Fue presentado al INE un informe realizado por especialistas externos, en el que se concluye que el padrón electoral y la lista nominal constituyen instrumentos electorales confiables y válidos, al comprobarse que los datos contenidos en éstos son precisos y congruentes. Ello significa que ya está definido quién puede votar este 1 de julio.
Recordemos que el padrón electoral es la base de datos que se integra por la información de mexicanas y mexicanos mayores de 18 años que solicitan su credencial para votar con fotografía y la lista nominal se compone por las personas que recogieron dicho documento. En otras palabras, las personas que aparecen en el listado nominal son aquellas que sí pueden ejercer su derecho al sufragio.
En el informe referido se precisa que para las elecciones de 2018, el padrón electoral se integra por 89 millones 332 mil 031 ciudadanas y ciudadanos mexicanos y que el listado nominal se compone por 89 millones 123 mil 355 personas. Ello significa que el 99.77% del total de personas inscritas en el padrón, cuentan con credencial para votar con fotografía vigente y están en posibilidad de ejercer su derecho al voto. Cabe destacar que la distribución por género indica que 51.84% son mujeres y que 48.16% son hombres.
Otros datos relevantes presentados al INE son los siguientes: en la lista nominal existen 26.1 millones de personas menores de 30 años, lo que equivale al 29% del total; que podrán votar por primera vez 12.8 millones de ciudadanos para presidente de la república y 6 millones en cualquier elección.
La importancia que tienen los datos presentados ante el INE, en primer lugar, es la efectividad institucional. El informe demuestra que las campañas de empadronamiento y de credencialización han sido un éxito, a pesar del desencanto con la democracia y la complejidad que representa para la autoridad electoral colocar módulos de atención ciudadana en todo el país. Ejemplo de ello, es que el 98.5% de la población mayor de 18 años se encuentra cerca de una vía de comunicación que le permite llegar por lo menos a uno de los módulos de atención del INE.
El hecho que cerca del 100% de ciudadanos empadronados cuenten con credencial para votar con fotografía vigente, hace evidente no solo la excelente cobertura territorial en la operación del INE, sino también el interés de las y los mexicanos de contar con una identificación ciudadana con altos mecanismos de seguridad.
En segundo lugar, confianza. Es importante señalar que la legislación electoral otorga a los partidos políticos el derecho a realizar observaciones a la lista nominal. En este caso, de un universo de más de 89 millones de registros ciudadanos solamente presentaron 321 mil 953 observaciones (.36%). Estas cifras son las más bajas de cualquier proceso electoral.
Lo anterior es de la mayor importancia de cara a la elección del 1 de julio, ya que nuestro sistema electoral se encuentra cimentado en la desconfianza y la principal razón de ello es que antes de 1991, en las elecciones no se tenía certeza sobre quién podía votar. Recordemos que en muchos procesos electorales se decía que las personas fallecidas votaban y que había padrones rasurados discrecionalmente.
Hoy la situación es distinta. Diáfana: Solo las personas que están en la lista nominal y que muestren su credencial a los funcionarios de casilla, pueden votar. Nadie más podrá ejercer ese derecho.
En tercer lugar, certeza. Los datos contenidos en el informe ratifican lo que el INE ha ido comunicando en meses previos. Para la elección de 1 de julio, como nunca antes en la historia de nuestro sistema democrático, estarán en posibilidad de ejercer su voto la mayor cantidad de jóvenes mexicanos.
En el informe se establece que del universo de más de 89 millones de ciudadanos inscritos en el listado, cerca del 30% corresponde a personas que pertenecen a la generación “millenial” y el 14% podrán votar por primera vez en la elección presidencial.
Ello permite a los partidos políticos y candidatos orientar sus propuestas de políticas públicas a una generación que por primera vez podrá ejercer su voto en una elección tan importante. Dicha tarea no se ve fácil, pues el acceso que tienen a fuentes de información, particularmente a través del internet, complica la formulación de propuestas políticas y, en consecuencia, la aceptación de ellas. Todo un reto para los actores políticos.
En síntesis, la confianza ciudadana en la organización de las elecciones creo que debiera ser directamente proporcional a la seguridad que se tiene en saber quiénes son los que pueden votar y no fincarse en “fakenews” o rumores. Hoy el INE ha demostrado con base en el dicho de especialistas y actores políticos que existen instrumentos electorales confiables y certeros. La ciudadanía debe saber que quien vote es porque cuenta con el derecho para ello y que nadie podrá ejercerlo si no cuenta con su credencial. No hay fotocopia que valga ni que suplante ese derecho.