía de una gran decepción al no clasificar al Mundial de Alemania 1974, eliminado por selecciones como Trinidad y Tobago y Haití ; y Argentina 78 se antojaba como una experiencia reivindicatoria.
En el Mundial de 1978, México llevó a lo mejor del futbol nacional, sin duda alguna era un combinado que contaba con jugadores de gran técnica, habilidad y velocidad. Porteros de la calidad de José Pilar Reyes y Pedro Soto; defensas como Alfredo Tena, Nacho Flores, Arturo Vázquez Ayala “El Gonini”, Manuel Nájera, Rigoberto Cisneros, Jesús “El Palillo” Martínez; en la media cancha Leonardo Cuellar, Antonio de la Torre, Gerardo Lugo, Guillermo “El Wendy” Mendizabal; y en la delantera a Hugo Sánchez, Enrique López Zarza, Víctor Rangel, Raúl “El Cora” Isiordia.
Los analistas y locutores locales, abusando de nuestra falta de referencias hicieron que los aficionados creyéramos que la selección mexicana estaba para llegar por lo menos a las semifinales, incluso había los que la candidateaban para campeona del mundo.
Los propagandistas y “expertos” locales nos decían: en el Mundial nos tocó jugar contra Túnez, Alemania y Polonia. Ante Túnez ganamos, con Polonia empatamos o ganamos y ante Alemania empatamos. Clasificación fácil a la siguiente ronda, en el papel.
La triste realidad nos golpeó muy duro a los aficionados. Yo en aquel tiempo era un niño y tenía una fe ciega en la selección azteca y creía en la voz de los “expertos” de la televisión. Ese Mundial marcó mi mayor decepción y mi divorcio definitivo de la selección mexicana y creo que el de la mayoría de aquella generación.
En el primer partido México perdió ante Túnez por 3 a 1, en el segundo perdió ante Alemania por 6 a 0 y en el último perdió ante Polonia 3 a 1. Total 12 goles recibidos, 2 anotados, cero puntos y último lugar del torneo. Los locutores y propagandistas que antes habían inflado a la selección ahora los llamaban los “ratones verdes”, pero fue su propia ignorancia la que generó expectativas que no correspondían a la realidad futbolística del país.
Incluso hay una anécdota del partido contra Alemania. En el primer tiempo el portero fue José Pilar Reyes y cuando iban ya 3 a 0, se lesionó y entró el portero suplente Pedro Soto. Reyes fue atendido directamente en los vestuarios y no vió el segundo tiempo. Al terminar el partido Pedro Soto le dice a Pilar Reyes: “Empatamos”. Pilar Reyes brincó sorprendido y alegre y solo alcanzó a preguntar estupefacto “¡Cómo!”. Si, le aclaró Pedro Soto, a ti te metieron tres goles y a mi otros tres.

Desde entonces he adoptado una actitud más sana y menos dolorosa en los mundiales de futbol, no tengo favorito y mi apoyo lo recibe la selección o selecciones que mejor interpretan el futbol, los que realizan las mejores jugadas, los más espectaculares; sin nacionalismos baratos, ni confusiones patrioteras. Soy, como dice Eduardo Galeano en su libro “El futbol a sol y sombra”: “Yo no soy más que un mendigo de buen fútbol. Voy por el mundo, sombrero en mano, y en los estadios suplico una linda jugadita por amor de Dios. Y cuando el buen fútbol ocurre, agradezco el milagro sin que me importe un rábano cuál es el club o el país que me lo ofrece”.

CRÓNICA DE UNA DERROTA

Para Rusia 2018 la selección mexicana asiste con una nueva carga de esperanzas, clasificó fácilmente al Mundial en las eliminatorias de la CONCACAF y con muchos partidos amistosos sin perder. Sin embargo en los partidos oficiales de torneos importantes como la Copa América y la Copa Confederaciones recibió una buena dosis de realidad: perdió 7 a 0 ante Chile y en la Confederaciones fue eliminado por 4 a 1 ante el equipo b de Alemania (sus-23).
En Rusia 2018 le tocó a México el Grupo F con Alemania, Suecia y Corea del Sur. Si la lógica se hace presente en este Grupo, Alemania debe quedar en el primer lugar y el segundo lugar se lo disputarían entre Suecia y México. Si México se clasificara en el segundo lugar, el cruce en octavos no le favorece porque se enfrentaría al primer lugar del Grupo E, donde están Brasil, Costa Rica, Serbia y Suiza. Es muy probable que México se enfrente a Brasil. Por el juego que vienen desplegando ambos equipos es lo más probable que Brasil derrote a México y este se quede, un Mundial más, soñando con el quinto partido.
En el próximo torneo mundialista México participará (hasta el día de hoy) con:
Porteros: Guillermo Ochoa, José de Jesús Corona y Alfredo Talavera.
Defensas: Edson Alvarez, Hugo Ayala, Jesús Gallardo, Miguel Layún, Rafael Márquez, Hector Moreno, Diego Reyes y Carlos Salcedo.
Medios: Javier Aquino, Jhonatan Dos Santos, Giovanni Dos Santos, Marco Fabián, Andrés Guardado, Erick Gutiérrez y Hector Herrera.
Delanteros: Javier Hernández, Raúl Jiménez, Hirving Lozano, Oribe Peralta, Carlos Vela y Jesús Manuel Corona.
Aunque muchos de ellos juegan en equipos europeos, muy pocos tienen una participación como titulares: Guillermo Ochoa (Standard Lieja), Miguel Layún (Sevilla), Carlos Salcedo (Eintracht Frankfurt), Andrés Guardado (Real Betis) y Hector Herrera (Porto). Los demás han sido suplentes la mayor parte de las ligas recién concluidas. Otros han reculado a un nivel inferior, a la MLS.
Mis pronósticos para México es que ante Alemania pierda, le gane a Corea del Norte y empate ante Suecia. Le alcanza para pasar dependiendo de los goles que anote Suecia a Corea del Norte y los que reciban ante Alemania. Si pasa como segundo de Grupo perderá ante Brasil y de regreso a casa.
En todo caso, a los jugadores mexicanos habrá que pedirles que se jueguen la vida en cada partido y que regresen con la conciencia tranquila por haber desplegado su mejor esfuerzo. Pedirles más es ignorar la realidad. El trabajo se refleja en la cancha y ahí no hay posibilidades de engaño. Pagaremos los años de menosprecio al futbol para favorecer el negocio, la falta de trabajo en fuerzas básicas y visoría para captar talentos. Pagaremos los años de incorporar bultos de otros países en detrimento de la formación del talento nacional. Pagaremos la falta de trabajo de mediano y largo plazo, los múltiples cambios de entrenador nacional, la falta de un estilo propio, la carencia de competencias con los mejores del mundo, el abandono de la Copa América y de la Copa Libertadores. Todo eso se paga. Lo demás sería un milagro.