Anaya, Meade, AMLO… las cartas están echadas

Rubén Cortés/La Razón/Ultimátum

Mientras el INE valida las firmas de los independientes, ya se atisban los flancos por los cuales van a atacarse, entre ellos, los tres principales candidatos a las elecciones del 1 de julio, en las que se juega mantener la democracia tal como la conocemos o dar un giro histórico hacia un sistema de corte madurista.
1.- Pepe Meade (PRI-Verde-Panal): Deberá justificar cómo un ciudadano sin militancia acepta ser postulado por un partido relacionado por muchos con la corrupción y los desaseos políticos del país, como si los priistas hubiesen sido importados de Marte, y los otros partidos no estén llenos de… priistas.
Sin embargo, Pepe Meade representa la mala marca que significan las siglas del partido que lo postula. Deberá volverse un mago para hacer entender a la gente que sólo con el PRI ha mejorado la economía mexicana y que fue el PRI el padre del TLC, defendido hoy como la última Coca del desierto… y fría.
¿Le creerán que el crecimiento del PIB con Zedillo fue de 2.9 y con los panistas Fox y Calderón de 1.4 y 1.3, pero con Peña es de 2.5 por ciento? ¿Que con Peña se han creado más de tres millones de empleos, algo que ningún gobierno logró antes, y que el desempleo está en su nivel más bajo en 11 años?
2.- AMLO (Morena-PT-PES): Deberá explicar sus simpatías por las dictaduras de Cuba y Venezuela, elogiadas de manera meridiana y con convicción por la presidenta de su partido, y cómo al igual que Fidel y Raúl Castro, Chávez y Maduro, mantendrá la economía regalando dinero a quienes no hacen nada.
¿Le creerán que se acabará el crimen organizado sólo porque perdonará a los capos? ¿Le creerán que acabará la corrupción porque él emitirá un bando como lo hacía en el GDF? ¿Le creerán que acepta a los que antes criticaba sólo porque “la patria es primero” y no porque sólo quiere el poder?

3.- Ricardo Anaya (PAN-PRD-MC): Deberá justificar cómo ha hecho tanto dinero, coincidentemente en los tres lustros que hace que se dedica a la política. Por qué su familia política vio crecer en 300 millones su fortuna en ese tiempo, o por qué crea fundaciones que multiplican la lana.
¿Le creerán que acabará con la corrupción si da diputaciones a Luis Alberto Villarreal, Juan Carlos Muñoz, Martín López, Jorge Villalobos… los mismos que antes dieron moches desde la Cámara de Diputados y aparecen con teiboleras en una fiesta, durante una “reunión parlamentaria”?
Éstas son las tesis de los señalamientos que enfrentarán de forma más recurrente los tres principales candidatos presidenciales, quienes tendrán que recordar aquella frase del pueblo de que…
A puñaladas iguales, llorar es de cobardes.