Especialistas exhortan al Gobierno de Chiapas para que a través de las secretarías correspondientes o del Congreso del Estado, gestionen ante dicho Consejo Universitario de la máxima casa de estudios del país la instauración de un campus en el Sur Sureste

Marco Antonio Penagos Villar/Ultimátum
Ing. Geofísico
De manera reciente la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) dio a conocer en su Gaceta Universitaria, “la creación de la Escuela Nacional de Ciencias de la Tierra”.
(http://www.gaceta.unam.mx/.)
En la misma se dice que para el 2025 se prevé que los Estados Unidos requerirán más de 150 mil geocientíficos para ocupar puestos en las áreas de energías, protección al ambiente y manejo sustentable de la tierra, principalmente.
En nuestro país se presenta una situación similar frente a los compromisos internacionales de transición energética y reducción de contaminantes.
Por ejemplo, en el ámbito de energía se plantea la necesidad de formar a más de 100 mil expertos de alto nivel en los próximos cuatro años.
Por tal razón se requiere formar profesionales que atiendan los diferentes procesos terrestres asociados a la exploración y gestión de los recursos naturales; los impactos ambientales de los procesos atmosféricos, oceánicos y de los cuerpos acuáticos, así como el desarrollo de capacidades en la exploración del espacio que nos rodea.
Además, fortalecerá su oferta educativa en áreas que permitan entender de manera integral al planeta, determinar el alcance y magnitud de los cambios generados por el ser humano y los elementos naturales, y prevenir, en lo posible, sus efectos”.
La escuela, se especifica en la propuesta, ofrecerá educación de calidad con un enfoque científico e interdisciplinario en las áreas de: Ciencias Acuáticas, Ciencias de la Atmósfera, Ciencias de la Tierra Sólida del Planeta, Ciencias Ambientales y Ciencias Espaciales.
O sea, ante los múltiples compromisos suscritos por nuestro país ante los organismos Internacionales y la propia demanda interna, la UNAM no se da abasto para cumplir en el corto, mediano y largo plazo con el personal técnico y científico requerido para ello, no obstante de contar con Facultades de Ingeniería y prestigiados Centros e Institutos de Investigación Científica y Programas relativos a las Ciencias de la Tierra como son:

  • Centro de Ciencias Aplicadas y Desarrollo Tecnológico (CCADET)
  • Centro de Ciencias de la Atmósfera (CCA)
  • Centro de Geociencias
  • Centro de Investigaciones en Geografía Ambiental (CIGA)
  • Centro de Radioastronomía y Astrofísica (CRyA)
  • Dirección General de Divulgación de la Ciencia (DGDC)
  • Programa Espacial Universitario (PEU)
  • Programa de Investigación en Cambio Climático (PINCC)
  • Programa Universitario de Estrategias para la Sustentabilidad (PUES)
  • Institutos de Investigación Científica:
  • Instituto de Astronomía (IA)
  • Instituto de Ciencias del Mar y Limnología (ICMyL)
  • Instituto de Ciencias Físicas (ICF)
  • Instituto de Ciencias Nucleares (ICN)
  • Instituto de Ecología (IE)
  • Instituto de Energías Renovables (IER)
  • Instituto de Física (IF)
  • Instituto de Geofísica (IGEF)
  • Instituto de Geografía (IGg)
  • Instituto de Geología (IGL)
  • Instituto de Ingeniería (II)

Y todas estas disciplinas de la ciencias distribuidas en varios campos en el

territorio nacional como son:

  • Ensenada
  • Juriquilla
  • Morelia
  • Morelos
  • León

Si bien la decisión de crear esa nueva Escuela en la Ciudad de México ya fue tomada por el Consejo Universitario, bien valdría la pena que el Gobierno del Estado de Chiapas a través de las secretarías correspondientes o del H. Congreso del Estado, gestionaran ante dicho Consejo Universitario la instauración de un campus en el Sur Sureste de nuestro país, sea este Chiapas u Oaxaca.
La sola determinación de crear la Escuela Nacional de Ciencias de la Tierra, ofrece credibilidad y da sustento técnico y jurídico a la propuesta que desde hace varios años el Ing. Geólogo y M. en C. Alfredo de la Calleja Moctezuma y un servidor entre otros miembros del Colegio de Ingenieros en Ciencias de la Tierra en Chiapas hemos venido demandando y divulgado en diversos foros en el ámbito municipal, estatal y nacional en el sentido de que Chiapas y el Sur Sureste de México, deben de contar con un Centro de Investigación Científica del Fenómeno Sísmico, Volcánico y Espacial, tal y como lo estudiaron en sus tiempos los grandes científicos mayas.
En los diversos foros y espacios que me han brindado para ofrecer conferencias, he externado que para comprender y entender mejor el origen de los diversos fenómenos Geofísicos, Geológicos, Hidrológicos y ahora hasta cósmicos, que a diario se suscitan en Chiapas, México y nuestro planeta, había que voltear a ver y a estudiar al Universo, tal y como lo hacían los Grandes Científicos de la Cultura Maya.
Ellos conocían que nuestro planeta, sistema solar, galaxia y el universo estaban conformados e integrados por un todo, y no de manera aislada como actualmente se estudia por ejemplo a los terremotos, por medio de una teoría: La Tectónica de Placas.
Los científicos mayas tenían sólidos conocimientos del universo que aplicaban a su entorno y hasta ahora los arqueólogos y antropólogos no han descifrado ni conocido en estelas, epigrafías y jeroglífcos de una catástrofe generado por un terremoto, lo cual bien puede significar que tenían equilibrado el entorno, es decir, no depredaban, no contaminaban, no talaban, en pocas palabras preservaban el medio ambiente.
Si bien la UNAM tomó la decisión de crear la Escuela Nacional de Ciencias de la Tierra en Ciudad de México, llegó el momento de que las autoridades estatales y los habitantes de Chiapas y del Sur y Sureste del país demandemos que dicha escuela se instaure o se cree en cualquiera de los estados de Chiapas u Oaxaca, porque estamos inmersos entre las Placas del Caribe, Norteamericana y Cocos, y aquí en esta región de México, sólo en el año 2017 se generó el 72 por ciento del total de energía sísmica que las placas tectónicas liberaron en México.
La instauración o creación de la Escuela Nacional de Ciencias de la Tierra en Chiapas u Oaxaca se justifica aún más, no solo por motivo de estudios académicos sobre aspectos geofísicos, geológicos o medio ambientales, sino también por su alto potencial de recursos naturales y minerales, debiendo ser considerada como estados estratégicos y de seguridad nacional para la industria aeroespacial, bélica y de medicina nuclear.
Como antecedentes de este último comentario, les menciono que es ampliamente conocido por los habitantes de la zona Norte de Chiapas, que desde hace 20 años o más, los chinos establecieron un comercio permanente de compra de resinas fósiles petrificadas en la región de Simojovel denominado comúnmente como “ámbar”, la cual intempestivamente decayó en los últimos años, siendo el 2017 el más crítico en ventas para los mineros de la región, coincidiendo con la retirada de Simojovel de los compradores chinos y también con el repunte de la conquista del espacio por estos.
El anterior proceso de demanda y compra de ámbar se vivió también en los años 70, 80 y 90, justo cuando los estadunidenses y europeos iniciaron la conquista del espacio y de igual forma, decayó considerablemente una vez conquistado el espacio por ellos
En aquella época de los años 80, tuve oportunidad de platicar con un científico norteamericano que visitó a Simojovel con un grupo de especialistas geólogos en búsqueda de insectos fósiles.
Me comentó que al ámbar de Simojovel por sus características físico-químicas, era muy codiciado por la industria aeroespacial, pues una vez alteradas su propiedades, los científicos norteamericanos lo utilizaban para recubrir los fuselajes de sus transbordadores espaciales Challenger y en ondas y equipos satelitales.
Ese comentario me llamó mucho la atención puesto que conocía ya de las propiedades electromagnéticas del ámbar, pero no que fuera utilizado en la Industria aeroespacial.
El anterior comentario se vuelve más relevante cuando en el 2011 el gobierno de China dio a conocer sus planes de colocar laboratorios en el espacio, recoger muestras de la luna y preparar la construcción de estaciones espaciales en los próximos cinco años, que busca poner al país en el mapa mundial de la exploración espacial, además desarrollará tecnología para rastrear basura espacial, estudiar los agujeros negros y desarrollar pequeños satélites para el monitoreo y predicción meteorológica y de desastres.
(http://www.cubadebate.cu/noticias/2011/12/31/china-se-lanza-a-la-conquista-del-espacio/)
El 24 de enero del 2018, China demostró sus grandes avances tecnológicos y espaciales al compartir el director del Instituto de Ciencias del Espacio de la Universidad Central Zhao Jiguang su investigación y desarrollo de la llamada “Ionosonda”, equipo de alta tecnología que puede detectar con éxito la concentración de cargas electromagnéticas en la Ionosfera justo sobre los límites de las placas tectónicas, y medir las máximas concentraciones para de manera preventiva alertar a la población.
De acuerdo con observaciones en la Ionosfera, se pudieron determinar cambios radicales en la concentración de cargas electromagnéticas directamente encima de la zona o región en donde se localizó el epicentro del terremoto de Irak de magnitud 7.3 del 12 de noviembre del 2017, por lo que las variaciones en dicha concentración de cargas electromagnéticas es un indicador muy importante de presagio previo a un terremoto en cualquier lugar en donde se localicen límites de placas tectónicas en todo el planeta.
La sonda ionósferica avanzada o ionosonda también denominada “Cubo Espacial”, fue capaz de medir cambios anómalos en la Ionosfera 9 días antes del Terremoto en Irak y ya tiene el reconocimiento internacional de países como EE.UU., India, Singapur y otros países.( IMAGEN 1)
Apenas el 2 de febrero del 2018, China dio a conocer el lanzamiento de su primer satélite sismo electromagnético para estudiar los precursores sísmicos, lo que podría ayudar a establecer una red terrestre-espacial de monitorización y pronóstico de terremotos en el futuro.
Dicho satélite registrará los datos electromagnéticos asociados con los terremotos de magnitud superior a seis en China y los que superan los siete de magnitud en todo el mundo. Con esto se pretende identificar patrones en las perturbaciones electromagnéticas en el entorno cercano a la Tierra.
http://spanish.xinhuanet.com/2018-02/02/c_136944854.htm